Dimisión, al fin, de Pedro Sánchez

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Jesús Cuadrado *

Jesús_CuadradoSi el PSOE tuviera un líder podría votar “no es no”, abstenerse, acordar una investidura alternativa, ir a terceras elecciones y explicarse y asumir el coste de las consecuencias. Si tuviera un líder, pero no lo tiene. Un dirigente político que evita la responsabilidad de dos derrotas seguidas pierde el derecho a ser escuchado por los electores y un partido que, por tacticismo, le deja hacer debe prepararse para nuevas desgracias.

A pesar de la encomiable lealtad de los más acérrimos simpatizantes socialistas, pocos electores pueden digerir tanto bandazo, en tan poco tiempo, de Sánchez, Óscar López y Antonio Hernando, el trío dirigente. Primero fue el pacto con Ciudadanos, con propuestas básicamente neoliberales, que ahora les recuerdan Rivera y Rajoy, avalado por una pregunta a los militantes con un texto humillante. Y ahora exhiben un rechazo frontal a “las derechas”, concretado en el “no es no”, que no supone estrategia alternativa alguna, sino una simple tabla de salvación para navegantes que huelen naufragio, un fármaco milagroso para curar derrotas electorales.

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Todo este activismo para evitar la única declaración que, en democracia, se espera de un líder que fracasa: “Dimito para facilitar los cambios necesarios en mi partido”. Por el contrario, provocando espejismos en los seguidores, el trío siembra la plaza pública de sentencias absurdas, irracionales. Así, desde la propia dirección del partido, se dice que, cuando en la próxima investidura Rajoy pierda la votación, “tendremos que ver qué es lo que planteamos”, que cuando ocurra lo previsto el PSOE “tendrá que tomar alguna iniciativa”. Parecen guiones dictados por sus amigos los productores de “Aquí hay tomate” o “España pregunta, Belén (Esteban) responde”.

Llueve sobre mojado. No será con “zascas” por brillantes que parezcan como se supere el grado de desconcierto y descorazonamiento que golpea a la izquierda española. Se ignora que, en el nuevo ciclo del post-bipartidismo, más decisivo que el hecho de la construcción en España de un bloque político al servicio del neoliberalismo, es que su contraparte, un bloque alternativo de izquierdas, ni esté ni se le espere hoy por hoy. El plan que aglutina a los neoliberales españoles es sencillo: abrir una etapa de gobierno con el apoyo explícito de 170 diputados, encadenar a ese proyecto al PSOE y sus 85 parlamentarios e inutilizar los 71 votos de Podemos.

Y justo ahora, cuando el neoliberalismo español intenta recomponerse, Felipe González moviliza a una tropa de exministros que, desde sus Consejos de Administración y centros de poder, a los que accedieron gracias al uniforme PSOE, en pleno carajal de desconcierto socialista, refuerzan la campaña del miedo para encadenar al PSOE y satanizar a Podemos. Lanzan, así, la mayor carga contra la imprescindible regeneración del PSOE y su vinculación a un bloque alternativo desde la izquierda. Aunque, identificados como quienes han participado en las decisiones sobre cláusulas suelo, preferentes, hundimiento de Cajas, precios desproporcionados de la energía o aprobación de retribuciones de infarto de dirigentes de empresas de cuasi monopolio, nadie les ha prestado atención. Habrán descubierto que “ya no hay pájaros en los nidos de antaño”, como en El Quijote de Cervantes.

Pero, coincido con Iñigo Errejón, no es el Partido Socialista el único que tiene que “mutar”. Si la tesis “El próximo gobierno de izquierdas será de PSOE y Podemos, o no será” es correcta, para ofrecer a los españoles una alternativa viable de izquierda, debe cambiar el PSOE y debe cambiar Podemos. Los primeros deberán prescindir de pesadas cargas neoliberales y los segundos tendrán que soltar inútiles mochilas de anticapitalismo primario, como les han advertido sus asesores, el Nobel Joseph Stiglitz o Thomas Piketty. De hecho, para una alternativa de izquierda, está casi todo por hacer.

En Podemos, y en las fuerzas políticas territoriales aliadas, si pretenden aportar al nuevo mapa político una visión de largo recorrido, deberían abandonar su oferta, orientada a arrancar algunos votos, sobre un hipotético gobierno alternativo que incluya a quienes se autodefinen como independentistas. Saben que es inaceptable para el PSOE y, si insisten en esa falsa alternativa, perjudican la opción futura del único gobierno posible de izquierda para España. Dando por hecho que los milagros no existen, sería deseable, para los intereses de los electores de la izquierda, que se configurara una posición estratégica entre Partido Socialista y Podemos sobre la próxima, o próximas, investiduras de Rajoy. ¿Hoy no es posible? Pues, en ese caso, preparémonos para una larga e incierta travesía.

Lo cierto es que si se analizan los datos cruzados del último CIS sobre opiniones políticas y los “zascas” en redes sociales tenemos guerra entre PSOE y Podemos para rato; simpatizantes de unos y otros muestran posiciones de “enemigos para siempre”. Si liderazgos con visión política no lo remedian, vamos al equivalente de “la guerra de los treinta años”, para regocijo del neoliberalismo español que, si esta pelea se enquista, pueden eternizarse en el gobierno. De momento, el odio divide a la izquierda.

No se trata de anular diferencias programáticas entre ambas fuerzas de la izquierda, con un 22% y un 21% de los votos. Lo que importa es que, como ocurre en Dinamarca, con cinco partidos políticos de izquierda con diferencias enormes entre ellos, los electores comprueben que hay un acuerdo estratégico entre las fuerzas de izquierda que asegura que, si suman, habrá gobierno de izquierdas. Hacer frente, en fin, a la estrategia política de los neoliberales españoles, tal como la ha definido sin complejos Albert Rivera: encadenar al PSOE y marginar a Podemos.

