El Dr. Papa y Mr. Ratzinger

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El Papa se despide desde la ventanilla del avión, ayer, en el aeropuerto de El Prat (Barcelona). / Andreu Dalmau (Efe)

Conste que no estoy en contra de que su santidad visite España, y que en ello se gaste algo de dinero público, sin excesos. También aspiramos a organizar otro mundial de fútbol, y en eso si nos gastaremos buena panoja, a pesar de que no a todos los españoles les apasiona el deporte del balompié. Dicho esto, hay algunas cosas que no termino de comprender de esta visita, comenzando por las declaraciones del sumo pontífice sobre el estado de laicidad y "anticlericalismo" que vive España.

Si usted es católico, algo de derechas y con tendencia a poner la televisión para saber lo que tiene que pensar, probablemente hoy haya salido a la calle agitado y preocupado, en busca de conventos ardiendo y dispuesto a vitorear cualquier operación militar que ponga fin al estado en el que se encuentra el país. El obispo de Roma, desde su butaca en el avión, antes de aterrizar en nuestro país, ha comparado la situación actual de España con la que se vivía, según él, en los años de la II República Española. Curiosa manera de expresarse para un jefe de estado que está a punto de aterrizar en el país que pone a parir. Por eso hizo las declaraciones en el avión. No sabe nada, la diplomacia vaticana. Nadie podrá acusar a Benedicto XVI de hablar mal de España durante su visita oficial. Lo hizo en vuelo rasante, antes de pisar la península.

Soy un iluso. Yo pensaba que si el sucesor de Pedro volvía la vista atrás para mirar en la historia de nuestro país, llamaría la atención sobre los miles de sus fieles que siguen enterrados en cunetas, como perros, sin recibir la cristiana sepultura que merecían y que sus familias quieren darles, aunque hayan pasado décadas desde su vil asesinato. Por lo visto, en la iglesia también evocan la memoria histórica, dos palabras vilipendiadas por la derecha de nuestro país, pero tienen la suya propia. Normal. La iglesia española no fue neutral ni antes, ni durante, ni después de la guerra civil. Rociaron con agua bendita las armas que se llevaron por delante a cientos de miles de españoles, y pasearon bajo palio al dictador hasta el día de su muerte en la cama del hospital, después de recibir los santos sacramentos. Por supuesto. Esos mismos que les fueron negados a los que yacen en cientros de fosas comunes repartidos por toda la geografía nacional, pero que fueron garantía de que el verdugo fuese al cielo por la vía rápida, lograda en la santa cruzada. Arriba. ¿Acaso añora el poseedor del anillo del pescador los tiempos en que su religión era la oficial en nuestro país? Que alguien se lo pregunte. Es curioso que cada vez que nos manifestamos como un pueblo libre, la religión no sea una de nuestras prioridades.

No quiero pensar la que se hubiese montado si, pongamos Evo Morales, hubiese dicho algo parecido en su avión antes de tomar tierra en España. El manifestódromo de la Plaza de Colón madrileña hubiese vuelto a rebosar de patriotras de domingo, pidiendo la cabeza del indígena en una cesta. Como se hacía antes, durante la conquista del nuevo mundo, por cierto, también en nombre del altísimo. Demasiadas barbaridades en la historia han sido cometidas con la excusa o avaladas por la religión, como para que ahora Mr. Ratzinger se permita dar lecciones a nadie. Todavía no ha terminado de pedir perdón. El día que salde su cuenta, y la de sus predecesores, podrá permitirse otros lujos. Pero no se preocupen. En el momento de abrirse la puerta del avión la primera personalidad ha tomado el mando, y todo serán abrazos, bendiciones y recorridos en papa móvil. Las cargas de profundidad se las reserva Ratzinger para cuando sobrevuela los países que visita, tan alejado de las preguntas incómodas y la realidad como lo está de los verdaderos problemas que acechan a su iglesia.

7 Comments
  1. Jonatan says

    «Si usted es católico, algo de derechas y con tendencia a poner la televisión para saber lo que tiene que pensar…» Pelín encasillado esto, ¿no?

  2. César Pinto says

    A mí personalmente me hace muchísima gracia lo del supuesto «anticlericalismo» del gobierno español (Ratzinger no hace más que copiar a la Iglesia española en eso). Ya me gustaría a mí que el Estado fuera anti-César en la misma medida que es anticlerical. El año pasado, sin ir más lejos, desembolsó la friolera de 7000 millones de euros a una institución que ya se ha comprometido repetidas veces a autofinanciarse y que, además, se permite constantes declaraciones antidemocráticas. Impresionante. ¿Qué hace la Iglesia con ese dinero? Pues corromperse, fundamentalmente (Cajasur, Gescartera, barrio de las Vistillas…). Claro que aquí, es la Iglesia española la que imita al Vaticano:

    http://eleconomatodelinfierno.blogspot.com/2010/09/indulgencias-vaticanas.html

    ¿Por qué estas cosas no salen nunca en los medios y sin embargo hay que soportar hasta el hartazgo la sonrisa meliflua del jefe de los pedófilos?

  3. observador subjetivo says

    Yo creo que esta visita sobraba. Os invito a leer mis motivos aquí:

    http://observadorsubjetivo.blogspot.com/2010/11/yo-no-te-espero.html

  4. celine says

    Encuentro que el debate estáplanteado en un fácil pim pam pum poco argumentado. Ratzinger es un intelectual, además de Papa. Es bobo tacharle de «jefe de los pedófilos», como hace César. A los españoles nos queda mucho que aprender en los debates, me temo.

  5. Jose says

    El Papa Rátzinger, como teólo que es deería saber que la laicidad, es decir la separación Iglesia-estado está aceptada por Jesús, cuando afirmó: «Daz al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios». El error del Papa Rátzinger ha sido cambiar el programa de Jesús por el programa del PP.

  6. javier amendano says

    mis bendiciones para el santisimo papa les pido una oracion x todos los q vivimos en este mundo y una oracion para mi familia una oracion para mi cunada katty limones q sta enferma le dtectaron cancer y para mi hermano genaro q dios siempre los bendiga a todos d este mundo cuidanos y no nos desanpares

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