Rocío Vidal: “Los antivacunas o negacionistas del cambio climático amenazan a la sociedad”

  • Entrevista a la periodista científica y divulgadora en el canal de Youtube "La Gata de Schrodinger"
  • En septiembre publica su primer libro: "¡Que le den a la ciencia! Supersticiones, pseudociencias, bulos…desmontados con pensamiento crítico"

Periodista, publicista y especializada en la divulgación científica. En su canal de Youtube, La Gata de Schrodinger, cuenta con más de 230.000 suscriptores. Algunos de sus vídeos superan el millón de visualizaciones. En ellos se dedica a divulgar la ciencia pero de una manera amena y diferente, con un toque de humor y adaptada al mundo digital de esta red. Lo hace con una marcada crítica social y presenta temas para fomentar el pensamiento y la curiosidad del público, como las pseudociencias, las creencias, el feminismo, la conciencia social y ambiental, etc. Rocío Vidal (Castellón, 1993) publicará el próximo mes de septiembre su primer libro: ¡Que le den a la ciencia! Supersticiones, pseudociencias, bulos…desmontados con pensamiento crítico (Editorial Plan B). De su trabajo, Vidal, charla vía telefónica en esta entrevista con cuartopoder.es.

– ¿Cómo empezaste a dedicarte al periodismo científico? ¿Cómo decidiste abrirte un canal de Youtube para divulgar?

– Lo del periodismo científico era algo que tenía claro prácticamente desde primero de carrera. No sabía en concreto si me dedicaría al científico pero si quería un periodismo especializado. A lo largo de la carrera me fui dando cuenta de que al final la ciencia responde muchas preguntas. Al ver también la poca información científica o lo poco que llega a la población en general, me decidí por esa rama. Hice el Máster de Comunicación científica después. En cuanto al canal de Youtube, yo empecé trabajando para empresas externas pero al quedarme en un momento dado sin trabajo, vi la oportunidad. Yo quería dedicarme a un proyecto propio, por mi cuenta y sin intermediarios. Quería tratar los temas que me apasionan y decidí probar abriéndome un canal en Youtube. Como no esperaba tener mucho éxito, porque pensaba que la ciencia no era algo de público masivo, mi objetivo era que funcionara como portafolio para empresas o medios de comunicación. Que me sirviera como ventana al exterior. Pero pasados unos meses vi que me iba muy bien. Empezó entonces a dejar de ser un medio para ser un fin. Desde entonces hasta ahora.

Publicidad

– Entiendo que eras seguidora de canales de Youtube y viste que había hueco en divulgación científica.

– Vi que estaban creciendo mucho los canales. Yo conocía a grandes divulgadores como Quantum Fractum, Javier Santaolalla, o C de Ciencia. Pero veía un hueco porque ellos trataban sobre todo temas de física. Yo quería tratar otros temas. No sabía desde el principio que quería desmontar pseudociencias o este tipo de enfoques pero me fui dando cuenta que era lo que más me gustaba.

– Presentas ahora tu primer libro. ¿Qué podemos encontrar? ¿Es una recopilación de los temas que has sacado en vídeo?

– Hay temas que sí he tocado en mi canal pero la profundidad con la que lo haces en un vídeo de 10 minutos no se puede comparar con hacerlo en varias páginas. En el libro he analizado las tendencias actuales en cuanto a pseudociencias, religiones, supersticiones, etc. Hago un análisis de la sociedad occidental de hoy en día y cómo nos hemos dirigido por estas tendencias que al final son el reflejo de una sociedad new age o espiritual pero alejada de la religión católica. Hago análisis pero como en los vídeos, con mucho humor. Tiene también muchas ilustraciones. Creo que es muy divertido, he intentado hacerlo lo más dinámico posible, de una forma parecida a lo que hago con los vídeos.

– ¿Cuáles crees que son los bulos o supersticiones más extendidas en la sociedad actual?

"La homeopatía es el reflejo básico de este tipo de tendencias pseudocientíficas"

– Hay distintas vertientes. Hay una parte inocua que refleja un poco la sociedad de hoy en día, esta espiritualidad new age que conlleva toda una serie de prácticas: astrología, numerología, reiki, etc. Todo está un poco ligado al bienestar personal, a la individualidad del ser humano en vida y este tipo de cosas alejadas de la religión. Pero por otro lado tenemos otra serie de prácticas que van ligadas en parte a este descrédito de la ciencia. Pueden ser el movimiento antivacunas o el negacionismo del cambio climático, que también los trato en mi libro. Eso puede ser más peligroso y amenaza varios pilares de la sociedad. Por ahí en medio está la homeopatía como reflejo básico de este tipo de tendencias pseudocientíficas.

– Supongo que una de las causas por las que crecen este tipo de teorías es el mayor acceso a la información hoy en día. ¿Hay otros motivos?

