Lamentamos comunicarles que Hizbulá no ha tomado el poder en el Líbano

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Disturbios en los barrios suníes de Beirut, en la noche del martes. / Mónica G. Prieto

Sé que la realidad puede ser profundamente decepcionante, pero he de comunicarles que no ha habido ningún golpe de Estado en el Líbano. Ni siquiera Hizbulá ha llegado al poder, ni ha formado un Ejecutivo de barbudos dispuestos a liquidar la democracia para imponer una teocracia chií -Velayat e-Faqh- a la iraní, como promulgan los líderes pro occidentales que han perdido unas prebendas justamente ganadas por las urnas. Es más, la violencia que se ha apoderado de las calles en los dos últimos días no ha sido promovida por los chiíes, sino por los suníes, en lo que su bloque político, el 14 de Marzo, ha venido a calificar de “protestas pacíficas”. Pacíficamente han quemado y destrozado coches, han incendiado edificios y han agredido a periodistas: 51 personas han resultado heridas en dos días, según la Cruz Roja local. Porque, como ya hemos visto en este Blog, en los medios occidentales donde nos jactamos de ser objetivos e independientes los buenos nunca son agresores sino que siempre son víctimas, y los malos siempre tienen la culpa.

En este mundo llevado al maniqueísmo más insultante por un puñado de líderes es difícil encontrar hechos en la prensa internacional. Sólo eso explica que hoy se haya llevado a los titulares una valoración bastante poco ceñida a los hechos: Hizbulá ha tomado el Gobierno del Líbano. Como si hubiera usado las armas, o como si simplemente hubiese tomado el poder de forma ilegítima. Algunos medios europeos van tan lejos como los norteamericanos y llegan a escandalizarse porque el Partido de Dios -“grupo terrorista para la UE y EEUU”, aseguran en otra muestra de falta de rigor- forme parte del Ejecutivo. Como si no lo hubiera hecho en los anteriores gobiernos, que llevan años siendo de unidad nacional para evitar problemas y para ceñirse estrictamente a la legalidad libanesa, que implica que todas las sectas deben estar representadas en el poder.

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Sirva este artículo para rebatir lo que se está publicando sobre los acontecimientos en el Líbano.

-Hizbulá ha dado un golpe de Estado. Error. El Bloque del 8 de Marzo, una coalición de partidos en la oposición hasta que el líder druso Walid Jumblatt decididó sumarse a ellos, ha conseguido mayoría parlamentaria para que un candidato suní independiente a quien apoya sea promovido a primer ministro. Quienes han salido a las calles para protestar por haber perdido el poder, en manifestaciones que han degenerado en violencia y donde han sido empleadas armas de fuego -si bien escasas-, han sido sus adversarios políticos, los pro-occidentales suníes, y no los chiíes.

-Hizbulá ha tomado el poder en el Líbano. Error. En todo caso, el 8 de Marzo ha llegado al poder por medios estrictamente democráticos. Ha conseguido 68 votos para su apuesta al cargo de primer ministro, Najib Mikati, frente a los 60 obtenidos por el 14 de Marzo, que apoya a Saad Hariri, hijo del mártir Rafic Hariri y apadrinado por Estados Unidos. El juego democrático ha dado un resultado contrario a las expectativas occidentales, pero eso no implica que deje de ser democrático.

-El 8 de Marzo está compuesto por Hizbulá y sus socios. Error. El 8 de Marzo está formado por 12 diputados de Hizbulá, 13 de la facción chií Amal, 18 del general cristiano Michel Aoun y 4 del partido cristiano Marada, además de cuatro grupos minoritarios que cuentan con 10 votos. Sería más correcto -aunque menos sensacionalista- describir esta coalición como Michel Aoun y sus socios, o incluso, por extraño que resulte, los cristianos libaneses y sus socios, ya que las formaciones cristianas aliadas con el 14 de Marzo tienen en total 14 diputados, un numero muy inferior al que dispone el 8 de Marzo. Desde que Walid Jumblatt anunció, hace pocos días, que apoya "a la Resistencia y a Siria", se podría incluso describir la coalición como un bloque cristiano, chií y druso. Y, como ya hemos visto, ese apoyo les convierte en mayoría parlamentaria.

