Hola, Susanita, hola

Desde el pasado 5 de diciembre, en el centro de Albacete, en la conocida Punta del Parque de la capital manchega, ondea una bandera española. Aquel día, previo al 40 aniversario de la Constitución Española, se izó la bandera, una iniciativa aprobada por tres grupos municipales que estuvieron presentes y hablaron en el acto: PP, PSOE y Ciudadanos.

Portavoces de estas tres fuerzas políticas leyeron fragmentos del texto constitucional en el acto que culminó con la interpretación del himno español. No asistieron al mismo los concejales de Ganemos Albacete, al considerar que al magnificar la bandera "se le da más importancia al símbolo, que a lo que representa, como los servicios sociales".

La bandera de España de 35 metros cuadrados ondea sobre un mástil de 18 metros de altura. La enseña ha costado 7.000 euros a las arcas municipales. Esta gran bandera se suma a las centenares que cuelgan de los balcones y se asoman a las calles de la ciudad más poblada de Castilla-La Mancha. Y del resto de ciudades de Castilla-La Mancha y del resto de comunidades autónomas que rellenan la meseta del Estado español, y más allá.

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El 1-O catalán supuso un momento catárquico. Nada será igual en Catalunya y el resto del Estado tras el referéndum y las cargas policiales. En el resto del Estado, se abrió un ciclo político que, socialmente, llenó de banderas rojigualdas los balcones y, electoralmente, ha tenido el reflejo en las primeras elecciones, sin contar las catalanas celebradas el 21-D, las andaluzas, con un auge de las derechas y ultraderechas. Banderas como reacción, ultraderecha como reacción.

El pasado martes, el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, se abría a la posibilidad de que los partidos independentistas sean ilegalizados. “Seguramente queda mucho tiempo en España para que nos podamos plantear con consenso y con mucha unanimidad que no entren en el juego político, y no puedan beneficiarse de las reglas constitucionales aquellos que abiertamente quieren socavarlas”, dijo en una entrevista en Onda Cero, recogida por Europa Press.

Castilla-La Mancha es el único gobierno autonómico en el que ha entrado Podemos acompañando al PSOE. El secretario general de Podemos Castilla-La Mancha, José García Molina, es el actual vicepresidente segundo de la Junta. Hace unas semanas, en una entrevista concedida a El Mundo, García Page, además, declaraba que "la posición que tiene Albert Rivera en torno a la Constitución y al modelo de país me parece muy compatible con el PSOE". "Rivera podría ser perfectamente del PSOE, al menos del PSOE en el que yo me afilié", añadía. ¿García-Page señalaba el camino a seguir a Sánchez? ¿Mirar a Ciudadanos, dejar de mirar a Podemos? Sin embargo, es él el único que comparte gobierno con los morados.

El pasado martes, el presidente de Aragón, Javier Lambán, reclamaba a Sánchez que tomara medidas contra los independentistas. Ensalzó el artículo 155 y dijo: “Se ha demostrado hasta la saciedad que es imposible el trato ni la transacción con el independentismo, que solo cabe combatirlo por la vía de la política, de la ley y de la cultura”. Lo dijo, además, en Sijena (Huesca), donde reunió a su Gobierno regional para conmemorar el primer aniversario del polémico regreso, durante la aplicación del 155, a Aragón de las obras de arte del cenobio que se encontraban en el Museo de Lleida. Además, animó al Ejecutivo a inspeccionar otro aspecto delicado en Catalunya, el sistema educativo.

La bandera albaceteña se izaba tres días después de los resultados de las elecciones andaluzas. Las derechas de PP, Ciudadanos y Vox suman mayoría absoluta en el Parlamento andaluz. Susana Díaz perderá la Presidencia de la Junta de Andalucía tras décadas de gobierno socialista salvo rarísima sorpresa de última hora. PP y Ciudadanos abrazan a la ultraderecha, ansían los votos de Vox.

El PSOE de Díaz pierde Andalucía medio año después de que Sánchez ganara la Moncloa tras la moción de censura que echó a Mariano Rajoy tras la sentencia de la Gürtel. Una moción que salió victoriosa gracias a los votos de Unidos Podemos, nacionalistas e independentistas vascos y catalanes, Compromís… El modelo de Sánchez en las primarias del PSOE, que hablaba de plurinacionalidad, de un giro a la izquierda para entenderse con Podemos, consiguió sumar una mayoría de apoyos que le llevó a la Presidencia del Gobierno y, desde entonces y hasta las elecciones andaluzas, le iba bien en las encuestas.

Susana Díaz perdió las primarias del PSOE y se atrincheró en el Palacio de San Telmo que está a punto de perder también. Su modelo de PSOE, perdedor por la decisión de la militancia en las primarias miraba a la derecha, de hecho durante los últimos tres años ha gobernado con el apoyo de Ciudadanos en Andalucía. La defensa de la unidad nacional de España, frente a la plurinacionalidad de Sánchez, fue básica en una campaña en la que se rodeó del aparato histórico, Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Luis Rodríguez Zapatero… Y del aparato territorial, García-Page, Lambán y el asturiano Javier Fernández, entonces presidente de la gestora que se estableció tras echar a Sánchez de Ferraz en su primera etapa como secretario general. El aparato perdió las primarias.

El pasado 2-D, durante la noche electoral andaluza, en el acto de Vox, como en el del PP y Ciudadanos, las banderas de España ondeaban entre el público con júbilo. Un cántico común en las tres sedes de las tres derechas se repitió: “Adiós, Susanita, adiós”. Los barones que perdieron las primarias alineándose con Susana Díaz quieren volver a marcar las líneas políticas de Ferraz con respecto al conflicto territorial temerosos de que les penalice una posición poco tibia contra el independentismo.

Sánchez, el plurinacional, que ganó las primarias y la moción de censura, tendrá que elegir entre seguir con su estrategia política plurinacional o doblegarse ante la idea de Díaz. Puede que en Ferraz, después de todo, se esté escuchando, por lo bajo, un “hola, Susanita, hola”. La línea de Díaz, de García-Page y Lambán aspira a hacerse con la estrategia del partido, a pesar de haber sido derrotada en las primarias. Iceta se podría volver a quedar solo, o podría tener que volver a las manifestaciones con las derechas españolistas a las calles catalanas. Y en la sede de Podemos, tras abogar tantas veces por salvar la mayoría de la moción de censura, tendrán que explicar muy bien por qué siguen gobernando con García-Page tras sus últimos posicionamientos.