Los gobiernos, los mayores enemigos de la libertad en internet

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El mapa muestra los países estudiados y diferenciados entre libres (free), parcialmente libres y sin libertad en internet. Freedom House
El mapa muestra los países estudiados y diferenciados entre libres (free), parcialmente libres y sin libertad en internet. / Freedom House

La libertad en internet está más amenazada que nunca. Y no son los cibercriminales, los crackers o los pederastas los peores peligros. Son los gobiernos los que, limitando el acceso, legislando, usando medidas tecnológicas y, si es necesario, vigilando a sus gobernados, se han convertido en los principales enemigos de las libertades en la red. Un amplísimo informe de una ONG estadounidense muestra cómo las dictaduras, supuestos regímenes democráticos o las democracias más asentadas recurren de forma creciente a las más diversas formas de coerción de aquella libertad.

Cada inicio de otoño, y desde hace cinco años, la organización Freedom House publica su Freedom on the Net (Libertad en la Red). Es uno de los trabajos más serios y sesudos sobre el respeto de las libertades en internet por parte de los gobiernos. Este año se han superado y en un informe de casi 1.000 páginas recogen todas las estratagemas usadas por las autoridades de 60 países de los cinco continentes. Analizan los obstáculos al acceso que los gobernantes levantan, como el control sobre las operadoras, los límites al contenido, ya sea por medio de leyes o por sistemas de filtrado y, en tercer lugar, las violaciones de los derechos humanos relacionadas con la actividad en la red.

La lista de los gobiernos más enemigos de la libertad en la red la encabeza Irán. Cada vez que se acercan unas elecciones, como las pasadas de Junio, la república islámica despliega todo un arsenal tecnológico para bloquear algunos servicios, como los SMS, filtrar el contenido en la red o impedir el uso de herramientas tecnológicas diseñadas para burlar esos controles. Y, si todo eso falla, puede suceder que un destacado bloguero crítico, como era Sattar Beheshti, muera cuando estaba bajo custodia policial.

Otros dos habituales de los últimos puestos de la lista son China y Cuba. El Gobierno chino es uno de los que más se ha sabido mover en esto de internet. Conscientes de la relevancia de las tecnologías de la información y la comunicación (ICT) para el desarrollo económico, impulsan su uso al mismo tiempo que controla cómo hacerlo. Además del filtrado de palabras problemáticas en los buscadores o el bloqueo del uso de las redes privadas virtuales (VPN, usadas para asegurar la privacidad de las comunicaciones), buena parte de las grandes empresas de internet pertenecen al Gobierno. Otro dato, el 40% de los cibercafé que existen en China pertenecen a cadenas, lo que facilita su control. Una novedad de este informe es la constatación de la existencia de centenares de internautas a sueldo de las autoridades cuya misión es hacer propaganda y contrapropaganda en foros y redes sociales.

El tercer puesto por la cola del  Freedom on the Net lo ocupa Cuba. En el país caribeño, sólo unos pocos pueden conectarse libremente a internet. Hace falta una autorización especial y pertenecer a determinados sectores para poder hacerlo. Hasta el año pasado, se podría alegar la falta de conectividad del país, pero este año entró en servicio el cable submarino ALBA-1 que, a través de Venezuela, conecta la isla con el resto del mundo. En Cuba también existen grupos afines al Gobierno encargados de desacreditar a los anticastristas. En lo que sí ha mejorado, destaca el informe, es en la libertad de movimientos de algunos blogueros críticos como la premiada Yoani Sánchez.

"Pero la libertad en internet no sólo ha empeorado en los regímenes autoritarios, también lo ha hecho en varias democracias, en especial en India, Brasil y Estados Unidos", explica Sanja Kelly, directora del proyecto Freedom on the Net. En el subcontinente indio, por ejemplo,  al menos 11 personas fueron detenidas por su actividad en las redes sociales, algunos por un simple me gusta en un post polémico. Además, en 2012, el gobierno ordenó a los proveedores de acceso (ISP) el bloqueo de centenares de páginas web por razones religiosas. Este mismo año, el Gobierno ha comenzado un discreto despliegue de un nuevo sistema de vigilancia en la red llamado Sistema Central de Monitoreo que permitiría a las autoridades  "el acceso a cualquier comunicación electrónica en India en tiempo real, sin la cooperación de los ISP y sin supervisión judicial", dice el informe.

Sin embargo, el caso más llamativo es el de Estados Unidos. En anteriores informes siempre aparecía en los primeros lugares, junto a países como Islandia, Estonia o Alemania. Lo sigue estando, pero es, entre las democracias, una de las que más puntos pierde. La libertad de acceso a la red en Estados Unidos es relativamente libre en comparación con la mayoría de los países estudiados y solo restringida por desigualdades económicas. Pero el informe destaca varios proyectos legislativos que podrían atacar la privacidad de los estadounidenses. En el apartado de las las violaciones de los derechos humanos, recoge varios casos de persecución de ciudadanos por su actividades online. Uno de ellos, el activista Aaron Swartz acabó suicidándose.

"Pero las revelaciones sobre la NSA han sido el elemento clave en el empeoramiento de la posición de Estados Unidos", aclara Kelly. Aunque el informe Freedom on the Net cubría hasta abril, lo contado por el ex técnico de la NSA Edward Snowden está teniendo tal impacto que tuvieron que incluirlo en el análisis. Precisamente la vigilancia por parte de los estados denunciada por Snowden es una de las grandes tendencias que destaca el trabajo de Freedom House. 35 de los países analizados se han hecho con sofisticados sistemas para vigilar la red o han mejorado los que ya tenían.

Aquí van unas cuantas cifras que sostienen la afirmación de que los gobiernos son los mayores enemigos de la libertad en internet: en conjunto, 34 de los 60 naciones estudiadas han visto un declive de la libertad en la red. 29 de ellos bloquean determinados tipos de contenido político y social. En 31, los gobiernos, directamente, o sus simpatizantes, lanzaron ciberataques contra sus opositores. En 28, se produjeron arrestos de ciudadanos por su actividad online. En 22, internautas pagados por los gobiernos manipularon discusiones online. También son 22 los países que hacen responsables a los ISP, alojadores de web o dueños de páginas de lo que haga un tercero. En 19, se bloqueó temporalmente o de forma definitiva servicios como YouTube, Twitter, Facebook, WhatsApp y otras aplicaciones para móvil. En 26, al menos una persona fue atacada o torturada por publicar algún post en la red. En cinco países, varios activistas de la red o periodistas online fueron asesinados.

Pero el informe también arroja algo de esperanza. En muchas partes del mundo, activistas, tecnólogos y simples internautas están consiguiendo con su movilización y el uso de la tecnología frenar algunas leyes o movimientos gubernamentales para limitar la libertad en la red. Aunque estas iniciativas son menos comunes que los esfuerzos de los gobiernos por controlar la red, es una de las tendencias más destacadas del último año.

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