Corruptos como nunca

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Mariano Rajoy y Susana Díaz en la entrada al palacio de La Moncloa, en una imagen de archivo. / Efe

“El PSOE es neoliberal, no de izquierdas”, asegura Susan George en una interesantísima entrevista publicada hace solo unos días por cuartopoder.es. La politóloga, economista, socióloga y presidenta de honor de ATTAC (Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y la Ayuda a la Ciudadanía) afirma que no se hubiese “unido a ellos”, y que los españoles, como les sucede a los franceses con sus socialistas, “sienten que han fallado y que sus medidas son prácticamente iguales a las de la derecha”.

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Cuando Susan George hizo esas declaraciones no sabía, lástima, que la pasión de los socialistas por lo neoliberal va mucho más allá de lo económico. Con el Partido Popular, por ejemplo, les une la pasividad ante la corrupción. Es decir, la falta de ganas a la hora de combatir la podredumbre política. Iré más lejos y, si no le importa, simplificaré: socialistas y populares son hermanos de sangre… corrupta. Y no parece que tengan intención de redimirse.

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“Seis meses después de constituirse el Congreso no ha empezado a funcionar ninguna comisión de investigación y las que han sido reiteradamente anunciadas por los grupos están bloqueadas en la Cámara por distintos motivos”. Con esta frase absolutamente demoledora abría Fernando Garea su crónica en El País del pasado 26 de enero. Las comisiones de investigación en el Congreso están bloqueadas. Podemos, asegura Garea, ni siquiera ha conseguido que PSOE y PP constituyan la comisión de investigación sobre el Ministerio de Interior, que se aprobó el pasado 27 de septiembre.

¿Una burla a la democracia, a los ciudadanos, a la supuesta batalla contra la corrupción? Sin duda. Sobre todo si uno recuerda declaraciones de algunos líderes de ambos partidos neoliberales, los de Mariano Rajoy y los de Susana Díaz. “El PP ha sido implacable con la corrupción”, dijo Pablo Casado, la sangre nueva del PP. “Seré implacable en la lucha contra la corrupción”, asegura Susana Díaz, la sangre fresca del PSOE.

Implacables. Así se muestran PP y PSOE con la corrupción. Y quieras que no, esa actitud se nota. Ahí tienen a Luis Bárcenas, que en lugar de tirar de la manta está pactando con sus ex para que le garanticen un futuro a cambio de silencio. O aún mejor, analice los datos del Índice de Percepción de la Corrupción 2016 , elaborado por Transparencia Internacional y publicado hace solo unos días: España registra la peor posición de su historia en percepción de corrupción, el puesto 41 sobre 176 países. Unos resultados que, según Manuel Villoria, fundador y miembro de la junta directiva de Transparencia Internacional, “deberían producirnos tristeza”: “España tiene un problema muy serio con la corrupción… los políticos deben ponerse las pilas”, sentencia.