Los verdaderos demonios de la Red

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Material incautado al entramado de webs pedófilas dedicadas a la compra-venta por encargo de pornografía infantil / Policía Nacional

Muchos utilizan Internet para encarnar todo lo negativo de nuestra sociedad. En la mayoría de ocasiones se refieren a tópicos que cualquier estudio digno de llamarse así echa por tierra sin mayor problema. Los adolescentes se pasan la vida enganchados a Tuenti sin otra actividad vital; si compras con tu tarjeta de crédito en la Red pueden dejarte la cuenta tiesa; el gran hermano - uno más de la familia-, que vigila todo lo que haces y, para terminar, la Ley Sinde, convertida en el paradigma del peligro y la opresión porque impedirá que nos bajemos horas de cine y música sin pagar un euro. O al menos lo intentará, en mi opinión con poco éxito. La realidad es que los adolescentes se pasan la mayor parte de su tiempo en la calle, y lo prefieren a estar conectados; comprar por Internet no tiene más riesgo para el bolsillo que el que puede producir sacar dinero de un cajero y nos den el palo al instante de manera presencial; el gran hermano vigila, pero no nos pone cara de momento, y la Ley Sinde puede ser muchas cosas, pero cuesta ver el texto como un peligro para todo aquel que no haga negocio con contenidos que no son de su propiedad. Es cierto que en la red habitan demonios, pero son mucho más peligrosos y despiadados.

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Ayer la Policía Nacional, en colaboración con las autoridades de Estados Unidos (FBI), Reino Unido y Bielorrusia, detenía en nuestro país a 49 personas y otras 15 quedaban imputadas por pertenecer a una red de distribución de pornografía infantil. El negocio, al que había que abonarse por el módico precio de 75 euros mensuales, garantizaba a sus clientes material inédito y de calidad. El salto cualitativo para vips, con una serie de sabandijas a la caza y captura de menores de edad a los que agredir somentiéndolos a la exposición pública. Un sistema creado por enfermos para el disfrute de otros enfermos. La Policía está en estos momentos tratando de identificar a las víctimas que aparecen en el material incautado. Fotos y vídeos de una dureza extrema, que generan grandes dificultades para localizar a los menores que aparecen en ellas. "Esa es nuestra principal preocupación", reconocen.

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En España había 74 abonados a este repugnante videoclub. Algunos de ellos están a la espera de juicio por el mismo delito. Reincidentes. Pederastas y pedófilos conocidos, que son detenidos una y otra vez en cada una de las operaciones que contra estos verdaderos criminales se inician desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Invita a la reflexión sobre la dureza de las penas que se imponen a quienes violan la inocencia de unos niños y niñas indefensos para dar rienda suelta a las desviaciones enfermizas de estas bestias. Demonios. Sí, hay demonios en la Red. Habitan entre discos duros y memorias flexibles repletas de material destinado a su perversión, y a ganar dinero. Un millón y medio de euros, según las primeras estimaciones. La Brigada de investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional hace su trabajo de una manera impecable. Cada muy poco tiempo nos alegramos porque los agentes han entrado en la casa de varias decenas de estos lamentables proyectos de ser humano para ponerles las esposas. Pero la alegría dura poco. No podemos evitar tener la sensación, hoy constatable, de que estamos ante los mismos demonios en la mayoría de ocasiones. Nos protege la élite de los investigadores, pero nuestra legislación no parece ser lo suficientemente dura con estos actos de vileza. Son tiempos de cruzadas en la Red. Vivimos días de agitación por diversas causas. Aquí tenemos otra para movilizarnos. Un motivo para salir a la calle, tumbar páginas web y enviar millones de correos electrónicos a los que tienen la responsabilidad de legislar y dejar que estos delincuentes se pudran en la cárcel. Una excusa para que los anónimos se pongan del lado de los más débiles y su lucha dé como resultado una Red libre y segura para todos. Sobre todo para los que se encuentran más indefensos. ¿Alguien buscaba enemigos para iniciar sagradas batallas? Aquí los tiene. A por ellos.

5 Comments
  1. perri el sucio says

    Perdone, se le ha caído una falacia… Porque no veo hilación ninguna entre las afirmaciones del artículo.

    ¿Quiere decir que estar contra la ley sinde es ser pederasta, que no habría pornografía infantil si se pudieran cerrar páginas administrativamente, o que bajarse un disco o una película es como ser un pederasta?

  2. Jose Polo says

    La principal plaga de pederastia en Internet se encuentra en las REDES SOCIALES. Me gustaría que el señor Antolín se diese cuenta o lo conociera. Para él y para el resto, para más información sobre lo que comento: http://www.mmadrigal.com/

  3. Ion Antolin says

    Menuda interpretación de mis palabras Perri. La intención de la columna está clara, basicamente porque no trata sobre la Ley Sinde, sino de otra cosa bastante más seria. Un saludo.

  4. pedro san jose alonso says

    cuando esas páginas desaparezcan, me lo creere. Viva el club de los pijamas

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