La familia

Captura de vídeo de la señal facilitada por la Audiencia Nacional de la declaración de Luis Bárcenas, ayer lunes, durante el juicio del caso Gürtel. / Efe TV

¿Dedicas tiempo a los tuyos? Bien,
porque quien huye de su familia, 
no
será un hombre completo. El Padrino

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El Roto ha advertido, en una de sus viñetas recientes, que “la familia está en decadencia”. Y ha esgrimido una razón de peso: “Ya no hay incestos como antes”. Estoy completamente de acuerdo. Tanto como para intentar demostrarle a usted, en este modesto post, que la familia ya no es lo que era. Excepto en un caso concreto…

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Le podría hablar, por ejemplo, de Fernando y Marga Garau, los padres de Nadia. Juntos formaban una familia aparentemente perfecta, capaz de luchar a brazo partido por la salud maltrecha de su pobre hijita. ¡Incluso se prestaron a salir en los programas de televisión más infectos, los matinales, contando sus miserias a cambio de unos minutos de fama (y aportaciones a un número de cuenta)! Una familia de ensueño, hizo llorar de pena a media España, que ha salido rana: el pozo de miseria en que se encuentran, tras supuestamente aprovecharse de la pequeña de diferentes maneras, parece no tener fondo.

También podría comentarle la ley aprobada por el Parlamento ruso, que despenaliza la violencia doméstica y la convierte en simple violencia: las agresiones en el ambito familiar serán sancionadas con una infracción administrativa. Esa paliza a la mujer que, cuando llegas a casa no tiene suficientemente frío el vodka, se soluciona con 500 euros. Lo normal en un país en el que, según un informe de Amnistía Internacional, 36.000 mujeres son golpeadas cada día por sus maridos. Una medida que, sin duda, ayudará a consolidar la familia.

¿Y qué me dice de la familia socialista? “Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”, escribió Tolstoi en Ana Karenina. Los de Ferraz 70 son una familia basura de la peor calaña, a la deriva, en la que sus miembros sacan cada día lo peor que llevan dentro con una sola intención: sobrevivir. La traición, la mentira, la ambición, el egoísmo… Estos días le toca hacer de Judas a Patxi López, responsable de una estrategia tan maquiavélica que pocos se atreven a adivinar.

Pero mi momento familiar favorito de la semana se esconde en una entrevista a Cayetano Martínez de Irujo, pedazo de aristócrata, en la revista Vanity Fair. Dice Cayetano en un destacado que su madre, la Duquesa de Alba, “era visceral como una leona. Protegía y admiraba al fuerte e ignoraba al débil”. ¿Se puede decir algo más bonito de una madre? Pues sí, en el siguiente destacado: “De joven confundía el amor con el sexo, porque me faltó el amor de mi madre”. Grandes de España tenían que ser…

La familia está en crisis. Se incesta mucho, tiene razón El Roto, pero no como antes. Esa alegría, esa frescura, se han perdido. Solo una familia permanece fiel a las características que han hecho de ese grupo de individuos, unidos por relaciones de filiación e interés común, una bendición. La familia popular. El PP. Una familia unida por los lazos que de verdad atan: la pasta. Ahí tienen a su extesorero Luis Bárcenas, que durante su declaración como acusado ante la Sección Segunda de la Audiencia Nacional, que juzga la primera etapa del caso Gürtel, reculó como una rata: todo parece indicar que no implicará a ningún dirigente popular en la financiación irregular del partido. No tirará de la manta por amor: a su señora, a la que trata de exculpar, y al partido, que le ha dado tanto y al que tanto debe. Es lo menos que puede hacer alguien que se ha enriquecido por arte de mafia.