Carta de un preso iraní antes de subir a la horca: «Yo seguiré siendo maestro y tú, un carcelero»

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Soltaneh Rezaie, madre de Farzad Kamangar, sostiene una imagen de su hijo el pasado enero. / ekurd.net

La ejecución de cinco presos políticos iraníes el pasado 9 de mayo ha creado verdadera consternación en la oposición iraní. Para los dirigentes del Movimiento Verde, surgido contra el fraude electoral hace un año, estos crímenes intentan amedrentarles e impedir las movilizaciones populares convocadas para el 12 de junio, aniversario de las elecciones presidenciales.

Hasta la Fiscalía General ha intervenido en la polémica negando la relación entre las ejecuciones y las protestas post-electorales. Sin embargo, al mismo tiempo, Abas Jafari, en nombre de esta Fiscalía General, ha vuelto a señalar con el dedo a Musavi y Karrubi, los candidatos que denunciaron el fraude, acusándolos de “criminales”, recordándoles que ellos también serán juzgados e informando que ya han sido confirmadas otras siete penas de muerte contra participantes en aquellas manifestaciones.

En medio de la polémica, se han difundido varias cartas de los presos ejecutados, destacando entre ellas las de Farzad Kamangar, un maestro kurdo de 35 años, conocido por su trabajo pedagógico y considerado una destacada  promesa de la literatura infantil. Su muerte y las de otros tres acusados por colaborar con grupos armados provocó la semana pasada una huelga general en el Kurdistán iraní, una región situada al noroeste donde viven cerca de diez millones de personas. Debido a su valor literario y testimonial, reproducimos la carta que el propio Kamangar, antes de subir a la horca, tituló “Yo seguiré siendo maestro y tú, un carcelero”.

Farzad Kamangar.

“Zeus, el Dios de los Dioses, ordenó detener al desobediente Prometeo. Así empezó tu historia y también la mía. Tú representas la herencia de los carceleros de Zeus, y, por lo tanto, eres prisionero, día tras día, de los hijos del Sol y de la Luz. Para ti y para mí, la cárcel tiene un significado distinto: somos dos individuos; cada uno a un lado de la pared, con una puerta de hierro y un ventanuco en medio; tú fuera de la celda, yo dentro.

Ahora conozcámonos mejor. Yo soy maestro… No, no…; yo soy alumno de Samad Behrangui (1), aquel que escribió Olduz y los cuervos, y El Pececito Negro, para que todos aprendiéramos a caminar. ¿Le conoces? Ya sé que no le conoces. También soy alumno de Khanali, aquel que nos enseñó a dibujar un sol en la pizarra para que sus rayos espantaran a los murciélagos. ¿Sabes quién era? Y soy compañero de Bahman Azizi, aquel hombre que siempre olía a lluvia, aquel hombre que la gente de Kermanshah y sus alrededores sigue recordando cuando comienza a llover en otoño. ¿Tienes alguna idea de quién era? Ya me imagino que no lo sabes.

Sí, soy maestro y  he heredado de mis alumnos la sonrisa y la curiosidad por preguntar.

Ahora que ya me has conocido, háblame de ti, de quiénes eran tus compañeros, de quién has heredado la ira y el odio que llevas dentro. ¿Quién te ha dado las esposas y las cadenas? ¿Son de los calabozos de Zohak (2)? Háblame de ti. ¿Quién eres? No sólo no me asustas con tus esposas, cadenas y latigazos, sino que las gruesas paredes de la celda 209, los ojos electrónicos que me vigilan, las férreas puertas… ya no me dan miedo. No te enfades, no grites, no me golpees con el puño en el corazón, porque mantengo la cabeza alta.

No me pegues porque canto; soy kurdo y mis antepasados me han dejado en los cantos e himnos el recuerdo de su amor, su sufrimiento, su lucha, su existencia… Tengo que cantar y tú tienes que escuchar mi canto, aunque sé que te molesta. No me pegues porque al andar se escuchan mis pasos; mi madre me ha enseñado a que los pasos hablen con la tierra; entre la tierra y yo hay un trato, una conexión que lleno de belleza y sonrisas. Déjame, pues, que pasee, déjame que oiga mis pasos, déjame que la tierra sepa que todavía estoy vivo y tengo esperanza.

