MIGUEL ÁNGEL CRIADO | Publicado: - Actualizado: 8/1/2017 15:58

El 70% de la producción mundial de café procede de variedades del original café arabica. / World Coffee Research

En menos de lo que dura la vida de un hombre, el cafeto arábigo (Coffea arabica) podría desaparecer de la naturaleza. El cambio climático está alterando las condiciones en las que este arbusto crece en estado salvaje en las zonas de Etiopía y Sudán de las que es original. No se trata sólo de un lamento ecologista por la pérdida de biodiversidad que supone. Su extinción comprometería el futuro de una industria como la del café, el producto más comerciado después del petróleo y del que viven 100 millones de personas en todo el mundo.

El 70% de los 5.600 millones de kilos de café que se beben al año son variedades del arabica cultivadas por los humanos. Fue el primero en ser domesticado, probablemente en el sur de la península arábiga un milenio atrás. Está considerado el de mejor aroma y sabor y, en 2010, su valor en exportaciones ascendió a 15.400 millones de dólares. Unos 26 millones de personas trabajan en la cosecha del café en 56 de los 70 países que lo cultivan. En estado salvaje, el arabica sólo crece en aislados bosques del suroeste de Etiopía y en la meseta de Boma, en Sudán del Sur.

“El peor de los escenarios de nuestro modelo mostraría una reducción de arabica en su área de distribución autóctona del 99,7%, es decir, teniendo en cuenta sólo el cambio climático”, dice Aaron Davis, de los Royal Botanic Gardens Kew, del Reino Unido. Junto a otros colegas, Davis ha modelado el impacto del calentamiento global en las condiciones climáticas en las que crece este café en sus lugares originarios. Si se incluye en la ecuación la deforestación que vive la zona, “esto podría conducir a la extinción en el año 2080”, añade.

Los resultados de su trabajo, publicados en la revista científica PLoS One (*), muestran un negro panorama. Los investigadores usaron el modelo climático más aceptado por la comunidad científica en 349 zonas de las tierras altas del suroeste de Etiopía y de la meseta sudanesa de Boma. Ninguno de los tres escenarios dibujados (combinaciones de consumo energético y niveles de emisiones) garantiza el futuro del café arabica en estado silvestre. En el mejor de los casos, con una reducción significativa de las emisiones globales, las zonas en las que este arbusto de la familia de las rubiáceas podría seguir viviendo se verían reducidas en un 65% en 2080. En el intermedio, 299 zonas dejarían de contar con unas condiciones climáticas adecuada para que el arabica prosperara. Y, en el peor de los casos, sólo una en las que hoy crece de forma natural podría soportar al cafeto.

En este mapa se puede observar la distribución actual del café arabica silvestre y la reducción en el escenario más optimista (en rojo) en 2080. Royal Botanic Gardens/PLoS One

El café arabica se cultiva muy bien a media altura y su temperatura ideal va de los 18º a los 21º. En estado silvestre, es muy sensible a las oscilaciones térmicas y al régimen de lluvias. Una subida de entre 1,8º y 4º para el final de siglo, como mantienen las estimaciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, desestabilizará el frágil equilibrio en el que crece hasta llevarlo a la extinción.

“A largo plazo, esto significaría perder la base genética esencial para el cultivo del café arabica”, explica Davis. “La historia de la industria del café está salpicada de numerosos ejemplos donde los recursos genéticos en Etiopía han sido utilizados para mejorar los cultivos, incluyendo la resistencia a enfermedades, productividad o la calidad”, añade.

Porque en su carácter de reserva genética reside la importancia del café arabica silvestre. Como ocurre con las familias reales, en el café cultivado hay muy poca variabilidad genética. Se calcula que sólo el entre el 1% y el 5% de las variaciones genéticas se encuentran en las plantaciones del resto del mundo. Todo lo demás está en las pequeñas zonas de las selvas donde crece de forma natural. Esto hace que los granos cultivados tengan una baja adaptabilidad ante nuevas enfermedades o plagas y al propio camblio climático. En otros cultivos básicos para el hombre, como el maíz, el arroz, el cacao o el trigo, el problema es el mismo.

De hecho, este trabajo es parte del esfuerzo que los Royal Botanic Gardens Kew vienen haciendo para averiguar el estado de estas reservas genéticas y protegerlas para el futuro. Esta organización británica ha catalogado 30 de las especies de café silvestre de las 103 conocidas. También en sus instalaciones se encuentra el Millenium Seed Bank, el mayor banco de semillas del mundo, con reservas del 10% de las plantas silvestres del planeta. Su objetivo es llegar al 25% en 2020.

(*) The impact of climate change on indigenous Arabica coffee (Coffea arabica): predicting future trends and identifying priorities, de Aaron P. Davis, Tadesse Woldemariam Gole, Susana Baena, Justin Moat. PLoS One

  • Maximiliano Pèrez Apóstol

    Buen artículo, sólo que, existen muchos otros países productores de Café Arabica, como lo son colombia o Venezuela. Preservemos al Planeta. En el estado Lara (venezolano) tenemos la Red Ecológica Larense y necesitamos de mucha ayuda y orientación. redecologicalarense@gmail.com… Éxitos

  • Armando

    Existe un cafe que esta revolucionando este industria. http://youtu.be/gjSOZVnRIeA

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