Desde que la Mafia es Mafia

prisión permanente
Ignacio González y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en una imagen de archivo. / Efe

La portada del ABC de ayer lunes mostraba al padre de Diana Quer siendo burdamente utilizado como instrumento de propaganda gubernamental. Y es que junto a su imagen, cargando con una fotografía de su hija muerta en el lugar donde tuvo lugar la tragedia, se podía leer: “El Gobierno refuerza su apuesta por la prisión permanente”. El drama, el populismo y el periodismo amarillo de la mano en la apertura de un diario de tirada nacional. En la siguiente página, la 2, tan cerca pero tan lejos de la portada, un apelotonado resumen de noticias que incluía el descubrimiento de veintiún cadáveres en aguas de Melilla. En la patera viajaban otras 26 personas a las que se da por desaparecidas.

Hay muertos de portada, con foto a color y tipografía bien hermosa, y muertos de página interior par, sin imagen y con letras minúsculas. Esto no es nada nuevo. Ni siquiera lo es que el Gobierno de turno saque provecho del dolor ajeno, de las circunstancias macabras, de las familias desencajadas, de esos instantes en los que el corazón arrolla a la razón. Lo que sucede es que la labor del periodismo no es amplificar esa maniobra populista, sino todo lo contrario. Denunciarla.

El Gobierno más corrupto que ha conocido la democracia española no solo exige a Puigdemont que cumpla con la ley, ironías de la vida, sino que se ha puesto exquisito con la misma: pretende ampliar a tres nuevos supuestos la prisión permanente. “Los populistas, los radicales, los oportunistas son los que, cuando quieren, se ponen de perfil”, dice un ministro de Justicia, Rafael Catalá, que parece estar leyendo un espejo con su propia imagen.

Y es que uno de esos nuevos supuestos para la prisión permanente, el uso de determinados productos químicos, resulta especialmente tronchante. En el PP están anticuados hasta para hacer el mal: prefieren destruir las cosas a garrotazos, por ejemplo los discos duros de los ordenadores, en lugar de utilizando ácidos o cal viva, como viene siendo costumbre desde que la Mafia es Mafia.