Ahora, la Gran Coalición PSOE-PP

  • "La Mayoría Cautelosa, la técnica de los demagogos de toda la vida"

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El que quiera oír que oiga, el que quiera entender que entienda: “La pregunta que tendrán que formularse los ciudadanos el 10-N es si queremos un Gobierno el 11-N o queremos continuar bloqueados” –Pedro Sánchez en El Confidencial-. Ni Donald Trump ni Boris Johnson hubieran sido capaces de lanzar un chantaje tan grueso a los electores. Ni con Iglesias ni con Errejón: me votáis lo suficiente o, en caso contrario, os bloqueo, nos amenaza.

En la gramática parda que utiliza Iván Redondo, el chamán que guía a Sánchez en la Moncloa, le llama a esto la “estrategia” de la Mayoría Cautelosa. Acojonada, para entendernos. Es la técnica de los demagogos de toda la vida, la explotación del miedo como recurso electoral, la política como manipulación que analiza con total precisión Heinz Bude en La sociedad del miedo.  Estos no son Franklin D. Roosevelt, aunque le citen, pero mal.

Para los que tenían dudas, incógnita resuelta. El fracaso de la investidura no fue tal, se trataba de provocar repetición de elecciones cargando el muerto a Iglesias y Rivera. Y “Ahora, Gobierno, ahora, España”. Pero, atención, en la gramática del sanchismo un “ahora” son cinco minutos. Y luego todo puede cambiar hasta que no tenga nada que ver con lo anterior. A “nación de naciones” y el 155, por ejemplo, sólo les separa un chasquido de dedos. Pues, ahora, si hacemos caso de lo que dicen, y se están expresando con claridad, el rumbo de Pedro Sánchez y su gurú comercial apunta a Gran Coalición PP-PSOE. A la española, sí, con disimulo, sí, pero Gran Coalición.

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No habrá ministros del PP y del PSOE en el mismo gobierno –resultaría insoportable para la fiel infantería del NoesNo-, pero ellos ya sabrán poner en marcha un “bipartidismo gubernamental”, adaptado al nuevo mapa político. Es decir, un reparto en cuotas al estilo bipartidista, en el poder judicial o en las mesas de tertulianos de TVE. La presidencia de la Audiencia Provincial de Salamanca para vosotros, la de Sevilla para nosotros, EFE para ti, Mercasa para mí, y así. Pactos de Estado los llamarán. Y un poco de geometría variable para disimular. Y para que Sánchez pueda dormir, y Casado tranquilizar las expectativas de los suyos.

Esa música insistente de “el bipartidismo es estabilidad” anticipa lo que viene, y coincide con los hechos y con los datos. El sanchismo ya no podrá ir a otras elecciones tras el 10-N, ni intentará con Iglesias un gobierno de coalición, de cooperación o como quieran llamarlo, ahora con el añadido de Errejón. No, salvo que estén dispuestos a otro imposible salto mortal. Aunque el público está demostrando una gran capacidad de aguante, esa pirueta parece excesiva. No se queman los barcos si se piensa volver al lugar de origen, así que, excepto gobierno a la andaluza, solo queda la Gran Coalición, con abstención del PP o su apoyo explícito, posiblemente ya pactada entre Casado y Sánchez, que, ahora, harán como que riñen.

Cuando se sigue la polémica sobre aplicación del 155, sí o no, lo que se deja al descubierto es, a partir de la deriva iniciada “ahora” por el sanchismo, la imposibilidad de un gobierno de izquierda con PSOE, Unidas Podemos, Más País y otros. Abandonen toda esperanza. El viaje iniciado con la entrevista de Évole, “antes”, ha terminado en la de García Ferreras, “ahora”. Y todo, por cierto, en la televisión del millonario troskysta. ¡Qué cosas!

Algo más de Sánchez para despertar a forofos: “¿Se imagina un gobierno en el que haya una parte defendiendo la aplicación eventual del 155 y otra que insiste en que hay presos políticos y en celebrar un referéndum?”. Se le entiende todo, ya lo creo. Como esa diputada de Vox que ha descubierto que sus camaradas son muy extremistas, él se entera “ahora” de lo que piensan sus socios preferentes.

Aunque para nota, lo de Errejón. Primero pide a Sánchez “no hipotecar” un posible gobierno de izquierda por aplicar el 155, para rectificar pasadas unas horas y afirmar que “no por eso” dejarían de pactar con Sánchez. Que no, Íñigo, que no quiere pactar, que, como mucho, geometría variable, es decir, él decide qué, cómo, y con quién. Iglesias parece que eso ya lo tiene bastante claro.

“Ahora” la cuestión es en qué estado deja el tiovivo del sanchismo a la izquierda nominal española. Pues, por lo que se ve y se oye, para el arrastre. Cada día más cerca de lo que Félix Ovejero denomina “la izquierda inconsistente”. En el PSOE, el de las ideas es Iván Redondo, un fabricante de spins (patrañas para confundir) que habla por el Comité Federal, barones incluidos, ahora todos mudos. En cuanto a los valores que mueven a Sánchez ya sabemos que dependen de cada “ahora” y, aunque ha publicado alguna cosa, nos sirve de poco teniendo en cuenta que no lo escribe él.

