La breve y accidentada historia de los Samsung Galaxy Note 7

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Samsung Galaxy Note 7. / Efe
Samsung Galaxy Note 7. / Efe

Pocos podían imaginar a principios de agosto de este año la auténtica debacle a la que se iba a enfrentar Samsung semanas más tarde. En aquel momento, la compañía lucía sus mejores galas para presentar el Galaxy Note 7, sexto modelo de la familia Galaxy, que nació en 2011 para crear un producto y un nicho de mercado inexistente hasta ese momento: los phablets, a medio camino entre la tableta y el smartphone.

Samsung se saltó un número en el orden y, en lugar de llamarlo Galaxy Note 6, pasó a denominarlo 7, para que la numeración guardara similitud con los Samsung Galaxy S7 y S7 Edge, los primeros espadas de su catálogo.

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Las primeras críticas fueron bastante aceptables. Durante su presentación, que tuvo lugar el 2 de agosto en Nueva York, Samsung recibió aplausos para el nuevo terminal, que destacaba por tener una pantalla de 5,7 pulgadas, 4 GB de RAM, el característico ‘pen’ para trabajar con el dispositivo y una batería incrustada con 3.500 mAh.

Nunca antes un Galaxy Note había vestido una batería tan potente y quizá esa ambición –o el escaso testeo del producto para sacarlo cuanto antes al mercado- ha sido la causa de la mayor crisis en la historia del fabricante surcoreano.

Tres semanas después del lanzamiento, algunos usuarios comenzaron a denunciar que les habían explotado los terminales recién adquiridos durante el proceso de carga de la batería. Samsung, inmersa en las presentaciones de la feria IFA de Berlín, una de las principales citas de la electrónica de consumo en el continente europeo, esperó a principios de septiembre para ofrecer una respuesta oficial.

La compañía reconoció entonces una treintena de casos en los que el Galaxy Note 7 había explotado y comenzó a retirar los equipos del mercado y a cambiarlos por otros “seguros”.

Sin embargo, la nueva remesa de dispositivos sigue dando problemas y siguen registrándose más explosiones hasta que Samsung decide ya esta semana retirar todos los Galaxy Note 7 del mercado y suspender su venta.

En este tiempo se han vendido 2,5 millones de unidades en todo el mundo. La firma coreana ha pedido a todos los usuarios que apaguen y dejen de utilizar los dispositivos y se ha comprometido a devolver el dinero a todos los compradores o a cambiarles el aparato por otro de similar valor. Además, ha comenzado a enviar kits de protección antiquemaduras y guantes ignífugos para que los consumidores puedan devolverlos de manera segura.

Pero esto no ha sido suficiente para frenar la mayor crisis en la historia de la compañía. Samsung ha visto estos días cómo se ha desplomado el valor de sus acciones tras perder 17.000 millones de dólares en bolsa. Su previsión de beneficios para el año también ha sufrido una drástica modificación: la firma asegura que este año ganará un 30% menos de lo estimado inicialmente.

Otras noticias tecnológicas de la semana

Mientras Samsung lidiaba con la mayor crisis de su historia, Facebook realizaba el lanzamiento de uno de los productos más esperados de los últimos años: Workplace by Facebook. Llevábamos muchos meses hablando de la “red social para empresas” en la que estaba trabajando la compañía de Mark Zuckerberg y, aunque su lanzamiento llegó a fecharse en enero de 2015, no ha sido hasta esta semana cuando, por fin, el proyecto ha visto la luz.

Facebook ha presentado una herramienta de productividad colaborativa a la que pueden acceder las compañías pagando una cuota mensual por empleado que varía según la cantidad de trabajadores que accedan al servicio. Por ejemplo, en empresas de hasta 1.000 empleados habrá que pagar 3 dólares al mes por trabajador. La cantidad se reduce a 2 dólares hasta 10.000 empleados y 1 dólar a partir de esa cifra.

Por ese precio las empresas pueden poner a disposición de sus empleados un entorno profesional con su propio perfil en el que se pueden relacionar con otros compañeros o colegas de otras empresas con los que realicen un trabajo diario. Entre otras funcionalidades, en Workplace by Facebook podrán desarrollar videoconferencias, crear grupos de trabajo, enviarse trabajos y tareas y llevar a cabo otras formas de colaboración de manera segura.

Además de esto, LinkedIn ha puesto en marcha esta semana una interesante nueva función que permite a los usuarios buscar trabajo y ser más visibles a ojos de los headhunters sin que sus actuales jefes se enteren. Para ello, deben activar la función “Open Candidates” dentro del apartado “Empleo” de su cuenta de usuario, lo que permitirá que su perfil destaque a ojos de los responsables de recursos humanos cuando éstos realicen búsquedas de candidatos durante un proceso de selección.

Y mientras tanto, el culebrón Twitter continúa. Tras la estampida de Google y Disney, el otro más que posible comprador, Salesforce, también se ha retirado esta semana de la puja por hacerse con la red de microblogging, cuyos directivos quieren encontrar un comprador antes del 27 de octubre.

La situación se torna así más que delicada. De hecho, en la última semana Twitter ha perdido cerca de 8.000 millones de dólares de capitalización bursátil (aproximadamente el 26% de su valor) y la presión aumenta por momentos.

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