UNIÓN EUROPEA / El objetivo democrático no puede ser otro que construir la federación de los Estados Unidos de Europa

¿Y la europea?

JORGE MORUNO | Publicado:

UE
Toda identidad necesita de elementos emocionales impermeables a los argumentos racionales y la débil construcción de la identidad europea carece de ellos. / Mediamodifier (Pixabay)

Desde hace ya varios años y sobre todo a raíz de la crisis económica, ha tomado fuerza política una vuelta al refugio de las identidades nacionales, normalmente de tinte reaccionario, que abogan por la disolución de la UE como vía para resolver los problemas derivados de la crisis: Make Europe shit again. Hasta ahora los mandatarios de la UE vienen celebrando frenar a la extrema derecha electoral en países como Francia y Holanda, sin embargo no hace falta ganar en votos para condicionar el aire que se respira en sociedad. Ejemplos como Hungría, Austria, el ascenso de AfD en Alemania con la consecuente inestabilidad para formar gobierno no resuelta, o la reciente manifestación nacional polaca, hacen que éste sea un problema de primer orden. A ésto podemos añadir e ir anticipando que los efectos de la retirada de los estímulos monetarios del BCE no aportarán nada bueno, especialmente a países como España. Ante los sucesivos ‘desafíos’ planteados, independientemente del origen y la motivación de la crítica, la UE ha respondido siempre del mismo modo. Su actitud fue la misma contra Syriza hasta que alcanzó el gobierno, instante desde el cual la UE –y la socialdemocracia-, lejos de aprovechar su victoria como una oportunidad para salvar a Europa decidió enterrarla y destrozar a Grecia para escarmentarles, a ellos y a quien demande una mayor democratización.

Cuando se buscan respuestas ante la incertidumbre, el déficit de pertenencia en la identidad europea provoca y facilita el retorno a lo nacional

Pero, ¿qué nos dice esa actitud de la UE cuando insiste en negar las causas que ponen en peligro su viabilidad futura? Si bien el 57% de los europeos observan a la UE como algo bueno, una “comunidad de estabilidad presupuestaria” tal y como la imaginaban los ordoliberales alemanes, solo puede concebirse como un mero y frágil cálculo de cuentas. Toda identidad necesita de elementos emocionales impermeables a los argumentos racionales y la débil construcción de la identidad europea carece de ellos. El problema de Europa es la anemia pasional que arrastra, porque tal y como recuerda quien fuera Presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, “nadie se enamora de un mercado común, se necesita otra cosa”. Desde el momento en que se buscan respuestas ante la incertidumbre, este déficit de pertenencia en la identidad europea provoca y facilita el retorno a lo nacional.

La identidad europea, en su incapacidad y su negativa por atender lo suficiente a estos elementos inherentes a la vida pasional colectiva, esto es a la vida social, ha permitido que acaben encontrando en la certeza de lo nacional una salida donde poder desfogarse de la peor manera. Negando asumir la condición humana, la UE ha provocado que la dimensión afectiva acabe por refugiarse en aquellas construcciones que ofrecen un marco que simboliza al mundo, nuestra presencia y convivencia en él. Tratando de dejar atrás los nacionalismos y el siglo XX, la UE ha dejado atrás los elementos constitutivos de toda forma de identidad, que de haber forjado la europea, podría haber reducido los nacionalismos, lo cual no significa disolver las distintas formas de pertenencia en aras de una lectura plana “cosmopolita”.

El secuestro de la democracia bajo la omnímoda presencia de las necesidades financieras, condiciona y desgarra cualquier forma de comunidad

Carl Schmitt, tan lúcido como reaccionario, consideraba que “la unidad global del mundo corresponde a la visión técnico industrial del mundo”. El problema reside en que la técnica pretende sustituir a lo que es insustituible, esto es, que “el problema crucial del orden mundial es siempre un problema político”. Europa ha intentado construirse de ese modo anodino que describe Schmitt, tratando de olvidar la política y elevar la técnica como modo de organizar la convivencia. La UE, en lugar de hacerse cargo, no de las expresiones antieuropeistas por supuesto, sino de las motivaciones que las impulsan y canalizan, opta por despreciarlas en virtud de una superación aristocrática-técnica que no es capaz de acogerlas en su seno. En lugar de preocuparse por ofrecer una brújula y un fin deseable a esa búsqueda de sentido por parte de las sociedades europeas, la UE parece regañar a los pueblos. El secuestro de la democracia bajo la omnímoda presencia de las necesidades financieras, condiciona y desgarra cualquier forma de comunidad.

Si el problema de la UE es que se centra solo en los efectos y se olvida de las causas, eso significa que la propia UE se convierte en la causa de los problemas: el nacionalismo del siglo XXI ensalza lo nacional en defensa de una Europa enfrentada a la UE. El retorno al nacionalismo comparte en sus diferencias el mismo origen señalado: Europa. Una manera inicial de construir identidad europea puede pasar por invertir esa relación. Sentir pertenecía gracias a que se comparte un mismo origen: Europa. La identidad, cualquiera que ésta sea, necesita de lazos que generen apego, significaciones e imaginarios compartidos que doten de sentido a la realidad. Compartir derechos y bienestar que emane de Europa, junto con una mayor capacidad de intervención democrática, es un primer paso que necesariamente obliga a revisar la arquitectura institucional de la UE. No parece ser hoy la tendencia actual, pero el objetivo democrático no puede ser otro que construir la federación de los ‘Estados Unidos de Europa’.

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  • florentino del Amo Antolin

    Jorge. En cualquier pedanía tienen la bandera con sus estrellas= estados. No hace juego esa bandera con la concepción que cada cual tenemos de dicha Comunidad Económica. España,entró con Portugal, y Grecia; ( los penúltimos ). En esos otros Estados, la Democrácia se puede palpar facil; aquí, hubo un 23 F… Que en Portugal, fué al revés; el ejército entregó el poder al pueblo. Los Griegos, solucionaron eso de : Monarquía, o República… Como salió República; nos mandaron ha Constantino, y su señora para que tendrian para vivir un solar ¡ España !. ¿ Que País de europa tiene el curriculum de este Nacionalismo Patrio ?. Que puedan secuestrar a los que habiamos votado con tanta ilusión… Esos mismos militares que están para defender la patria… ¿ De los rojos ?. El peor nacionalismo es aquel que te imponen, con cualquier excusa… ¡ Aquí, no se puede ser nacionalista; excepto : Español, y mucho Español… ¡ Así nos va !. Me gusta el articulo.

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