Sobre las otras izquierdas, su estado de desconcierto es tal que, si se pregunta por las diferencias programáticas entre Iglesias y Errejón, nadie responde. Desde el campo mediático de “la izquierda”, para poner en valor la aportación del líder del nuevo partido, he leído esto en El País: “No se trata de ofrecer un programa distinto que resulte necesario, sino una actitud distinta que con toda seguridad sí resulta necesaria”. En eso anda hoy la izquierda realmente existente, en el talante.

Si no de valores, de lo que sí andan sobradas nuestras izquierdas es de fanatismos. El gran novelista israelí Amos Oz se declara con humor el mayor experto en fanatismo comparado. Define a los fanáticos como aquellos que califican como traidor, chaquetero, diríamos en castizo, a “quien cambia a ojos de aquellos que no pueden cambiar y no cambiarán, aquellos que odian cambiar y no pueden concebir el cambio, a pesar de que siempre quieren cambiarle a uno”. En eso se han convertido las izquierdas, en capillas de fanáticos. ¿Cómo van a ser capaces de acordar nada? Para demostrarlo ahí anda el alcalde de Valladolid y portavoz del PSOE, un broncas que insulta a diario a los partidos de izquierda que le hicieron alcalde.

Pero ahora esto va de otra cosa, se trata de saber si los que han dinamitado el prestigio de la izquierda van a terminar dinamitando el país. La ansiedad del sanchismo por su futuro le empuja a la reconstrucción con el PP de un bipartidismo en forma de Gran Coalición camuflada en “pactos de Estado”. Pero olvidan que el pasado es un país al que no se puede volver, que incluso en una Alemania con tradición en este tipo de coaliciones está fracasando este intento de salvar lo viejo con apaños.

En España, como en el resto de Europa, la aspiración a una nueva política que rompa con la corrupción institucional se ha convertido en un objetivo irrenunciable de los electores sin adjetivos. Puede tardar, pero se irá abriendo, como por todo el continente, una pista política central que actualice al país. De momento, se adelantaría mucho si se manda a su casa a quienes se atreven a chantajear a los ciudadanos con un “yo o el caos”, como está haciendo Pedro Sánchez.

3 Comments
  1. CapitanRed says

    Sí, de compadres repartiéndose el cortijo a, ya sin disimulo, compinches para que nada cambie, todo siga igual y, el chollo continúe.

  2. Juan says

    Breve reflexión de 3 minutos sobre como nos hacen decidir entre lo malo y lo peor:
    https://www.youtube.com/watch?v=lXTNMX5zdnw
    Espero que pueda servir para algo.

  3. Florentino says

    Señor Jesús, hasta los ciegos ven el talante de los «bipartidistas del régimen». (Este nunca se desmontó). Aunque ha decir verdad, Ud hace tiempo que fichó por Ciutadans, y ese socialismo electoral le compró el 80 % del ideario FAES, siendo firmado entre banderas constitucionales, bendiciones patronales y alguna que otra del «urbi et orbi» (por las concertadas, e inmatriculaciones)… ¡ Sin faltar la banca y la Virgen del IBEX 35 % !. Tanto hablar de Venezuela y va ha resultar que somos nosotros, los que tenemos que pedir observadores internacionales, por imperativo democrático; el sumidero nacional sin desclasificar y no hay dios que lo permita hacer… ¿ Cuántos «chandrios» tienen firmados, por cumplir ?. Por eso el bipartidismo b, es un nexo, o cordón umbilical que une los desteñidos sociales, con el nacional tardo franquismo opusista; que siendo Ud de la partida de los «rojos» sociatas, ya sabía que esto funcionaba tal cual, a veces los yerros se tornan lanzas y nos desahogamos ampliamente, diciendo lo que pensábamos en silencio con una mala leche de verdad.
    Yo, sigo siendo socialista por que en este Estado hay base para desarrollar tales utopías, pero claro no estoy en ese PxxE (por las equis por despejar) dentro de él. Allí, no existen ni socialistas, ni republicanos, ni corrientes de izquierdas… ¡ Es el limbo del oportunista, del teleconvencido y del voto cautivo !. Así les va, no les importa un bledo destrozar el tablero, con tal de que no sumen los rojos comunistas… ¡ Que vuelven a resucitar los del régimen bipartito
    !. Descolocando a unos, recolocando a otros, para buscar ser el centro de la cloaca institucional y en esa orgía de manipulación, cambiar por la noche la Constitución, (esa carta irreformable en democracia) y el 135 de marras, que la troika puede más que el pueblo… ¡ Donde reside la soberanía popular !.
    Claro que iremos a votar, pero estamos hasta más alli de profetas de photo wot, de chaqueteros, tránsfugas diplomados, que quieren regenerar la política… ¡ Creando un a sucursal a fin al gurú y las «Operaciones Chamartín», haciendo méritos en las cadenas privadas, santificadas; aunque sean agnósticos… ¡ Para que no haya abstención dicen los de la «operación !. Jesús, estos como el charro mexicano: ¡ Mataba, robaba, violaba… Pero por lo demás, eran más buenos que el pan !.

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