No me prives de papel y pluma; quiero escribir nanas a los niños de mi tierra, repleto de esperanza, de los cuentos de Samad y su vida, de Khanali y sus deseos, de Ezati y sus alumnos… Quiero escribir, quiero hablar con mi gente desde mi celda, desde aquí mismo. ¿Entiendes lo que digo? Sé que te han enseñado a odiar la luz, la belleza y el pensamiento. Pero no tengas miedo; entra en mi celda, estás invitado a mi gastado y pequeño mantel. Mira cómo yo invito a mis alumnos, todas las noches, cómo les cuento cuentos…, pero a ti no te permiten ver, no te permiten escuchar. Tienes que enamorarte, tienes que convertirte en un ser humano, tienes que estar a este lado de la pared para entender lo que yo digo.

Mírame y entenderás la diferencia que hay entre los dos. Yo todos los días dibujo las manos de mi amada sobre la pared de la celda. Cojo sus manos y siento el calor de la vida, y leo en sus ojos el entusiasmo, la espera; pero tú, todos los días, con tu porra, rompes esos dedos dibujados en la pared, sacas esos ojos que esperan y emborronas la pared de negro. Tu mundo y tu cárcel siempre estarán oscuros, siempre te molestará el don de la luz. Hace meses que espero ver un cielo estrellado, un jardín de estrellas que rompa la oscuridad con senderos que van de un lado al otro del cielo. Pero tú llevas años viviendo en la oscuridad, tu noche no tiene estrellas. ¿Sabes qué significa un cielo sin estrellas? ¿Qué significa un cielo siempre en la oscuridad?

Esta vez, cuando haya vuelto a la 209, entra en mi celda, tengo algunos deseos para ti, no del mismo color de tus oraciones que siempre están llenas de fuego y miedo al infierno. Mis deseos están repletos de esperanza, sonrisas y amor. Entra en mi celda para que te hable del orgullo de mi última sonrisa al pie de la horca. Sé que de nuevo seré el preso de la 209, mientras tú, con tu alma llena de odio, me seguirás gritando. Y yo volveré a sentir lástima por ti y por el pobre mundo que han creado a tu alrededor; seguiré siendo un maestro con la sonrisa de mis niños en los labios.

Farzad Kamangar, maestro condenado a pena de muerte. Sección de Presos Infecciosos de la cárcel de Rajaai Shahr de Karach”.

(1) Destacado pedagogo y escritor del Azerbaiyán iraní, cuyo principal libro –El Pececito Negro– ha sido editado en castellano.

(2) Monstruo-tirano de la mitología kurda.

16 Comments
  1. Luis says

    Impresionante artículo y documento, Manuel. Con tus denuncias de la injusticia y la crueldad estás ayudando al noble pueblo kurdo. Un fuerte abrazo y mucho ánimo.

  2. celine says

    Enmudece la lectura de esta carta, la serenidad que acalla el miedo a la muerte violenta, a la injusticia. Bello y potente, Manuel. Gracias.

  3. tanke says

    84 Opositores asesinados en tailandia por el gobierno golpista valen menos que un opositor iraní o cubano, ni un titular ni el más breve análisis. Lo de tailandia es una verguenza, pero como los militares golpistas son de la escuela de pinochet o franco, es decir nada de «revolucionarios sospechosos» si no militares al servicio del capilismo eruopeo y usa, los medios se olvidan.
    Ya lo cantaba Pablo Milanés «la vida no vale nada» y unas menos que otras.

  4. Carlos says

    La codicia por el poder es la gran causa de todas las atrocidades en el mundo, sabemos que detras de todos estos abominables hechos estan los «genios de EEUU», criminales encubiertos en las necesidades de pueblos pobres del mundo… animo a los pueblos arabes, como dice Celine la serenidad de estos hermanos los decequilibra a estos canallas.

