Mastodon, el rival de Twitter que devuelve a los usuarios el control sobre sus datos

  • La red social, creada en 2016, ha logrado gran popularidad en las últimas horas tras los escándalos de seguridad de Facebook y Twitter
  • Basada en tecnología Blockchain, no es propiedad de ninguna empresa, no solicita datos personales y no muestra publicidad

Los últimos días de septiembre fueron desastrosos para las grandes redes sociales en materia de privacidad. Twitter reconoció que un fallo en el sistema que da acceso a las aplicaciones de terceros dejó al descubierto mensajes privados que habían enviado tres millones de usuarios.

Por su parte, Facebook sufría el segundo mayor agujero de seguridad de su historia al ver cómo un ataque producido el pasado 25 de septiembre comprometía la información personal de, al menos, 50 millones de cuentas. Todo ello cuando se cumplían seis meses del escándalo de Cambrigde Analytica, que supuso la utilización de manera ilícita de datos comprometidos de, al menos, 87 millones de usuarios.

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Ambos problemas, tanto el de Twitter como el de Facebook, han sido ya resueltos, pero la imagen de ambas plataformas ha quedado seriamente añada. A ello se unen las quejas de muchos usuarios que aseguran que ambas redes sociales -especialmente la de los mensajes de hasta 280 caracteres- se han convertido en un campo donde abunda la desinformación, las noticias falsas y los usuarios tremendamente irritados que buscan polémica y se quejan constantemente, no siempre respetando las normas básicas de educación.

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Quizá por todo esto en los últimos días ha adquirido gran relevancia una red social que podría denominarse como “antisocial” porque va en contra de los fundamentos de muchas de las grandes plataformas que hoy dominan en la red. De nombre Mastodon, no sirve publicidad, no solicita a los usuarios datos personales y detrás de ella no hay una empresa que la considere un negocio que tenga que rentabilizar, sino que son los propios internautas los dueños de su información.

Creada en octubre de 2016 por Eugen Rochko, ha pasado dos años ciertamente desapercibida entre los usuarios de Internet. Sin embargo, ahora mismo podría considerarse el último boom social, lleva días siendo trending topic en Twitter e incluso ha conseguido arrebatar cientos de usuarios a esta red social… ¿por qué? ¿cómo funciona? ¿qué tiene de especial?.

El lema de Mastodon es devolver a los usuarios el poder sobre sus datos personales y sobre la información que comparten. En base, la plataforma funciona de manera muy similar a Twitter, aunque en ella los mensajes se llama toots, pueden tener una extensión de hasta 500 caracteres y se puede seleccionar que no todos los seguidores puedan verlos, sino que como en Facebook, se puede elegir la audiencia. Existen, eso sí, también los retuits, que en esta ocasión se llaman retoots.

Donde sí existen importantes diferencias es en la estructura y organización de Mastodon, partiendo de la base de que no es una red social como tal, sino que es una plataforma basada en tecnología blokchain. Esto quiere decir que apuesta por la descentralización de los servidores, no hay una empresa detrás de ella y son los propios usuarios los propietarios de la plataforma.

En realidad, Mastodon no es una red social montada sobre el servidor de una empresa. Mastodon está compuesta por una gran cantidad de servidores distribuidos por todo el mundo que, a modo de nodos, tejen una red interconectada entre sí. Cada uno de esos nodos se llaman “instancias”, son independientes entre sí y en ellos se almacena la información de los usuarios.

Uno, como internauta, no se da de alta en una red social, sino que lo hace en una de esas instancias. Pero como todos los nodos están conectados entre sí, puede tener relación con otros usuarios, aunque formen parte de otra instancia. Así, pueden seguirse mutuamente, darse a “like”, hacer “retoot” de sus comentarios… como en cualquier red social.

Al darse de alta en una instancia (hay cientos de ellas, especializadas por temas, por idiomas…) el usuario debe aceptar su código de conducta, donde se establecen las normas que regirán el comportamiento en esa instancia. En algunas se prohíbe hablar de determinados temas, se especifica una orientación determinada… cada usuario debe elegir aquella que más se ajuste a sus gustos e intereses, aunque posteriormente podrá interactuar con cualquier otro usuario de Mastodon, esté registrado en la instancia que sea.

Captura de pantalla Mastodon
Captura de pantalla Mastodon

Para empezar, se puede visitar la instancia creada por el inventor de la red social (Mastodon.social) u otra también muy popular como Mastodon.cloud y darse de alta en ellas. Una vez hecho esto, se accede a la plataforma, cuya apariencia es muy parecida a la de los programas en los que se gestionan múltiples cuentas en redes sociales, como Hootsuite o Tweetdeck. La pantalla se divide en varias columnas, donde puede verse lo que comparten los seguidores, los mensajes directos y el propio perfil.

Su uso es tremendamente fácil e intuitivo, pero es la ausencia de publicidad y que no solicite datos personales -más allá de un nombre de usuario y un correo electrónico para el registro- lo que la hace singular. Al no haber una empresa detrás, ni siquiera esa mínima información será compartida con anunciantes, ni hay intereses por monetizar el servicio detrás.

Además, la estructura de nodos independientes hace que sea muy fácil atajar cualquier ataque o incluso censurar un comportamiento que los miembros de la comunidad no consideren apropiado. Basta con desactivar momentáneamente una de las instancias y eliminar los contenidos o las cuentas que molestan en cuestión de minutos.

Se considera que este tipo de estructuras descentralizadas podrían cambiar a medio plazo, de forma radical, la manera en la que entendemos Internet. De hecho, ya existen muchos proyectos basados en la cadena de bloques o blockchain, aplicados a la banca, a la generación de energía… incluso Bitcoin y los sistemas de criptomonedas estarían fundamentados en él. Todos tienen en común la eliminación de los intermediarios y el hecho de que colocan al individuo en el centro de la ecuación, otorgándole todo el poder.

Cabe destacar que uno de los mayores impulsores de la descentralización de Internet es precisamente Sir Tim Berners-Lee, el considerado “padre de Internet” y creador de la World Wide Web (www). Él mismo ha creado un nuevo proyecto, denominado Solid, que también pretende devolver al usuario el control sobre sus datos.

En este proyecto, los internautas pueden guardar los nombres de usuario y contraseñas de todos los servicios que utilizan en un espacio virtual descentralizado. Ellos son los poseedores de la información, que únicamente se comparte de manera cifrada con los servicios en los que están dados de alta en el momento de acceder a ellos, pero los datos no pueden ser compartidos con terceros en ningún momento.