Los niños nacidos en una crisis económica cometen más crímenes de adolescentes

El poder de la persuación. / flickrcc.net

Los dirigentes de este país deberían tomar nota de lo que publica el Journal of the American Medical Association (JAMA) en una de sus revistas médicas esta semana: los niños nacidos durante una crisis económica presentan mayores problemas de conducta, en particular abuso de drogas y alcohol y violencia contra los demás, cuando llegan a la adolescencia. El estudio analiza el caso de Estados Unidos, lo que hace complicado extrapolar sus resultados a otro país y otra época, pero ofrece pistas de lo que puede pasar en España cuando los hijos de la actual recesión tengan quince años.

Investigadores de la Universidad Estatal de Nueva York tenían por objetivo examinar la influencia de una crisis económica generalizada, en particular sus altos niveles de desempleo, sobre los niños a largo plazo. Ya se había investigado con profusión la asociación entre recesión y abuso de sustancias o conductas violentas entre los adultos. Pero ellos no querían limitarse a los efectos a corto. Por eso se centraron en los niños y en su evolución una vez que llegaron a la adolescencia.

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Los científicos partieron de la crisis económica que sufrió Estados Unidos (y también Europa) entre 1980 y 1982. Entonces, la tasa de paro estadounidense pasó del 6,6% al 11,4%. La recesión, aunque intensa, fue breve. Una crisis como aquella no la ha vuelto a vivir ese país hasta 2007. Tal como publican en Archives of General Psychiatry, su hipótesis central era que un escenario de elevadas ratios de desempleo como aquel durante la infancia puede influir a largo plazo en la psicopatología adolescente.

Para confirmarla, usaron una encuesta que realiza cada año la Oficina del Censo de Estados Unidos. La muestra, de 1997, era de casi 9.000 chavales nacidos entre 1980 y 1984. Tras tener en cuenta otras posibles variables que influyeran en los resultados, como la raza, el sexo, la edad de la madre al nacer o el entorno familiar, comprobaron que los niños de un año que estuvieron expuestos a un ambiente de altas tasas de paro tenían más posibilidades de meterse en problemas.

«Es difícil expresar los resultados en un simple incremento de porcentaje. En cambio, en el estudio, calculamos el aumento de la probabilidad de que un individuo se viera involucrado en una conducta específica si la ratio de empleo subía en un 1,7 %», explican los autores en un correo electrónico. A pesar de la dificultad para simplificar sus datos, ellos estiman que por cada 1,7% extra de paro en una región determinada, la posibilidad de que un chaval nacido en aquellos años de crisis consumiera marihuana una vez adolescente era un 16% mayor que en las zonas de menor paro. «Parecidos incrementos se dan para otras conductas como fumar o consumir alcohol», añaden. Por el contrario, en las regiones de menor incidencia del paro, la incidencia de los problema de conducta descendía.

La misma asociación entre alta tasa de paro de los padres y efectos a largo plazo sobre los niños aparece en que éstos, ya de adolescentes, presentan mayores posibilidades de cometer hurtos y robos o de pertenecer a alguna banda juvenil. Los investigadores, sin embargo, no encontraron esta correlación para otras conductas como el consumo de drogas duras o los asaltos con violencia.

«Hay que tener en cuenta que nuestro estudio no establece ninguna causalidad sino sólo una asociación estadística entre ambiente macroeconómico y conducta de los jóvenes», aclaran los investigadores. No quieren que, por vía de la simplificación, se diga que hay una relación de causa y efecto entre crisis económica y violencia o abuso de sustancia por parte de los jóvenes. No quieren, en primer lugar, porque, aunque han intentado tener en cuenta todas las variables, puede que se les escapara alguna en el diseño de su trabajo que influyera más sobre la conducta que las altas tasas de paro. Tampoco quieren porque el suyo es un trabajo estadístico, no han ido analizando caso por caso indagando en el pasado familiar.

Aún así, aportan varias ideas como conclusiones de su estudio. Una situación de intensa crisis económica genera precariedad laboral. Si unos pierden su trabajo, otros temen perderlo. Ambos casos provocan estrés en los adultos, un estrés que pueden trasladar a sus hijos en forma de menor atención, descuido del ambiente familiar, menor nivel de ingresos, abusos… Recuerdan, por ejemplo, cómo otro estudio demostró que el desempleo paterno durante la Gran Depresión de 1929 tuvo un efecto significativo sobre las actitudes y conductas de los hijos.

«Aunque el pasado no necesariamente predice el futuro, esto ofrece lecciones importantes. Nuestros resultados sugieren un importante factor de riesgo estadístico que los profesionales de la salud mental puede que quieran tener en cuenta cuando se trate a los niños expuestos a la actual crisis económica», recuerdan los investigadores.

Cuando se les pregunta si en España, con la situación actual, podría darse algo similar, son muy cautos. «Basándonos en nuestro estudio, es muy difícil predecir si España pasará por problemas similares. Desconocemos los mecanismos reales implicados en lo que hemos observado. Puede haber factores de riesgo o protectores a diversos niveles sistémicos, ya sea a nivel nacional, social, familiar o individual que  pudieran diferir y, por lo tanto, cambiar la naturaleza de la asociación», explican.

* Macroeconomic Environment During Infancy as a Possible Risk Factor for Adolescent Behavioral Problems. DOI:10.1001/jamapsychiatry.2013.280