La gran trola de Facebook y el efecto viral de la Red

Otra vez más una historia falsa con apariencia de noticia curiosa e inusual ha demostrado la fuerza con la que nace, crece y se reproduce una campaña publicitaria en internet. La joven holandesa que supuestamente se había tatuado la foto de sus 152 amigos de Facebook en un brazo ha resultado ser una monumental trola. Ni tatuaje ni nada. Solo unas simples calcomanías han servido como reclamo para patrocinar una pequeña empresa de Holanda que se dedica a plasmar en regalos las fotos de perfil de los usuarios de la citada red social. Dehvyathe Xaviera Moelker, creadora de la ficticia “obra de arte”, para la que solo ha necesitado un par de horas y no 30 como se aseguraba en el vídeo, ha sido la encargada de desmontar una trama publicitaria que ha ocupado espacio en decenas de medios de comunicación y que la ha catapultado a la fama.

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No es el primer ni probablemente el único montaje publicitario que, impulsado por el efecto propagador de Internet y barnizado con tintes de realidad, logra colarse en las redacciones de medio mundo. El llamado “tatuaje social”, como así ha bautizado su autora el vídeo colgado en YouTube y que ha alcanzado ya casi las dos millones de visualizaciones, es otro ejemplo del marketing viral. Campañas de este tipo ha habido muchas en los últimos años, pero quizá hay dos que se han convertido en seña de identidad de estrategias de esta índole en España. Una de ellas fue el supuesto robo del escaño de Zapatero, en el que unos activistas sustraían al presidente la silla en el Congreso. Detrás de esta increíble historia (y tanto que era falsa), que abrió prácticamente todos los telediarios en aquel momento, estaba una campaña lanzada por la ONU contra la pobreza.

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Poco antes, la misma agencia que ideó este vídeo, Tiempo BBDO, había saltado a la palestra con un vídeo de Los Happyness, titulado Amo a Laura, con el que pretendía a través de la polémica y del ruido mediático provocar la curiosidad de los jóvenes de entre 15 y 35 años y generar una reacción positiva hacia la cadena MTV, benefactora de la ristra de comentarios y réplicas que surgieron a raíz de la historia original. Los resultados fueron espectaculares.

En este caso, ha habido además una vuelta de tuerca más, ya que se ha utilizado la comunidad social más grande del planeta, Facebook, como gancho de la trama. Y si a eso se le suma la excentricidad de la falsa noticia y del morbo que despierta conocer hasta dónde puede llegar la gente han sido la clave para que el tatuaje de la joven holandesa se haya convertido en el runrún que ha animado la conversación en Internet durante horas.