Addendum al editorial sobre el nuevo gobierno español

  • Después del nuevo gobierno del PSOE-Unidas Podemos se confirma la beligerancia de las tres derechas más o menos extremas

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Gustavo Buster y Daniel Raventós

Pocas horas después de escrito este editorial de la semana pasada que reproducimos, Pedro Sánchez lograba una mayoría simple en el Congreso que le permitía ser investido presidente. Según lo previsto, aunque no sin alguna incertidumbre después de las inolvidables por berroqueñas sesiones parlamentarias poco diferentes a la escasamente sutil discusión tabernaria.

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Apuntábamos en el editorial como uno de los temas principales lo necesario de “defender la necesidad de una estrategia republicana y socialista para ayudar a construir una alternativa al régimen del 78, con sus objetivos y sus instrumentos. Porque la presión de la estrategia de la amenaza de golpe de las derechas extremas y la extrema derecha pondrá más pronto que tarde en evidencia la necesidad de esa alternativa". La extrema moderación para los intereses de la población no rica del programa de este gobierno queda en segundo plano, de momento, ante la verborrea patriótica y con ruido de tambores de la triple derecha.

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Pocos días después de conocido el nuevo gobierno del PSOE-Unidas Podemos se confirma de momento la beligerancia de las tres derechas más o menos extremas, si bien dentro del PP se han alzado algunas voces pidiendo “moderación” a la dirección del partido, aunque sea por inmediatos intereses electorales en algunas comunidades autónomas.

La “judicialización” de la política, especialmente contra dirigentes políticos y sociales catalanes, uno de los temas más citados en el debate de investidura, sigue de forma imparable. El poder judicial, completamente descendiente de los “pactos de estado” de un bipartidismo, puede ahora volverse contra algunos de los intereses coyunturales del PSOE. El Consejo General del Poder Judicial, elegido por partidos, nombra los jueces del Tribunal Supremo. Algo muy estrambótico en muchos otros países. Resultado de eso es que “la mayoría de jueces son ultraderechistas”, en palabras de Joaquín Urías, ex letrado del Tribunal Constitucional, en una entrevista en cuartopoder.es. Y añade: “Es innegable que la cúpula del judicial, básicamente el Supremo y la Audiencia Nacional, son tribunales que están actuando bajo criterios políticos. Cualquier observador internacional no tendrá la mínima duda de que el Supremo ha decidido asumir la defensa política de la unidad del Estado por encima de la ley. No está aplicando la ley, está defendiendo la unidad de España saltándose las leyes españolas"

Lo apuntábamos en el mencionado editorial: el PSOE probará el jarabe de palo del “todo vale” contra el “enemigo”, que él mismo ayudó a fabricar y administró. El “todo vale” goza de auténticos fanáticos en las filas del propio PSOE. De ahí la apelación del tamayista Ciudadanos al “voto valiente” dirigido a los sectores más carpetovetónicos de las filas del PSOE para que votaran contra la investidura de Sánchez.

Llegan refuerzos para la triple alianza derechista: con la Iglesia católica pidiendo rezar por la unidad de España. Ejército e Iglesia católica, tradicionales aliados de la derecha extrema española y de todos los poderosos del reino, cobrarán protagonismo, ya lo han ganado estos días, con el aparentemente inocuo recordatorio del Borbón acerca del “compromiso de las FFAA con la Constitución”, monárquica por supuesto, como realzó toda la prensa patria en la reciente Pascua Militar de este año. Una Constitución condicionada en su momento por el ejército franquista. De ahí una parte de los conflictos actuales.

Pronto habrá muchos cambios. A favor de reformas o en beneficio de la reacción contrareformadora. Afortunadamente, todo está por hacer y todo es posible. De momento, el 30 de enero hay convocada una huelga general en Euskal Herria en defensa de los derechos sociales, mientras la patronal CEOE se opone abiertamente a la derogación de cualquier aspecto de la contrarreforma laboral y a la subida del Salario Mínimo Interprofesional.

Gustavo Buster es editor de Sin Permiso

Daniel Raventó es editor de Sin Permiso

1 Comment
  1. Florentino says

    … Las beligerancias fácticas, esas recetas magistrales del tardo franquismo incrustado por togados y su martillo judicial, ayudados por los sirvientes de las letras, ondas, plasmas, defensores ultras de sus privilegios asociados al lumpen bipartidista político. Son excesivos los años de concomitancia entre las dos patas del régimen, recreado desde el año 78 y los abrazos en las oscuridades más profundas de sus misteriosas cloacas pestilentes. Ejercer de poli bueno, poli malo, tener en nómina Villarejos, pactos del manejo de unas justicias de partido, desborda la democracia, allá donde se necesitan división de poderes, e igualdad.
    Que el Poder Judicial, sea nombrado por los políticos, con las cuotas bien calculadas, para obtener esas mayorías tan necesarias para hacer de su «capa un sayo»… ¡ A su medida política !. Todo condicionamiento a la larga desborda lo legítimo de unas leyes hechas por hombres y sus ideologías políticas. La turnancia en el empleo de tales armas, han condicionado: Personas, situaciones, alargamientos de penas, dolores interesados, desajustes de todo tipo empezando por el humano, social, integrador y legal. Ponerse al servicio al ardid ultra, quienes defienden por encima de todo la unidad de una Patria impuesta por una sublevación militar… ¡ Dice del camino inverso que deben de recorrer (sin pausa), este Gobierno y las gentes que pensamos en un apoyo incondicional, para transformar con la (participación), fuerza, determinación un cambio real en libertad sin ninguna «tutela», judicial, militar, religiosa… ¡ Fácticas !.
    La sociedad debemos mostrar el camino unitario, juntos andarlo con verdadera perspicacia, decisión en un beneficio de mejoras para una sociedad necesitada de control transformador, útil, a la convivencia en libertades en igualdad. ¡ Hoy más necesarias que ayer !.

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