Veinte días no son nada en el Gobierno

  • Desde el PSOE, también se han comprometido a ilegalizar instituciones fascistas como la Fundación Nacional Francisco Franco y retirar las condecoraciones otorgadas por Rodolfo Martín Villa al torturador Billy el Niño. Estamos expectantes

Si veinte años no son nada que canta el tango, imagínense lo que son algo más de veinte días, que es lo que lleva Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. Con todo y con eso, en este corto tiempo, ha habido sobresaltos, contradicciones y renuncios. Alguna decisión acertada de cara a la galería y por convicción.

El periodo comenzó con un saco de promesas destinadas a revertir el desorden político del PP y derogar algunas de las leyes más polémicas del Ejecutivo de Rajoy.

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Si veinte años no son nada que canta el tango, imagínense lo que son algo más de veinte días, que es lo que lleva Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. Con todo y con eso, en este corto tiempo, ha habido sobresaltos, contradicciones y renuncios. Alguna decisión acertada de cara a la galería y por convicción. El periodo comenzó con un saco de promesas destinadas a revertir el desorden político del PP y derogar algunas de las leyes más polémicas del Ejecutivo de Rajoy.

La reforma laboral, el cambio del modelo de financiación autonómico o la derogación de la Ley Mordaza son algunas de las promesas que el PSOE planteó al llegar al poder. Hoy conocemos que Pedro Sánchez apela al realismo para aplazar algunas de las propuestas clave que defendía en la oposición.

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Pedro Sánchez, desde el PSOE, llamó a sus iniciativas «diez acuerdos de país». (Acuerdo por las pensiones, por la educación, por la Ciencia y por la reindustrialización, por el agua, por la dignidad, por un trabajo digno y el pacto de rentas. Acuerdo para rescatar a los jóvenes, por la igualdad de género, por una nueva financiación autonómica y por un nuevo pacto constitucional).

Se anunció que el plan iba a ser traslado al ámbito parlamentario para buscar el mayor número de apoyos posible entre los meses de junio y diciembre, pensando en que, si no salían adelante, pasaría a formar parte del núcleo de la oferta electoral del PSOE si se celebraban elecciones generales.

Entenderán ustedes que cuando hable del Gobierno no me refiera a su condición de socialista, porque el socialismo es otra cosa, por lo que le señalaré siempre como el Gobierno de Pedro Sánchez que todavía no sabemos ideológicamente en donde se enmarca, más allá de un social liberalismo bien intencionada. Con todo y con eso, el Gobierno tiene buen color y su composición, una vez ajustado tras el fracaso Màxim Huerta, puede dar buen juego.

Algo hay que reprocharle y es que, en su discurso en la moción de censura, Pedro Sánchez defendió su trilogía como objetivo: Moción de censura, estabilidad institucional y elecciones anticipadas, de lo que ya hemos hablado en Cuartopoder.es. Ahora, las elecciones anticipadas se dejan para un mejor momento.

El Gobierno, tiene todo por hacer, pero hay tres cuestiones que deberían ser prioritarias: negociar un referéndum de autodeterminación en Catalunya; derogar la Ley Mordaza, teniendo en cuenta que la libertad de expresión es un superderecho base de todos los demás, como única garantía de que se ponga coto a la corrupción, la tiranía y la barbarie que ha instalado la derecha; así como derogar la reforma laboral, que es el único modo de acabar con la salvaje explotación de la clase trabajadora, sobre todo los jóvenes.

Sánchez tendrá que revivir la Ley de Memoria Histórica, maltratada por el Gobierno de Mariano Rajoy, que desde el primer momento anunció que no dotaría ni un solo euro a las víctimas del franquismo.

Dicen que el traslado de los restos mortales de Franco deben salir de forma inmediata del Valle de los Caídos y así tiene que ser. Veremos en los próximos días, meses o quién sabe cuándo y cómo termina esta historia. Desde el PSOE, también se han comprometido a ilegalizar instituciones fascistas como la Fundación Nacional Francisco Franco y retirar las condecoraciones otorgadas por Rodolfo Martín Villa al torturador Billy el Niño. Estamos expectantes.

Desde la moción de censura, el PSOE ha mostrado titubeos en su postura a cerca de una posible derogación de la reforma laboral del PP. El mensaje ha ido cambiando a medida que pasaban los días, pasando de una postura firme y esperanzadora a la negación de la medida por la falta de apoyos parlamentarios. Estaremos pendientes de la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez, que busca apoyos para ejecutar su política, que no sabemos bien cual es. El optimismo que transmitían, ahora se trunca, parece que por la aritmética parlamentaria. Esperemos que sea por eso.

Las grandes reformas estructurales tendrán que esperar. Tras su comparecencia en el Senado, Pedro Sánchez provocó un terremoto entre los líderes autonómicos y los partidos de carácter regional, al anunciar que la reforma esperada de la financiación autonómica no se podrá llevar a cabo en esta legislatura.

Entre los múltiples frentes abiertos, la crisis catalana destaca por si sola. Se ha retomado el diálogo, que pretende calmar los ánimos y afrontar una nueva etapa en la que se contemple el acercamiento de los presos independentistas catalanes. Hay que tener en cuenta que el apoyo de los partidos catalanes ha sido fundamental para convertir a Pedro Sánchez en Presidente.

No estaría de más que el Gobierno actuará sobre determinados parámetros, que aparecen en el informe Premiar el trabajo, no la riqueza, de Oxfam Intermon. El 10% de los más ricos aglutina más riqueza que el 90% restante. Los millonarios han logrado reunir 29 de cada 100 euros de la recuperación, y sólo 8 euros han ido a parar a los que menos tienen. Entre 2016 y 2017, el 1% más rico capturó el 40% de toda la riqueza creada, y fueron cuatro los nuevos multimillonarios españoles que entraron a formar parte de la lista Forbes (ya figuran 25).

La participación en la renta nacional de los más desfavorecidos ha disminuido un 17%, frente al 5% que han conseguido incrementar los que más tienen. El Gobierno debe favorecer la creación de una sociedad más igualitaria a base de dar prioridad a las y los trabajadores y a los pequeños productores agrarios en vez de a los más ricos y poderosos.

El tiempo ha ido diluyendo algunos de los compromisos que llevaron a Pedro Sánchez a La Moncloa, perdidos entre un mar de matices. La financiación autonómica se queda para la próxima legislatura, Trabajo renuncia a la derogación de la reforma laboral y el impuesto a la banca para contribuir a sostener las pensiones ha desaparecido del discurso del Gobierno. Lo que está claro es que el PSOE carece de programa de Gobierno.