‘Tele K’ y ‘Canal 33’, unidos contra su cierre

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Un momento de la asamblea de socios y amigos de Tele K celebrada ayer en el Ateneo Republicano de Vallecas, en Madrid.
Asamblea de socios y amigos de Tele K celebrada ayer en el Ateneo Republicano de Vallecas (Madrid). / P. A.

La de ayer no fue una reunión de vecinos más en el Ateneo Republicano de Vallecas. Se celebraba la asamblea de socios y amigos de Tele K, la emisora local de televisión que mañana podría dejar de emitir por un problema administrativo con la Comunidad de Madrid, y en la pequeña sala del Ateneo se agolpaba el núcleo duro de una base social que ha sacado la emisora de más de un lío en sus 19 años de historia y que ahora asiste a un nuevo intento de cierre, tal vez el más grave.

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Inmersos en la tormenta perfecta de dos crisis -la económica y la de los medios de comunicación-, los vecinos de Vallecas son la representación viva de un movimiento colectivo casi desaparecido en nuestros días y tal vez por ello no parecen especialmente preocupados. "Este conflicto es nuestro hábitat", explica sonriente Paco Pérez, director y fundador de Tele K y conductor de una asamblea en la que habría de decidirse la estrategia para afrontar la amenaza de cierre.

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La empresa encargada de emitir la señal de Tele K y Canal 33 desde la Torre de Valencia recibió hace dos semanas un requerimiento de la Comunidad de Madrid para interrumpir la emisión de éstos y otros canales mañana, viernes, so pena de recibir una multa de 30.000 euros por cada día que se nieguen a ejecutar la orden.

Los responsables de Tele K no quieren recurrir a la clandestinidad, sino arreglar de una vez por todas un conflicto que ha mantenido la emisora en un limbo legal -útil, aunque incómodo- durante casi dos décadas. Una situación que creyeron que acabaría con el apagón analógico y la adjudicación de las licencias de TDT, aunque el proceso se saldó con cinco licencias otorgadas a la iglesia católica y otras trantas a dos canales de extrema derecha. El resto de la oferta digital comunitaria es bien conocido por los usuarios de un mando a distancia que ven desfilar ante sus ojos servicios de contactos, adivinos y material pornográfico, cuando no canales vacíos por falta de contenido.

Más tarde, la Ley General de la Comunicación Audiovisual 7/2010 reconoció el funcionamiento transitorio de los "servicios de comunicación comunitarios sin ánimo de lucro" que estuvieran en vigor antes de 2009 y estableció un plazo de 12 meses para desarrollar el reglamento para la concesión de licencias. Pero el plazo se cumplió y el reglamento no se desarrolló. Las elecciones de noviembre de 2011 pusieron los mandos de la nación en las mismas manos que gobernaban en la Comunidad de Madrid, y Tele K volvió a quedar a los pies de los caballos.


¿Por qué ahora?

"¿Por qué arremeter precisamente ahora contra una cadena que ha generado riqueza y cohesión social en este barrio cuando más se necesita?", se pregunta Pérez. "Es un problema político", opina Enrique Riobóo, director de Canal 33 y también presente en la asamblea: "Vienen tiempos muy difíciles y no quieren que se vea cómo se incendia la calle". Ambos creen que la mayor visibilidad de la cadena en toda la comunidad gracias a la TDT podría haber animado a Ignacio González, secretario general del PP de Madrid y consejero responsable de la TDT regional, a tomar medidas contra dos canales fundamentalmente críticos con la gestión de su gobierno.

Paco Pérez, director de Tele K, ayer, en la puerta de la emisora en la calle Río Orinoco de Madrid. / P. A.

Mientras tanto, la emisora subsiste gracias a los patrocinadores, a la facturación de una pequeña escuela audiovisual vecina, a los conciertos y comidas benéficas y a los donativos de los vecinos. También gracias a las cuotas de unos socios que apenas llegan al centenar y a la venta de unas camisetas negras y estampadas con un pequeño salvavidas, el que necesita la emisora para no hundirse en el espectro digital de frecuencias de la TDT. Y cómo no, Tele K sobrevive gracias a la publicidad convencional. El disparate llega hasta el punto de que la Comunidad de Madrid contrató hace pocas semanas con la cadena una campaña para promocionar sus colegios públicos bilingües. "Acabamos de pasarles la factura", señala Pérez.

El director de Tele K explica la situación a la asamblea y se refiere siempre a la presidenta regional como "Doña Esperanza Aguirre", con cierta socarronería a medio camino entre la gravedad y la media sonrisa que sólo cabe encontrar en boca de un vallecano. Termina su intervención con una pregunta a los presentes que suena a retórica inversa: "¿Debemos, simplemente, irnos a negro para protestar?".

Uno tras otro, los vecinos piden el micrófono y hacen sus propuestas, distintas salvo en un extremo: "Nada de irse a negro", que sería comno rendirse. La asamblea acuerda llevar cabo la batalla en tres frentes: el legal -con la ayuda, incluso, de algunos abogados del Estado que según Pérez se habrían puesto en contacto con la cadena, indignados ante la posiblidad de su cierre-, el administrativo -ya han enviado un escrito a la Comunidad buscando un acuerdo- y el social, el que mejor maneja en un distrito de Vallecas que en la última ocasión reunió a 4.000 vecinos para salvar su emisora. Se trata de "visibilizar el conflicto" y llevarlo más allá de las fronteras del barrio.

Si mañana se consuma "el cerrojazo" comenzarán las movilizaciones. La primera, la emisión por Internet de un programa en directo desde la Puerta del Sol, frente a la sede del gobierno regional, el próximo jueves, para protestar por el cierre y apoyar a Tele K y Canal 33. ¿Título del programa? "Esperanza, por ejemplo", propone Pérez.

2 Comments
  1. Maria Fraguas de Pablo says

    Ánimo, que vais a poder con este ser antidemócrata llamado E.A.

  2. Critical says

    Cada vez me acuerdo mas dela ultima decada del Franquimo,con fraga de ministro de información y turismo

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