– El acceso a la información hace que cualquier tipo de práctica pueda tener sus seguidores y se difunda a niveles que antes no se podía. Igualmente el pensamiento mágico siempre ha existido. Lo que pasa es que ahora tiene más visibilidad por lo que nosotros le damos, denunciándola también. Esto es un tira y afloja. Tenemos mucha más voz también las personas que denunciamos este tipo de prácticas. Es el reflejo de una sociedad huérfana de religión que necesita creer en otro tipo de cosas. Al final el ser humano necesita creer en algo. Si no es en que Dios está guiando nuestras vidas y lo que está bien o mal, podemos creer en que hay energías mágicas, que el universo nos está respondiendo o también toda la fiebre de la felicidad, todo esto de tener que conseguir la felicidad a toda costa. Es otro tipo de religión donde te pones tus reglas pero es una forma de ser.

– No tienes miedo a debatir con personas muy alejadas de tus pensamientos. Te hemos visto debatir sobre religión con personas creyentes o pasar horas con terraplanistas. ¿Cómo afrontas este tipo de conversaciones?

– Debatir sobre religión es muy fructífero. Queramos o no la religión es algo dominante en nuestras vidas y los ateos somos minoría. Es muy interesante conocer las perspectivas de otra persona. Hay un salto cualitativo en cuanto a debatir con terraplanistas, tampoco nos vamos a engañar. Pero como me mueve el afán por conocer las motivaciones de esas personas, qué falla en el sistema educativo para que cada vez movimientos como el terraplanismo tengan más adeptos. Hay que preguntarse cosas más allá y la curiosidad hace que me pueda sentar con casi cualquier persona a hablar sobre cualquier tema. Todo tiene límites pero casi siempre es enriquecedor.

– Mencionabas antes la homeopatía. Tengo la sensación de que está creciendo, con la excusa de criticar a las grandes farmacéuticas, el seguimiento a estos productos. Sobre todo, además desde personas de izquierda alternativa o política. En este sentido, ¿qué piensas sobre el papel de la izquierda en el pensamiento científico y ante este tipo de pensamientos?

"Echo de menos esa izquierda racional y científica que se superpone a ese pensamiento mágico"

– El PSOE ha tenido aspectos en políticas científicas muy buenos. En gran parte últimamente por la entrada del ministro Pedro Duque. Pero cuando vamos a la izquierda como Podemos, algo más antisistema, ese pensamiento anti grandes empresas y demás se puede trasladar a un pensamiento anticientífico, antifarmacéuticas, antitransgénicos, etc. Se pierde un poco la perspectiva, en mi opinión. Eso lo he criticado muchas veces, también lo hago en el libro. Me sabe mal porque echo de menos esa izquierda racional y científica que se superpone a ese pensamiento mágico. La izquierda siempre ha sido crítica con la religión y el pensamiento mágico pero por otro lado se acoge a ese tipo de pensamientos anticientíficos. El tema de la homeopatía es curioso porque se critica a las grandes farmacéuticas pero, ¿quién son los que llevan la homeopatía? Son multinacionales que están viviendo a costa de este tipo de medicamentos con coste cero prácticamente. No tienen que invertir en investigación porque no tienen nada detrás. La homeopatía no la cultiva mi abuelo en su huerto, son grandes farmacéuticas que ganan miles de millones de euros.

– ¿Cómo es divulgar en las redes sociales? Hay una especie de mundo paralelo dentro de Youtube, con los youtubers, los influencers…Ha surgido una industria de la cual es posible vivir. ¿Cómo es este nuevo mundo? ¿Qué tipo de gente te sigue?

– A mi me sigue todo tipo de gente. Creo que tengo seguidores con un poco más de edad de media que lo pueda tener Quantum Fractum por ejemplo. Él divulga física y tiene muchos estudiantes de la ESO o Bachillerato. Creo que yo tengo un público más mayor aunque igualmente tengo público muy joven. Tú empiezas el canal con la idea de divulgar las cosas que te gustan o despertar la curiosidad de la gente. Pero te acabas convirtiendo en una figura pública a la que la gente quiere seguir. A Rocio Vidal, más allá de La Gata de Schrodinger. Eso implica también que tienes que estar activa en Twitter, en Instagram, que la gente quiera saber cómo es tu vida, tu día a día. Cada uno pone sus límites de lo que muestra o no a la gente. Hay que encontrar el equilibrio. Mi objetivo es divulgar un tipo de información pero es verdad que creo mucha más comunidad si también muestro cómo soy yo y la persona que hay detrás. Es curioso porque por un lado está la exposición pública que tiene muchos contras y a la que te tienes que acostumbrar pero por otro lado está muy bien ver que la gente valora tanto lo que dices, te apoya. Al final no eres un influencer que tenga que estar mostrándolo todo 24 horas al día, pero sí hay una parte de crear comunidad y mantenerla de la que no hay que olvidarse.

"Mi objetivo es divulgar un tipo de información pero es verdad que creo mucha más comunidad si también muestro cómo soy yo y la persona que hay detrás"

– Luego está la parte negativa como insultos que puedas recibir. Hace poco te hackearon la cuenta de Twitter. ¿Cómo sobrellevas todo esto? ¿Lees todos los comentarios que te ponen en los vídeos?

