‘Grooming’, ‘sexting’, ‘ciberbullying’… aumenta el ciberacoso a través del móvil

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Imagen: Shutterstock

El 13% de los jóvenes españoles asegura haber sufrido en algún momento algún tipo de acoso a través de Internet. Así lo señala un informe realizado a nivel europeo entre distintas universidades y organismos dedicados a la protección del menor en la red, como la asociación española Protégeles.

El porcentaje puede parecer no demasiado elevado, pero los casos de ciberacoso aumentan cada mes y, además, se propagan por nuevas vías, como los sistemas de mensajería instantánea como WhatsApp y Line.

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De hecho, se producen muchas menos agresiones a través de correo electrónico o SMS que antes. Ahora los programas gratuitos de chat sustituyen también a los foros y redes sociales como principal campo de cultivo de prácticas delictivas como el ciberbullying, el acoso escolar tradicional pero realizado a través de Internet, ya no sólo a través de ordenadores de sobremesa, sino principalmente en los últimos meses, a través de teléfonos móviles.

Junto al ciberbullying, el grooming es un problema cada vez más frecuente. Con este otro término en inglés se conocen las prácticas que lleva a cabo un adulto para establecer una supuesta amistad con un menor en la red, con la intención de obtener imágenes comprometidas o incluso llegar a tener un encuentro de tipo sexual más allá de Internet, en la vida real.

La popularización de los smartphones y los programas de mensajería instantánea como WhatsApp y Line ha permitidoque se amplíen las formas en las ciertos individuos intentan aprovecharse de la inocencia de los menores. En realidad, son delitos que se han cometido siempre, pero que ahora crecen amparados por el anonimato que proporciona la red y la popularización de nuevas tecnologías móviles.

Se calcula que cada día al menos un niño denuncia en España un caso de ciberacoso. El año pasado la Línea de Atención sobre Ciberbullying atendió a 343 menores que denunciaron situaciones de acoso de cualquier tipo en Internet, mientras que en 2007 la cifra de denuncias se situaba en 227 casos. Esto implica un crecimiento del 151% en tan sólo cinco años.

A pesar de las campañas de concienciación que se realizan en los colegios, y al control que pueden –o que deberían- establecer los padres, lo cierto es que el 63% de los adolescentes admite haber hablado por Internet o a través de programas de mensajería instantánea con adultos a los que no conocía. Además, casi la mitad de ellos asegura que finalmente ha llegado a conocer a la otra persona cara a cara.

Otra de las prácticas que más riesgo implican y que cada vez se extiende más entre los jóvenes es el sexting. El 4% de los adolescentes españoles admite abiertamente haberlo practicado. Consiste en el intercambio de imágenes con contenido erótico o sexual de una manera consentida, en un principio, entre quien la envía y quien la recibe.

Sin embargo, en numerosas ocasiones ese contenido que se intercambia a través de redes sociales o programas de mensajería instantánea con el móvil, acaba en manos de quien no debe.

“Cuando una imagen sale de tu móvil, pierdes para siempre su control”, reza uno de los lemas que trata de popularizar el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) para alertar a los jóvenes, quienes en la mayoría de los casos, no son conscientes de la manera en la que están poniendo ellos mismos en peligro su intimidad y su integridad al enviar imágenes comprometidas a otra persona, aunque en principio sea de su confianza.

Además, se calcula que el porcentaje del 4% podría multiplicarse hasta por 10 si todos aquellos que han enviado este tipo de contenidos a través del móvil admitieran haberlo hecho.