Un país muy atrasado

Cassandra Vera, en una imagen de su perfil de Twitter. / @kira_95
Cassandra Vera, en una imagen de su perfil de Twitter. / @kira_95

Al mismo tiempo que el Congreso aprobó debatir una ley de muerte digna light, que no incluyera ni la eutanasia ni el suicidio asistido, el alcalde de Alcorcón defendió suprimir el aborto de manera paulatina. Podría parecer que unos hablaban de la muerte, mientras que el otro lo hacía de la vida. Error. Todos hablaban de lo mismo: de la dignidad de las personas y de su derecho a decidir. Pero lo hacían en términos bien distintos, con intenciones diferentes, desde planetas opuestos. Hacer la vida más sencilla, y su final más decoroso, proponían unos. Emputecer el mundo, hacer que retrocedamos hasta el medievo, pretendía el provocador alcorconense.

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“Nos vamos, no queremos provocar más”, dijo en un arranque de sinceridad Ignacio Arsuaga, presidente de la organización ultra HazteOír. Lo hizo en Sevilla, después de que su famoso autobús transfóbico recibiese una lluvia de huevos, naranjas y piedras. ¿Y su encendida batalla contra el aborto, la homosexualidad, la ciencia de los embriones y la igualdad de género? Tendrá que esperar. Ya han provocado bastante por hoy.

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España es un país muy atrasado. No lo digo yo, aunque lo pienso, sino Carles Puigdemont. El presidente de la Generalitat de Catalunya ha dejado caer esta opinión, España es un país atrasado y coercitivo que ahoga las aspiraciones políticas, económicas y sociales de Cataluña, durante una visita a la Universidad de Harvard. Como era de esperar, al presidente del Gobierno Mariano Rajoy no le sentó demasiado bien la boutade, y solo unas horas después respondió al hombre que lidera el desafío secesionista de manera contundente. Como solo un gran presidente del Gobierno puede hacer: Anunció inversiones en obra pública en Cataluña por valor de 4.200 millones de euros durante la actual Legislatura. Eso para que aprendas, Puigdemont.

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No se lleve las manos a la cabeza. El dinero es como la salud, algo relativo. Lo que para mí es suficiente, a usted le parecería una miseria. A usted o a Amancio Ortega, uno de nuestros millonarios favoritos: a sus 81 años es el cuarto hombre más rico del mundo con 65.000 millones de euros. Pues bien, el dueño del grupo Inditex ha donado 320 millones de euros a la sanidad pública española para que compren 290 aparatos oncológicos de última generación para el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Y la sanidad pública española ha aceptado el… ¿regalo? ¿donativo? ¿espacio publicitario?

“Somos un gran país”, repite Rajoy a modo de mantra. Yo pienso en el donativo de Ortega, y en que el 40% de las costureras de Zara en Marruecos no ganan para cubrir sus necesidades básicas (65 horas a la semana por 178 euros al mes). Y me acuerdo de Cassandra Vera, la tuitera condenada a un año de cárcel por la Audiencia Nacional por hacer unos chistes sobre Carrero Blanco. Y la verdad es que estoy más con Puigdemont: “España es un país muy atrasado”.

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