– En otras redes sociales suelo leer casi todo. En Youtube, que es una jungla sobre todo cuando subes un vídeo, sólo leo las primeras horas tras actualizar el canal. Pero luego evito mirarlos. Algunas veces lo hago con la mente abierta de que me voy a encontrar insultos, comentarios machistas de todo tipo, sobre mi aspecto, etc. Sabiendo lo que hay, te creas una coraza y despersonalizas un poco cuando lees críticas sobre ti. Un troll anónimo de internet al principio me afectaba, pero ahora ya no.

– ¿Has tenido problemas con el lobby de la homeopatía u otras empresas? Sé que te cancelaron un vídeo.

– El vídeo de la homeopatía me lo tiró Youtube, supongo por la cantidad de denuncias recibidas. No se sabe quién denunció y me lo devolvieron a los diez días. En reportajes que hago saliendo a la calle, entrevistando a ponentes de congresos o similares, luego no se sienten a gusto con lo que nos han dicho y me denuncian el vídeo. Pero no he tenido más problemas. Lobbys y demás, que yo sepa no he recibido presiones directas. Evidentemente, sé que estoy en el punto de mira de muchas cosas pero no he recibido presiones directas. No soy tan relevante todavía (risas).

– No serás relevante pero en una entrevista que te hizo este verano Gabriel Rufián decías que algunos profesores ponen tus vídeos en clase. Supongo que tiene que ser muy satisfactorio.

– Muchísimo. La verdad es que es lo más halagador que alguien te pueda decir. Mi contenido no es educativo sino más bien para despertar las curiosidades, que se sigan informando y despertar un poco el pensamiento crítico. Pero que en clases de química pongan mis vídeos sobre homeopatía o que en clase de biología pusieran mi vídeo sobre Greenpeace es muy halagador. Creo que para el futuro está muy bien porque tenemos que trabajar conjuntamente educadores, profesores y divulgadores. Está muy bien que los profesores sean conscientes de esto. Al final los chavales ven un vídeo con bromas, memes y demás. Les hace gracia y se puede complementar para fomentar el interés por aprender ciertos temas. Sobre todo estoy pensando en divulgadores de física o biología que pueden despertar muchas pasiones.

– ¿Cuáles crees que son los principales problemas en los medios de comunicación a la hora de divulgar pensamiento científico?

– Hay muchísimos grandes periodistas científicos que hacen un trabajo divulgativo muy bueno. Pero es verdad que se incurren en malas prácticas. Vivimos en la esclavitud del clickbait y eso hace que se enfoquen noticias de determinada manera para conseguir clicks y espacios en las portadas. Se interpreta la información de una forma que no debería ser. Esto pasa muchísimo en el mundo de la salud o nutrición: descubre qué copa de vino equivale a una hora de gimnasio. Cosas así. Falta algo de responsabilidad con el público. Yo cada vez que veo una noticia me pregunto qué estudio hay detrás que lo corrobore. Y dónde se ha hecho, si en ratones, en cultivos, en humanos…Tratar bien las fuentes y de dónde vienen los estudios es algo que todavía estoy aprendiendo porque es muy difícil. Hay que analizar la metodología, quién lo financia. Hay muchos factores para ver si una evidencia es concluyente. Es uno de los problemas de las pseudociencias. Si quieres un estudio que avale algo lo vas a encontrar, aunque sea en una universidad de chichinabo.

– Un tema sobre el que has hablado también y te han preguntado mucho es sobre feminismo. ¿La ciencia se sigue pensando en términos masculinos? ¿Cómo ves la posición de la mujer en este ámbito?

"Cada vez hay más mujeres que se están atreviendo a dar la cara, a divulgar ciencia y a la exposición pública que eso conlleva"

– Hay un campo abierto para las mujeres. Soy muy optimista. Cada vez hay más mujeres que se están atreviendo a dar la cara, a divulgar ciencia y a la exposición pública que eso conlleva. Es una gran noticia y se está acogiendo muy bien. Yo llegué en un momento a Youtube donde prácticamente todos los que divulgaban eran hombres. Éramos muy poquitas. Ser mujer fue un soplo de aire fresco para la comunidad y se me acogió muy bien. No creo que haya tenido ningún problema. El discurso que se alimenta del machismo que sufrimos, o lo mal que lo pasan las científicas puede ahuyentar a mujeres que se quieran animar a divulgar. Recibo muchos comentarios de chicas que me dicen que quieren empezar a hacerlo pero tienen dudas por si es horrible para ellas. Les digo que no tengan dudas, que haters van a tener, pero que no se tienen que amedrentar en hacer lo que les gusta. Si lo hacen con pasión y rigor van a tener las mismas oportunidades que un hombre. Prefiero siempre lanzar un mensaje positivo de que las chicas jóvenes se animen a hacer este tipo de trabajo pese a las partes malas que son evidentes.