La casi imposible misión de comprar cine en internet

Muchos títulos recientes, como 'Las sesiones', tardan meses en llegar a los videoclubs de internet tras su paso por los cines. Wuaki.tv

Es más fácil descargar una película de una página de enlaces que comprarla o alquilarla en internet. Y no se trata de que unas sean gratuitas y las otras haya que pagarlas. Es que, simplemente, no las encuentras. Y cuando, tras bucear en una decena de webs, localizas el título que buscas, resulta que sale más barato alquilarla en un videclub físico. Si lo que quieres es comprarla, para tenerla para siempre, resulta que la letra pequeña te advierte de que lo que obtienes es una licencia de uso vinculada a la plataforma donde la adquiriste. La pagas pero no te la puedes llevar como si fuera un DVD. Y después lamentan que España sea un país de piratas.

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Ahora que el ministro de Justicia Alberto Ruiz-Galladón ha revelado sus planes para acabar con las páginas de enlaces mediante la reforma del Código Penal, por el que los dueños de aquellas páginas podrían ser encarcelados hasta seis años, es un buen momento para comprobar si, junto al palo, hay también zanahoria. Desde los tiempos de las negociaciones entre la industria cultural y las operadoras de telecomunicaciones, hasta el reglamento Wert, y pasando por la ley Sinde, los críticos de estas medidas penalizadoras contra las páginas de enlaces insistían en que no había una oferta legal de películas, series, videojuegos y música que sirviera de alternativa a las descargas. Hoy, al menos en el cine, sigue sin haberla.

Lo que hay es mucho ruido. Desde la industria cultural se asegura que existen decenas de sitios donde comprar una película. Incluso lanzaron a finales del año pasado una para reunirlas a todas, Mesientodecine. Se dijo entonces que entre las 19 plataformas que existían tenían un catálogo de 20.000 títulos. Aunque es cierto que la oferta llamada legal empieza a crecer, un pequeño experimento muestra todas sus limitaciones. De una selección de 10 películas de todos los tiempos, una selección muy personal, seis títulos se pueden comprar o alquilar en internet. El 60% de algo puede parecer mucho, pero para tenerlas todas habría que ir a varias tiendas. Eso implica darse de alta en cada una de ellas, darles los datos personales y de la tarjeta, usar diferentes tecnologías…. Sólo la tienda iTunes de Apple tiene las seis. Ya es significativo que sea una empresa tecnológica y no una cultural la que ofrezca el mayor catálogo.

Los amantes de los clásicos no pueden comprar en la internet española películas como Ciudadano Kane (1941) simplemente porque no aparece en aquel catálogo de 20.000 títulos. Tampoco encontrarán la genial comedia de Billy Wilder Con Faldas a lo loco (1959). Con  Lo que el viento se llevó (1939) y Casablanca (1942) hay más suerte. La primera, por ejemplo, se puede alquilar por 6,99 euros en Nubeox, la plataforma de vídeo online que lanzaron el Grupo Antena 3 y Planeta DeAgostini el año pasado. No es un mal precio, aunque se puede encontrar en DVD por dos euros más. El problema es que, como pasa con todas las películas que crees que compras en la red, en realidad sólo pagas por una especie de derecho de uso. La película no se descarga a tu ordenador, es en realidad un pago por verla en streaming. Y si te das de baja de Nubeox, te quedas sin ella.

Con clásicos más recientes el panorama es aún más desolador. Llama la atención que la saga de La Guerra de las Galaxias (1977) no aparezca en el catálogo de las 10 plataformas analizadas. Incluso en iTunes que, con seis títulos, es la más completa, no hay ninguna de las películas de la saga y sí decenas de discos, audiolibros, juegos y aplicaciones para móviles inspirados en la obra de George Lucas. La tienda de Apple es la única que cuenta con Blade Runner (1982), la película de Ridley Scott de la que han bebido desde entonces todas las películas que dibujan un futuro distópico. Vale 7,99 euros pero vuelven a poner trabas tecnológicas y sólo se puede ver en programas o dispositivos Apple.

'Lo que el viento se llevó' puede comprarse por 6,99 euros en sitios como Nubeox. Pero si te das de baja del servicio, pierdes el dinero y la película. / nubeox.com

A medida que nos acercamos al presente, el abanico de películas disponibles aumenta. La lista de Schindler (1993), por ejemplo, se puede comprar o alquilar en tres plataformas. Pero pagar hasta cuatro euros por un alquiler en el que, como si fuera un videoclub, te limitan el visionado a las siguientes 48 horas después de que le das al play es una rémora propia de los tiempos analógicos. Lo mismo se puede decir de la trilogía de Matrix (1999), que aparece disponible en dos páginas.

A los que sean más del cine español casi los obligan a seguir descargando de las estigmatizadas páginas de enlaces. Aunque los títulos más recientes entran en estas plataformas casi coincidiendo con su disponibilidad en DVD, obras maestras como Los santos inocentes (1984) no pueden verse en internet pagando. Ni siquiera sitios como Filmin o Filmotech, especializados en cine de autor y/o español la tienen en su catálogo.

El análisis acaba con Las sesiones (2012), una pequeña obra maestra que cuenta la historia de un periodista discapacitado que quiere descubrir el amor y el sexo antes de dejar este mundo. La elección de este título permite destacar las debilidades de la oferta legal en internet. Su estreno en cines se limitó a las principales ciudades y su paso por las salas fue muy fugaz. Eso fue en diciembre de 2012 y no ha sido hasta mayo que ha salido en DVD. Cinco meses que la industria, por culpa de su manía de las ventanas de exhibición, ha desperdiciado el tirón publicitario que la red le proporcionaba a su promoción. Hoy se puede conseguir en iTunes, Wuaki y Google Play. Pero insisten en las limitaciones tecnológicas que impiden realmente la posesión de la obra y tiene unos precios que llegan a ser superiores a su alquiler en un videoclub físico o iguales a su compra en DVD.

Si un aficionado al cine dispuesto a pagar y compensar así a los autores necesita estar dado de alta en 10 plataformas diferentes para tener acceso al 60% de las películas, olvidarse de conseguir las mejores obras clásicas, soportar con los altos precios a una industria obsoleta como es la de los soportes físicos y esperar meses a que los títulos pasen del cine a la red, se explica muy bien que España sea uno de los países donde más se descarga gratis. Es simple economía del esfuerzo. La industria cultural no puede confiarlo todo al palo de la reforma de Gallardón. O montan una verdadera oferta legal de todo el cine en la red, o los españoles volverán a usar los programas P2P para compartir las películas.

* Los títulos buscados han sido: Lo que el viento se llevóCiudadano KaneCasablancaCon faldas y a lo locoLa guerra de las galaxiasBlade RunnerLos santos inocentesLa lista de Schindler, The Matrix y Las sesiones.

* Las plataformas analizadas: 400 FilmsADN StreamCineclickFilminFilmotechGoogle Play, iTunesNubeoxVoddler y Wuaki.