Pero esa guerra no la puede ganar el trío que no sabe qué hacer con el PSOE, a la vez que el PSOE no sabe que hacer con ellos, un liderazgo tan débil que hace fuerte a alguien tan mediocre como Rajoy. Y el tiempo pasa.

(*) Jesús Cuadrado es militante y exdiputado del PSOE.
11 Comments
  1. Pepe Grilo says

    Parece que es imposible ser militante del PSOE sin ser reaccionario.
    El artículo estaba perfectamente elaborado hasta que ha llegado el momento donde explica lo que tienen que hacer tanto PSOE como Podemos: abandonar el anticapitalismo primario.
    Es decir, ya no basta con que su partido sea anticapitalista sino que los demás también lo tenemos que ser.
    A mayor gloria de Dios.

  2. J que es sociolisto, opino que mientras no se deje de ser reaccionario no se podrá contar nunca con ellos para un cambio real en España says

    Jesús Cuadrado no puede negar que es sociolisto, opino

  3. Miggu says

    Jesús Cuadrado no puede negar que es «sociolisto», opino que mientras no se deje de ser reaccionario no se podrá contar nunca con un cambio real en España

  4. Piedra says

    Creo que el señor Cuadrado tiene mucha razón. Podemos debería renunciar al dogmatismo de la autodeterminación y el Psoe reconocer la realidad plurinacional y asumir el autogobierno de las nacionalidades con todas las consecuencias fiscales, judiciales, etcétera, como en EEUU. Las autonomías actuales son mucho más caras e inviables. El diseño de la Transición dio de sí lo que podía dar, poco si no hubiésemos entrado en la CEE y recibido los fondos agrarios y estructurales gracias al «pedigueño» Felipe González, el dirigente más inteligente que ha tenido este país en el siglo XX, sin que ello quiera decir que fuera precisamente socialista o de izquierda.

  5. Albert Carlos says

    Muchas gracias Sr. Cuadrado por su inigualables análisis. Aún me acuerdo de ese artículo sobre el fontanero Jose Enrique Serrano que resultó más clasificador que 20 Fort Apaches.

    PS: Ánimo y fuerza compañero.

  6. Olga V says

    El análisis es brillante, una delicia leerlo. Pero parte de la base de que Sánchez sea el culpable del caos de su partido. No hay candidato posible para un partido que está dividido en dos: Los de Susana y la izquierda. Se va Sánchez y… ¿viene Susana? No veo que ésa sea la solución. Quizás no sea él lo peor del Psoe.

  7. Eli says

    Sr. Cuadrado, creo que en el lenguaje de la derecha se utiliza el sonosonete de la autodeterminación como forma de vilipendiar a Podemos. Es propio de la derecha. Los que nos consideramos en el otro lado sabemos que es falso. Podemos lo que pide es que los pueblos puedan manifestarse y a eso no se le debe tener miedo.. Hasta duda de si para eso se debe reformar la Constitución. Es mejor buscar otras diferencias, que las hay para ver las diferencias.
    Los hechso: en Andalucía gobierna Susana con C´s. Esa sí es una gran diferencia.

  8. Pepe Grilo says

    ¿Dogmatismo de la autodeterminación? La autodeterminación es un derecho. Solo los que están a favor de mantener el coto de la oligarquía financiare lo niegan. Por otra parte Vincenç Navarro lo ha dejado meridianamente claro: si hay movimientos independentistas es porque los partidos de la Casta han dejado España hecha un solar.
    Con respecto del «anticapitalismo primario» corrijo la frase de mi primer comentario «…es decir, ya no basta con que su partido sea pro-capitalista sino que los demás también lo tenemos que ser.»
    Finalizo aclarando que no es cierto que «el odio divide a la izquierda» El odio divide a los que pretenden ser cómpices del capitalismo más salvaje (que no son de izquierdas y sí del PSOE) de los que no están dispuestos a ir a ninguna parte con aquellos.
    Si los militantes del PSOE, fuera de los que durante cuarenta años han estado trabajando para lograr prebendas en las diversas administraciones y/o empresas privadas, exigen algun vez a su partido que haga autocrítica y abandone el camino de la connivencia con el IBEX35, quizás la unión de la izquierda pueda llegar a ser posible.
    Es mucho el pasado de perversión política que le debemos al Partido Socialista. Y bastante de presente. Observemos los próximos días cómo Rajoy es investido mediante un bonito juego malabar en el que el PSOE mira para otro lado, como si no entendiera lo que está pasando.

  9. negras tormentas says

    Siga así Sr. Cuadrado, ya falta poco para que el llamado psoe desaparezca definitivamente.
    Es lo que pasa con tanto traidor apoltronado

  10. Rafi says

    Rajoy y Rivera suman 170 pero la mayoría son 176 ¿así que cuál es el problema? Pedro Sanchez sencillamente tiene en la cabeza que el PSOE gobierne en solitario, con un ‘sí técnico’ de Unidos Podemos (no tiene excusa) y las abstenciones de Ciudadanos (al no estar Podemos en el gobierno) y ERC/CDC/PNV con vistas a negociar con un gobierno débil antes que con Rajoy.

  11. Andrés Rodríguez Sandoval says

    Todos, hacéis cuentas al margen de los votantes, como si fuésemos autómatas y propiedad privada de los partidos. Esto es un grave error. Otro error descomunal, es mirar para otro lado con el tema del (PUCHERAZO). Los votantes, tenemos la última palabra y si hoy, aun no la ejercemos, estamos en el camino. (Grupo de votantes. ACABEMOS CON EL BIPARTIDISMO).

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