Cada día es más complicado insultar en Internet

El principal sospechoso de los mensajes contra concejales y funcionarios en Inglaterra, Ahmed Khan / Twitter de Ahmed Khan

Al criticarlo, algunos lo entienden como un ataque a la libertad de expresión. Otros acusan de censores a los propietarios de blogs y foros que no dejan salir a la luz comentarios con insultos y ataques personales sin aportar ni una sola prueba. En la inmesa mayoría de los casos, estos actos se cometen en la impunidad del anonimato, algo que, como muchas otras cosas en la Red, ha sido elevado a la categoría de derecho sin mucha reflexión previa.

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Durante la pasada campaña electoral, un político se atrevió a denunciar ante la Fiscalía los continuos ataques que recibía desde foros, comentarios en blogs y cadenas de correos electrónicos. Heliodoro Gallego, alcalde socialista de Palencia, que perdió las pasadas elecciones municipales ante el candidato del PP, Alfonso Polanco, salió a la palestra mediada la campaña electoral para hacer público el daño que a él y a su familia le estaban haciendo los rumores sobre su salud. Estos, de forma sistemática, demasiado persistentes y organizados como para parecer casuales, crecían como setas en la Red cada cierto tiempo, justo cuando languidecía la última oleada. Trascendieron a las tertulias de amigos en cualquier bar de la ciudad, y está por ver hasta que punto calaron en los votantes. Gallego no perdió por poco, pero su salud estuvo en boca de muchos durante los meses previos a las elecciones, y también durante la campaña electoral. Ahora será la Fiscalía quien determine si en esos comentarios en blogs y correos electrónicos había intención de difamar al primer edil palentino. Ya no contará para la pelea en las urnas, pero seguramente más de uno, si el fiscal así lo entiende, pondrá sus posaderas en el juzgado.

Algo parecido está ocurriendo en Inglaterra, donde el ayuntamiendo de South Tyneside acudió a los tribunales de California para defender a varios de sus funcionarios y concejales,  hartos de ser difamados desde una cuenta de Twitter y un blog cuyo autor utilizada el pseudónimo Mr. Monkey. La red social tendrá que revelar los datos necesarios para identificar a la persona que se esconde tras el nombre falso, algo que según algunas fuentes ya se habría producido. Todos miran al también concejal de la ciudad Ahmed Khan, que ha negado las acusaciones aunque sí reconoce haber sido contactado por las autoridades judiciales de California sobre este asunto.

ticketea

La nula autorregulación que existe en la Red para terminar con este tipo de prácticas deja en manos de los tribunales la protección del honor de muchas personas que se ven afectadas por verdaderas campañas de desprestigio nacidas en Internet y gracia al anonimato. Poner un comentario en un blog, crear una cuenta en Twitter o Facebook o colarse en un foro con otra identidad es algo sencillo. Puede hacerse para hablar con más libertad sobre cuestiones que podrían, por ejemplo, afectar a nuestro trabajo, pero también se utiliza para la difamación más rastrera. Para luchar contra esto último, sólo desde la tolerancia cero, la pérdida del miedo a denunciar y una actuación severa de los tribunales lograremos avanzar para crear espacios de discusión en la Red que sirvan para ese propósito, y no para fines más oscuros. Para ponerlo más difícil, la Guardia Civil ya tiene su propio Twitter. Buen servicio.

 

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