Detrás de la creatividad muchas veces está la locura

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Miguel Angel Buonarroti retratado por su colega Jacopino del Conte. / Wikipedia

La historia está llena de grandes genios de las artes y las ciencias que tenían su cabeza llena de pájaros negros. El renacentista Miguel Ángel, el creador de la física moderna, Isaac Newton, Mozart o Kafka coquetearon o cayeron de lleno en la locura. Son muchos los estudios que han rodeado de ese halo casi trágico a la genialidad. Pero eran investigaciones de casos, que se quedaban en la anécdota y casi siempre hechos sobre personajes históricos. Nunca nadie se había atrevido a estudiar la conexión entre creatividad y enfermedad mental en todo un país. Hasta ahora.

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Un grupo de investigadores del Instituto Karolinska, la institución académica más importante de Suecia, han analizado el historial de casi 1,2 millones de personas tratadas alguna vez por trastornos psiquiátricos. No sólo eso, para completar el dibujo estudiaron también a sus familiares. Como grupo de control con el que contrastar sus datos, utilizaron al conjunto de la población sueca. A tamaña tarea ayudó mucho lo bien que hacen las estadísticas en aquel país. A cada ciudadano se le asigna un identificador único que permite saber, sin necesidad de conocer sus datos personales, si ha sufrido alguna enfermedad mental. También ofrece la posibilidad de averiguar a qué se dedica cada uno. Salvo para el caso del autismo, los datos se remontan a 1973.

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Los científicos querían saber si la creatividad está asociada a todos los desórdenes psquiátricos o solo a determinadas afecciones. También buscaban averiguar si sus familiares se dedicaban con mayor predilección a las llamadas profesiones creativas. En ese grupo incluyen desde los científicos hasta los fotógrafos, pasando por los escritores o los bailarines. En cuanto a los trastornos, tuvieron en cuenta la esquizofrenia, los diferentes tipos de trastorno bipolar, la depresión unipolar, la ansiedad, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o ADHD, el autismo, la anorexia nerviosa, abuso de drogas y alcohol y el suicidio.

Tomadas todas las profesiones creativas en conjunto, los investigadores no vieron una correlación positiva con el total de las enfermedades mentales. De hecho, la mayoría de los creativos presentaban un porcentaje menor de desórdenes psiquiátricos que la población en general. Sólo en el caso de los distintos tipos de trastorno bipolar existía esa correlación. "Creemos que esto podría deberse al hecho de que muchos pacientes con trastorno bipolar están altamente motivados. Habiendo también una conexión entre el pensamiento creativo, divergente y la hipomanía", dice el psiquiatra y principal autor del estudio, Simon Kyaga.

Sin embargo, sí existe una fuerte conexión entre determinadas psicopatologías y profesiones creativas concretas. Los que tienden a estar más locos son los escritores. Según este estudio, publicado en la última edición de Journal of Psychiatric Research, entre los novelistas, dramaturgos o poetas  hay el doble de esquizofrénicos o afectados de algún desorden bipolar que en la población en general. En casi todas las demás enfermedades también hay esa sobre representación aunque no tan acusada. Incluso, se dan más casos de suicidios.

"Dado que existe una asociación general con la mayoría de los trastornos psiquiátricos, mi conjetura es que esto reflejaría las duras situaciones que enfrentan muchos autores", aventura Kyaga. Como explican en el trabajo, en los últimos años se ha venido imponiendo una teoría sobre el origen de la psicosis. Planteada por el investigador Tim Crow en 2008, enfermedades mentales como la esquizofrenia estarían relacionadas con la laterización (o especialización) cerebral que permitió la aparición del lenguaje humano. De ser así, esto explicaría porqué los inventores de palabras tienen el doble de posibilidades de ser esquizofrénicos.

Otro sorprendente resultado que arroja el estudio es que entre los familiares de los pacientes mentales hay un mayor porcentaje de personas dedicadas a alguna profesión creativa. Comprobaron esta relación entre los parientes de primer grado (hermanos o padres, con los que comparten un 50% de su arsenal genético). La correlación positiva se daba en la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el autismo o la anorexia nerviosa.

Los investigadores no tienen una explicación sobre este hecho. Sin embargo, siguiendo las ideas de Crow, introducen dos elementos para la reflexión. Por un lado, la creatividad tiene características como el pensamiento divergente o alternativo que recuerdan mucho a la manifestación de la esquizofrenia. Otro de los elementos de la genialidad es la determinación. En el autismo, la concentración obsesiva en un interés particular se ha relacionado con estilos cognitivos muy sistematizados.

Bajando al nivel genético, los investigadores plantean que determinados alelos (posibles valores de un gen) relacionados con los trastornos mentales deben tener alguna ventaja adaptativa. Esto arrojaría luz sobre la relación entre esquizofrenia y nuestra capacidad para hablar. También podría explicar como, a pesar de la baja fertilidad de los afectados por los desórdenes psiquiátricos más severos, las diversas enfermedades mentales están entre las más heredables y, más aún, las cifras de afectados se mantienen estables a lo largo de los años.

* Kyaga S, et al., Mental illness, suicide and creativity: 40-Year prospective total population study, Journal of Psychiatric Research (2012).

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