TECNOLOGÍA / Facebook declara la guerra a LinkedIn

Así es Vero, el último ‘boom’ social, del que no es nada fácil salir

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A pesar de la hegemonía de Facebook, Instagram, Twitter y las principales redes sociales, de vez en cuando aparecen aplicaciones que acaparan todas las miradas y que experimentan, sin saberse bien por qué, una enorme popularidad. De repente, todo el mundo habla de ellas y parece que van a hacer sombra al imperio del mismísimo Mark Zuckerberg. La mayoría acaba teniendo un éxito efímero y son olvidadas a los pocos días, pero algunas consiguen hacerse un hueco y permanecer de manera más o menos activa en los teléfonos móviles de los usuarios.

Esta semana hemos asistido a un nuevo fenómeno boom en el universo de las redes sociales. De pronto, Vero, una aplicación social que llevaba dos años en las tiendas de aplicaciones móviles y en la que no muchos habían reparado, se ha convertido en el centro de todas las atenciones. Decenas de miles de usuarios en todo el mundo la han descargado y han comenzado a utilizar sus funciones de forma masiva hasta tal punto que los servidores de la compañía se han saturado en varias ocasiones a lo largo de la semana y el servicio ha estado inaccesible durante largos periodos de tiempo.

Pero… ¿qué tiene de nuevo Vero? Hay quienes la han calificado como el nuevo Instagram Killer, es decir, el sustituto que viene a cargarse a la popular red social de fotografías y vídeos. Se justifica el calificativo en el hecho de que Vero se autoproclama “la red social antipostureo”. Es cierto que el modo en el que se organizan los contactos en esta aplicación facilita al usuario el compartir determinados contenidos con sólo algunas de las personas a las que sigue, pero de ahí a lograr acabar con Instagram, que posee más de 800 millones de usuarios en todo el mundo y en los últimos cinco meses sumó 100 millones, quedaría mucho camino por recorrer.

En Vero, aplicación que no solicita datos ni gustos personales al usuario para darse de alta, cada contenido que se publica puede ser compartido con “amigos íntimos”, “amigos”, “contactos” y “seguidores”. Al organizar de esta manera --que recuerda en cierta manera a los círculos de Google+-- a los contactos, resulta muy sencillo ordenar las publicaciones y no tener que aparentar algo que no se es con todas las personas con las que se tiene conexión. Incluso se pueden subir fotografías o textos que sólo se exhiban a personas determinadas o enviarlos de forma privada mediante un sistema de mensajería instantánea propio.

Además de eso, Vero cuenta con un diseño muy atractivo, aunque quizá con un amplio número de funcionalidades cuyo uso, a priori, resulta difícil de comprender. Por ejemplo, incorpora “colecciones”, una especie de tablones que recuerdan mucho a los de Pinterest en los que los usuarios pueden guardar enlaces, películas, canciones… que les hayan gustado.

De momento, el uso de Vero es gratuito. Será así, según sus fundadores, hasta que se alcance el millón de usuarios. A partir de ahí habrá que pagar una cuota anual por utilizar el servicio, que aseguran que nunca incorporará publicidad y que sólo se financiará mediante las aportaciones de los que lo utilicen.

El poder del “boca a boca” y, quizá, esa posibilidad exclusiva de poder pertenecer a la nueva red social de moda sin tener que, de momento, pagar, es lo que explica que esta semana decenas de miles de personas se hayan apuntado a Vero, provocando la saturación de los servidores de la compañía.

Pero… a pesar del hype (término muy popular en Internet que se utiliza cuando se produce una expectación exagerada en torno a una nueva aplicación o concepto) generado estos días en torno a Vero, el reto para la plataforma ahora está en encontrar la estabilidad en el servicio y en conseguir que los usuarios pasen tiempo en ella. Son muchos los youtubers y personajes influyentes que han abierto perfil en la aplicación, pero si los amigos no se inscriben, los usuarios acabarán por abandonar el servicio.

Sin embargo, esto no es tan sencillo, y esta puede ser una de las pegas más importantes que se le pueden poner a Vero, la que puede lastrar su consolidación. Las personas que la han utilizado estos días y han decidido darse de baja del servicio han visto cómo conseguirlo es una tarea muy complicada. Vero no incluye un botón claro de “eliminar cuenta”, que implique el borrado de todos los datos compartidos.

Hay que hacer verdaderas cabriolas para llegar a un apartado de atención al usuario, escondido bajo un signo de interrogación en el perfil, donde uno puede ponerse en contacto con distintos departamentos de la compañía. Entre las opciones que se despliegan, al final, se encuentra la de “eliminar el perfil”. Sin embargo, pulsarla no significa el borrado de los contenidos, sino el envío de una solicitud a la compañía para que lo haga. Esta estudiará la solicitud y, pasados unos días, confirmará la baja --o no-- del servicio.

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