De las odiosas comparaciones entre Torrejón y la trama Gürtel

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Trinidad Rollán / PSM

La balanza que mucha veces se utiliza en los medios de comunicación para compensar los rejones que se meten a los partidos políticos roza en ocasiones el esperpento. Parece que viviésemos una permanente campaña electoral de televisión pública, donde hace falta que cada formación política tenga sus minutos de gloria, independientemente de que la noticia a tratar no le interese ni a aquellos que tienen intención de votar a los protagonistas. Está ocurriendo en el caso de la que fue alcaldesa de Torrejón de Ardoz, Trinidad Rollán (PSOE), y los otros 13 concejales (nueve socialistas y cuatro del Partido Demócrata Español), condenados recientemente por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) a no poder ejercer cargo público por delito de prevaricación administrativa.

Comenzando por el Partido Popular, que pretende equiparar en decibelios este asunto, en el que ninguno de los condenados lo ha sido por meter la mano en la caja, con la trama de corrupción más grande que ha conocido nuestro país, denominada Gürtel (Correa en alemán) en honor al apellido de unos de sus presuntos principales cerebros y asistente a convites de boda, Francisco Correa. El Bigotes no, el otro. Cualquier parecido entre ambos episodios es un ejercicio de política ficción digno de los cuentos de Isaac Asimov. Empezando porque todo apunta a que los socios que formaban parte de la trama vinculada al Partido Popular estaban en el negocio - presuntamente, que no hay que cansarse de decirlo - por llenarse los bolsos con dinero del contribuyente. De todos. El que pagamos con nuestros impuestos para mejorar la sanidad, el transporte público o la educación, por poner tres ejemplos claros. Parte de esa pasta que como buenos españoles abonamos cada año, terminó seguramente en algún coche deportivo, suelo radiante de mansión de lujo o un yate de mayor calado que el heredado. Una función que ha hecho caerse del escenario a todo un tesorero nacional del PP, al Secretario General del partido en Valencia, diputados en el Congreso, autonómicos,  y varios alcaldes, además de mantener en la cuerda floja a Francisco Camps, Presidente de la Generalitat Valenciana. Trinidad Rollán y el resto de concejales condenados estos días aprobaron un convenio para la construcción de viviendas destinadas a gente humilde. El TSJM lo ha estimado ilegal. Ese ha sido su delito, pendiente de recurso ante el Tribunal Supremo. Nadie se llevo un euro de los ciudadanos a su casa. En ningún momento hubo enriquecimiento personal.

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Mientras dirigentes políticos que han sido imputados por delitos tan graves como el cohecho - soborno de toda la vida -, siguen en activo como si nada ocurriese y volverán a ser candidatos en las próximas elecciones municipales y autónomicas si los jueces no lo remedian, otros viven su particular calvario por haber tomado erróneamente una decisión administrativa. Pero más preocupante es ver como desde algunos medios de comunicación se equiparan casos tan distintos en envergadura y responsabilidad legal, contribuyendo así a la confusión general, dando páginas y minutos a una tesis que encanta a la derecha: todos los políticos son iguales. Ante esto, y entiendo que es complicado generalizar pero me arriesgaré, desde el Partido Popular entienden que su votante se mantiene fiel, mientras el simpatizante de izquierdas opta por quedarse en su casa harto del ruido relacionado con lo mala que es la clase política española. No son pocos los buenos amigos que uno tiene, votantes fieles del PP, que ante una discusión sobre esta cuestión aseguran sin problema que “como todos roban, prefiero que roben los míos”.  Pues ni todos los políticos roban, ni trabajan poco, y mucho menos están en el servicio público para su beneficio personal. Roban algunos, y merecen titulares de cinco columnas y aperturas de informativos. Eso es la Gürtel, que tan poco preocupa al Partido Popular. Otros se equivocan, sin llevarse un euro, y la justicia hace su trabajo. Esto último debería ser la normalidad, y la corrupción de verdad una prioridad para todos, enviando cuanto antes al ostracismo - o la cárcel - a tanto chorizo de guante blanco y ropa de marca, que nada tiene que ver con la mayoría de políticos de nuestro país que ejercen a diario su labor con mucha dignidad y casi ningún reconocimiento.

5 Comments
  1. José says

    Hay una grandísima diferencia entre ambos casos. El Caso Gürtel afecta a la PPería dirigente y ésta ha puesto a funcionar a toda la PPería Judicial para impedirlo enterrándolo. El caso torrejón afecta al Psoe de ZP, y la PPería dirigente ha puesto a funcionar a la PPería judicial para airearlo. Mientras no tengamos un poder judicial independiente, la democracia estará coja y la corrupción campará a sus anchas por todas las instituciones. El informe sobre corrupción de T.I. vuelve a señalar a los políticos como los más corruptos.

  2. cape says

    Nag! A mí no me la dáis, la perdonáis porque está buena.

  3. manolo12 says

    La derecha española (politica, mediatica, economica, religiosa, deportiva,etc), no es que quiera el poder a costa de lo que sea (solo hay que leer cualquier periodico de la derecha, da miedo), tambien quiere acabar con los socialistas, la izquierda en general, los sindicatos, los nacionalismos, excepto el suyo, (lo llevan en los genes) y si pudieran hasta con la Constitucion y me pregunto ¿podrán? Por otra parte, no se porque lo llamamos Tea Party, si de toda la vida lo hemos llamado Facha Party

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