Ahmadinejad, Gadafi y la ministra Sinde

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Imagen de la campaña de Reporteros Sin Fronteras

La defensa de la libertad de prensa en el mundo no pierde actualidad. Cada día son más los que se suman a nutrir la amenaza que sufren muchos periodistas por el simple hecho de ejercer su profesión. El informe hecho público por Reporteros Sin Fronteras, que se hizo coincidir con la celebración del Día Internacional de la Libertad de Prensa, pone de manifiesto un problema en muchas ocasiones olvidado por los que tienen el poder para hacer más. Generalmente, ese poder se traduce en presión y no en dique de contención contra peligros mayores.

En nuestro país, sin duda el mayor enemigo con el que se enfrentan los periodistas es la banda terrorista ETA. Demasiados años ya. Muchos son los compañeros caídos bajo el fuego de las pistolas empuñadas por los que eligieron la violencia en vez de la política. La acción, ekintza, define al sujeto, o a la organización, que responde con balas a las palabras. En cuántas ocasiones, en otros tantos lugares del mundo, han sido las ideas y palabras expresadas de forma democrática el detonante de respuestas fascistas que tanto dolor han causado a los que sólo expresaban su opinión. Una historia que se repite, y convierte en depredadores a los que sólo buscan proteger su posición haciendo callar al mensajero. Matándolo.

En la comparecencia de ayer para presentar el informe también hubo tiempo para nombrar, justo después de hablar de gente tan poco recomendable como Mahmud Ahmadinejad, Muammar Gadafi, las FARC, ETA o el mulá Omar, a la Ministra de Cultura del Gobierno de España, Ángeles González Sinde, y sus polémicos añadidos a la Ley de Economía Sostenible. La presidenta de Reporteros sin Fronteras (RsF), María Dolores Masana, se mostró preocupada por "los peligros" para la libertad de expresión de la nueva ley, y aseguró que la "batalla por una información libre se va a jugar cada vez más en Internet". Esto último es algo obvio, y lo primero más que discutible. Hablar de los personajes antes nombrados y de la Ley Sinde en la misma comparecencia es algo parecido a lo de mezclar las peras con manzanas, o algo así. La persecución de aquellos que se lucran ilegalmente con las creaciones culturales de los demás debería ser un síntoma de madurez de cualquier sociedad, y no lo contrario. Haber llevado al terreno de la libertad de expresión esa batalla es algo complicado de sostener en un país tan garantista como éste. Pero es que además no es justo. Masana habló también de los cientos de activistas que sufren una dura represión por expresar sus opiniónes en la Red. Perseguidos por la intolerancia mientras luchan por un futuro digno para sus respectivos países. Sólo acercar ese problema al del cierre de una web en la que todos podemos bajarnos películas gratis sin pasar por caja, ya es en si mismo una injusticia de gran calibre.

La defensa de la libertad de expresión es algo sagrado. La solidaridad con los que son machacados por hacer uso de ella una obligación. Llamar a las cosas por su nombre también lo es. Ver cine o escuchar música gratis gracias a Internet es pervertir una herramienta que está cambiando nuestro mundo, permitiendo a todos alzar nuestra voz aunque no tengamos el capital suficiente para ser grandes empresarios de la comunicación. La Red, la web 2.0, son el gran altavoz que multiplica el efecto de un derecho. Pero no todo lo que se hace en Internet tiene ese rango.

2 Comments
  1. Perico says

    Con la ley en la mano, la ministra Sinde puede pedir el cierre de Cuarto Poder en 4 dias.
    Esperemos que no lo haga.

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