La lengua popular

El extesorero del PP Luis Bárcenas, a su salida de la sede de la Audiencia Nacional, donde el pasado lunes se reanudó el juicio del caso “Gürtel”. / Emilio Naranjo (Efe)

El lenguaje que utiliza el Partido Popular es maravilloso. Se notan los colegios de pago. Es maravilloso, digo, tanto por la riqueza del vocabulario como por la grandilocuencia de la prosa, por el desparpajo con el que crean nuevos términos, nuevas formas de expresión. Ni un atisbo de timidez o duda, todo seguridad y contundencia. Se notan los libros de autoayuda. ¿Recuerda a Cospedal y su simulación de indemnización en diferido? Eso es historia de la lengua castellana, una frase que ha situado a doña Finiquito, la actual ministra de Defensa, a la altura de grandes de las letras como Cervantes, Ruiz Zafón o, si me apura, Ana Rosa Quintana. Los grandes del verbo no siguen al abanderado, abren vereda. Se notan los cursos de liderazgo.

Se debe escuchar a los líderes populares como una partitura. Música celestial. Póngase cómodo y disfrute de la frase estrella del extesorero del PP durante el primer día de interrogatorio por su relación con la trama Gürtel: “Lo reconozco, evidentemente. En el PP había una contabilidad extracontable”. ¡Supera eso, Ferlosio! Un giro simplemente brillante, un laberinto literario solo comparable a los momentos más inspirados del Joyce de ‘Finnegans Wake’.

¿Quién podría superar esa vuelta de tuerca mágica, solo al alcance de un genio del lenguaje, además de un crack de la economía? Tenía que ser el propio Bárcenas, un ganador además de un emprendedor, quien superó su primer show en un segundo interrogatorio para el recuerdo: “No era una sociedad pantalla, en todo caso es una sociedad visillo porque se me ve perfectamente”, dijo en un alarde de humor literario a la altura de las leyendas de la picaresca española. ¿Ahora sí insuperable? Nada lo es cuando hablamos de un talento desbocado: “No lo declaraba, no tenía otra explicación, eran para operaciones fuera de España con residentes no españoles y lo tenía a modo de fondo de pensiones fuera de España”. Se refiere a los 48 millones de euros que guardaba en Suiza. Sí, un fondo de pensiones. 48 millones de euros.

Imposible no admirar a un tipo así. Como es imposible no querer a una vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que desnudó su alma ante los micrófonos de la Cadena SER explicando los entresijos de la reunión que tuvo lugar para reformar el modelo de financiación autonómica. “Es un éxito que esta reunión de presidentes autonómicos se haya celebrado con preparación previa”, confesó con enternecedora ternura la vicepresidenta. “La gran diferencia de esta conferencia de presidentes es que abre una dinámica nueva: nos hemos marcado trabajo, con fechas, hemos marcado objetivos, hemos marcado prioridades… y yo creo que esto marca una diferencia”.

Me parece entender, tras analizar meticulosamente las palabras de Santamaría, que antes, las reuniones de presidentes autonómicos se celebraban a pelo, es decir, sin preparación previa, sin marcar trabajo, sin marcarse objetivos, sin fechas… Con dos cojones. Es evidente que estos del PP están sobrados. A nivel lingüístico me refiero. Todo vale. Nada de lo que digan, y muy poco de lo que hagan, les pasará factura. Son los putos amos de la lengua popular. Que es la lengua del pueblo. Y lo saben.

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