ION ANTOLÍN LLORENTE | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 18:31

Peticiones de información a Twitter de diferentes Estados. / Blog de Twitter

Es conocido que el individuo ve multiplicadas ciertas facultades mientras se encuentra amparado en la masa. En general, suele ser una tendencia al envalentonamiento que en solitario no tendría ni una sola oportunidad de aflorar, pero que tras la marabunta hace del personaje un tipo sin miedo al peligro. El efecto suele durar lo que aguanta el grupo de forma compacta. Es ley de vida. Mientras este fenómeno tan habitual ocurre, se corean los mismos gritos que lanzan las gargantas de los que se tiene al lado, y la tendencia es a superar por elevación, tanto en decibelios como en contenido, cualquier consigna que se lance al viento.

En Twitter ocurre algo parecido. El timeline de cualquiera de los usuarios es en general un relato coherente de sus gustos, noticias de interés, relaciones y cualquier otra cuestión que se desee compartir. Esto cambia de forma radical cuando una marea de mensajes sobre un tema en concreto comienza a fluir en la red social, y el individuo siente la llamada de la selva para incorporarse con ganas a la corriente. Los últimos y más representativos ejemplos: la impresentable actitud de muchos respecto a la persona de Sara Carbonero, y el mismo caso tras anunciar Leire Pajín que deja la política activa. Es imposible que tanta falta de respeto y mala educación pueda ser entendida sin la concurrencia de ese fenómeno que transmuta a la persona cuando se introduce en la masa.

Hace poco la empresa que gestiona Twitter ha publicado las peticiones que recibe de organismos públicos sobre información privada de sus usuarios. La mayoría de estas solicitudes provienen de instituciones relacionadas con la seguridad, generalmente la policía de cada país. No tardarán en rasgarse las vestiduras los defensores de la libertad de expresión – mal entendida – y otra serie de derechos que serán invocados como ocurre cada vez que se pretende meter mano en la Red para acceder a información sensible. Es necesario proteger la privacidad de las personas en Internet, de la misma manera que se hace fuera de ella. En ambos ámbitos hay mucho por avanzar, y las mayores amenazas se reparten entre Estados con poca tradición democrática y empresas que utilizan nuestros datos personales con poca o ninguna ética. Lo que no puede tolerarse es que Twitter, o cualquier otro espacio telemático, se convierta en el lado oscuro de la sociedad desde el que se permite una barra libre que afecta de manera negativa a otros ciudadanos, a su reputación, prestigio e incluso seguridad. La ausencia de filtros previos no es la garantía de la impunidad, ni debe serlo la alusión continua a los derechos civiles. Si queremos que la Red sea la suma de espacios de convivencia, tenemos que diferenciar entre aquellos que respetan las mínimas normas que garantizan la misma, y los que utilizan Twitter, por ejemplo, amparados en el anonimato para repartir todo tipo de miserias sobre personas, empresas o instituciones. Los propios responsables de Twitter ya se han puesto manos a la obra con acciones destinadas a no facilitar estos abusos.

No la hagas, no la temas. Pocas verdades como esta pueden aplicarse a todos los órdenes de la vida. Si las peticiones de los cuerpos y fuerzas de seguridad están debidamente justificadas, y no digamos ya las que vengan de un juez, deben ser atendidas sin demora para facilitar el esclarecimiento de los hechos investigados. La participación, ese paradigma 2.0 adorado como si de una deidad se tratase, no podrá progresar si quienes tratan de hacer uso de sus ventajas se encuentran en espacios dominados por el insulto y la ferocidad de las expresiones de quienes se cobijan bajo el anonimato o la multitud. Separemos el grano de la paja, para hacer de la web participativa algo más que un lugar en el que verter nuestros más bajos instintos contra alguien. Cualquier opinión puede expresarse de forma educada, o al menos eso se nos supone. No parece mucho pedir para discutir sin maltratar la convivencia.

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  • Nova6K0

    Aunque en parte tienes razón con el artículo. Yo te respondo con “Los que para tener una seguridad temporal, pretendan recortar las libertades individuales no merecen ni la una ni las otras”. Benjamin Franklin.

    Salu2

  • inteligibilidad

    Meterse a leer “tuits” o comentarios da miedo, mucho miedo. Sexismo (99 % del cual es machismo), racismo, xenofobia, homofobia… mucho, mucho odio y mucha ignorancia. Y lo peor es que la web, casi infinita, puede ser al mismo tiempo las más eficientes anteojeras jamás creadas.

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