La capital de la yihad en Irak (I)

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Varios iraquíes aprietan el paso en el mercado de Buhriz, ante los soldados norteamericanos. / Mónica G. Prieto

En el mercado de Buhriz, una ciudad al sureste de Baaquba, la gente no camina; más bien corre. Hombres, mujeres y niños se convierten en sombras espectrales que tratan de ser invisibles. Sólo los tenderos que mantienen sus negocios abiertos, agujereados por las balas que hasta hace unos meses marcaban el ritmo en la localidad, y los obreros que tratan de levantar un edificio en la calle principal mantienen sus posiciones con cierto estoicismo. Pero los peatones no pasean ni siquiera en viernes, día festivo, sino que huyen de su propio miedo. 

Seguir los pasos a la mujer con abaya que arrastra a un niño de unos seis años de la mano no resulta fácil. “Dicen que ya no hay milicias, pero seguimos teniendo miedo”, dice sin aflojar la marcha. “Por el día hay policía, por la noche nadie sale a las calles. ¿Qué les va a impedir regresar y hacerse fuertes? ¿Los agentes? Ellos son su principal objetivo”, dice antes de disculparse con la mirada y desaparecer bajo la túnica por un callejón miserable.

Las calles de la ciudad, muy deterioradas. / M. G. P.

El temor sigue dominando Buhriz, considerado por las autoridades americanas e iraquíes el lugar más conflictivo de Irak, acaso junto a Mosul. Al Qaeda, que controló todo Baaquba y su provincia, Diyala, desde 2005 hasta 2008, sigue presente en esta porción de territorio, como demostró el triple atentado suicida que costó 36 vidas y decenas de heridos días antes de las elecciones. La constelación de milicias que operan en este terreno de edificios desfigurados por la metralla y olor a podredumbre es tan grande que parece imposible que todos quepan en el mismo espacio, donde 72.000 personas viven atrapadas por el miedo. En Baaquba, 600.000 residentes lo desafían cada mañana para ganarse la vida pese a la amenaza que representan los grupos armados. 

 Ante la presión de la periodista, el teniente coronel Amer Ahmed Diwasalem suspira, se coloca las gafas y saca un cuaderno que repasa con un dedo. “A ver, a ver…. En mi territorio operan las Brigadas de la Revolución del 20, el Ejército de los Muyahidin, el Ejército de los Murabatin, el Ejército de los Rashidin, Hamas al Iraq, Al Qasl al Hadel, Ansar al Sunna, Ansar al Islam…”, computa el responsable policial del norte de Buhriz. “Esos son los que están asociados de alguna forma con Al Qaeda, pero luego están los Naqsabandiyah”, dice en referencia al grupo islámico considerado la rama militar del remanente del partido Baaz, liderado por el ex vicepresidente iraquí Izzat Ibrahim al Duri, próximo a Sadam Husein.

El teniente coronel recibe en un sórdido despacho decorado con un mural gigante de una selva tropical -todo un contraste con el desértico paisaje de la zona- atrincherado en una base policial bien protegida a las afueras de Buhriz. Cuenta que el inmueble era antes la ‘alcaldía’ de Al Qaeda, en los años negros en los que los fundamentalistas crearon su estado islámico en la región. “El alcalde era un mufti extremista”, se ríe.

Restos de batalla en los edificios de Buhriz./MGP

Uno de los extremos que confirman la  inseguridad de Buhriz y de la próxima Baaquba, ejemplo del riesgo de inestabilidad que puede extenderse a todo Irak, es que en en la zona el Ejército iraquí sí está autorizado a mantener la seguridad en las calles, y no sólo la policía. El coronel Salman Abdulrahman Qader, responsable del I Batallón de la XVIII División del Ejército iraquí, mantiene nueve checkpoints en el canal que atraviesa Baaquba para evitar incursiones de Buhriz al resto de la ciudad. “Hemos destinado una compañía a Buhriz y otra a Katun [otro de los focos de actividad insurgente en Baaquba, situado al otro lado del canal] y ahora se puede decir que tenemos el control del 90%. Hacemos registros casa por casa, y hemos aprehendido arsenales de armas, depósitos de explosivos… Pero sí: todas las milicias están presentes en Baaquba, y especialmente en Buhriz. Que no le quepa duda: aquí la situación es diferente del resto de Irak. Este es el sitio más peligroso de todo el país”, afirma Qader con pasmosa naturalidad.

2 Comments
  1. Perplejo says

    Qué buena y qué miedo da la foto del mercado.

  2. mnicacano says

    Muy bueno el artículo. Te permite adentrarte en una realidad que parece lejana. Se puede, desde el otro lado del ordenador, sentir ese miedo, esas prisas por llegar a casa, esas ganas de ser invisible… Enhorabuena por lo escrito! Espero con imapaciencia el siguiente artículo!

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