  5. Liliana says

    No tengo palabras ante la grandeza de espíritu de ésta mente noble, sensible y brillante, me hé conmovido hasta las lágrimas. Estos seres humanos hacen falta en el mundo, que nos contagien con su fuerza espiritual y con su empatía. Este testimonio es una gran inspiración de fé y esperanza.

  6. kuur says

    LA VERDAD, ES UNA CARTA DONDE TIENE MUCHA REFLEXCION, ES UNA CARTA QUE EXPRESA LAS REALIDADES DE DISTINTAS NACIONES, ES UNA CARTA DONDE PIDE UNA POLITICA MAS HUMANA, MAS JUSTA MAS SOLIDARIA. GRANDE AMIGO ESTAS SIEMPRE EN MIS RECUERDOS

  7. Luis Ocaña Escolar says

    Excelente artículo Manuel. Por cierto, necesito contactar contigo para lo del Kuridstán: luisoc50@hotmail.com

  8. celine says

    tanke, creo que lo de Tailandia es más complejo. La muerte violenta de cualquier persona es para lamentar pero en lo que allá está pasando, la policía puede que sea menos mala que los camisas rojas.

  9. Rahim Kaderi says

    Estimado Manuel
    Me enorgullece que los pueblos de Irán y uno de ellos el pueblo kurdo tiene amigos como tú. Reflejas con toda sinceridad las atrocidades cometidas por regímenes dictatoriales en Oriente de modo especial a los que está dividido el pueblo kurdo. Ojala en España haya más voces como la tuya que denuncien los crímenes de Estados tiranos y reaccionarios entre los que destaca el régimen de los ayatolás. La carta estremece el corazón del lector y muestra que el régimen iraní está acabando con la élite y que el país está administrado por un sistema militar-religioso donde se sofoca sin piedad cualquier demanda democrática.
    Rahim Kaderi

  10. Qahraman says

    Zohak no es de la mitología kurda, sino irania en general, como la historia del herrero Kaveh. Por lo demás, una carta muy hermosa y conmovedora… desgraciadamente no la única y no la última; aunque de las pocas que se traducen al castellano.

  11. castarco says

    Y como has conseguido la traducción? ¿El texto original sin traducir donde está?

    Un saludo

  12. Muza says

    Este tio e uno traidor a Ala y a Iran, esta mu bien que lo han ahorcao

  13. CAMEL says

    Me parece una locura que lo maten, pero me parece tambien otra locura hablar de fraude cuando más de medio mundo reconoce elecciones limpias, o sea que USA diga que hubo fraude significa que hubo fraude? De latinoamerica dijeron lo mismo muchisimas veces, además ya vimos como se preocupa USA por las dictaduras, solo hace mirar a Honduras.

  14. Manuel Martorell says

    Para Qahraman. Es cierto, el mito de Kawa no es solo kurdo pero tampoco únicamente iranio. Parte de los turcos, que no son iranios, también lo aceptan y los dibujos del Cuenco de Oro de Hasenlu (aproximadamente 1.000 años antes de Cristo) indican que un mito semejante existía entre los pueblos locales del norte de Irán antes de que llegaran los indoeuropeos. Pero lo que es indudable es que el pueblo kurdo ha hecho del mito de Kawa una de sus más destacadas señas de identidad… Este nombre lo llevan las niñas y también hay partido que se denominan así y la fiesta del Newroz, considerada entre los kurdos como sus fiesta nacional, es un claro recuerdo de aquella gesta mítica en que un herrero destruyó la tiranía de Zohak y sus serpientes.

  15. Manuel Martorell says

    Para Castarco. Por razones elementales de seguridad, este tipo de fuentes no se pueden hacer públicas. Pero la carta está traducida por un militante de la oposición iraní directamente del persa. Yo me he limitado a darle una redacción más acorde a la lengua castellana. En la página http://www.akhbar-rooz.com se puede ver no solo esta sino unas cuantas cartas más de Farzad. También otros presos ejecutados publicaron en su momento cartas abiertas a la opinión pública.

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