-Najib Mikati, primer ministro nominado del Líbano, es el candidato de Hizbulá. Error. Demos la palabra a su principal asesor político, Mustafa Adib. “Es un primer ministro de consenso y no el candidato de Hizbulá. No ha aceptado ninguna condición de nadie, e incluso ha puesto como condición a la hora de presentarse al cargo precisamente el no aceptar condiciones. Ha sido apoyado por diputados de la oposición y por otros parlamentarios porque es un candidato moderado, con una larga historia política”, afirma.

Lo cierto es que el 8 de Marzo dispone de 57 parlamentarios, y a sus votos se sumaron siete drusos y cuatro independientes. Adib no quiere adelantar cómo se formará el nuevo Gobierno libanés -las consultas comenzarán el jueves 27 y se habla de un gabinete de tecnócratas- pero insiste en la “mano tendida a todos” ayer por Mikati: “El Líbano no puede ser gobernado por un extremista. Cada asunto, hasta el más polémico, será discutido y resuelto en el seno del Consejo de Ministros y del Parlamento con la colaboración de todos los partidos”.

Pero si queda alguna duda, sólo hay que consultar el curriculum de Miqati. Formado en la Universidad Americana de Beirut y en Harvard, este empresario del sector de las Telecomunicaciones ha sido ministro y primer ministro de consenso, y en las últimas elecciones de 2009 resultó elegido diputado por las listas del 14 de Marzo. Como recuerda el diario Haaretz -poco sospechoso de tener ninguna simpatía por Hizbulá- en este artículo, Miqati tiene el apoyo de Siria, Arabia Saudí y Francia, así que EEUU "lo tiene difícil para oponerse" a su Ejecutivo.

-Hizbulá dictará la agenda de Mikati. Eso está por ver: mientras Mikati no empiece a gobernar es difícil saberlo. Su asesor lo desmiente rotundamente y pide que se dejen de publicar opiniones al respecto. “No podemos juzgar su mandato ni a su Gobierno todavía, tenemos que dejar pasar el tiempo y juzgar su política cuando la aplique, como ocurrió con su gestión de 2005”, dice en referencia a los tres meses en los que Mikati fue jefe del consejo de ministros precisamente tras el magnicidio de Hariri.

-Hizbulá gana en esta crisis política. Cierto. Su principal objetivo cuando el 8 de Marzo retiró a sus 10 ministros del Gobierno era acabar con el liderazgo de Saad Hariri y promover un ejecutivo presidido por otro suní, como anunció su líder Hassan Nasrallah. Quería demostrar que podía conseguirlo, y seguramente ganar tiempo mientras el juez instructor del Tribunal Especial para el Líbano estudia el acta de acusación que le fue entregada hace pocos días.

Y por último, aunque debería ser algo sabido.

-Hizbulá es un grupo terrorista para la Unión Europea. Error. Aunque lo lean en la portada de algún diario nacional, es estrictamente falso. El Partido de Dios no está incluido en la lista de organizaciones terroristas de la UE, aunque sí lo está en la estadounidense y en la canadiense. Mientras eso no cambie, para España y sus socios europeos, Hizbulá es un partido político que dispone de una milicia. Que alguien lo recuerde cuando se comience a hablar de sanciones internacionales contra el nuevo “gobierno de Hizbulá”.

8 Comments
  1. Mikail says

    A los «demócratas de toda la vida» les encanta hablar de democracia, dar clases de democracia, claro está que mientras la «democracia» sirva a sus intereses, cuando no, no dudan en clamar por un golpe de estado como ocurrió en Argelia cuando el FIS ganó democráticamente las elecciones, o en Palestina cuando lo hizo HAMAS, y do dudan en amparar y socorrer a todo tipo de dictadores por sátrapas o criminales que sean, desde Marruecos hasta Jordania, pasando por Egipto, Arabia, Túnez y otros tantos.

  2. MANU says

    fff

  3. MANU says

    Todo esto que nos dice Mónica es cierto, pero no es toda la verdad y es que en Líbano, tradicionalmente cada comunidad ha impuesto a su líder en el puesto que le corresponde.
    Así ocurrió con el presidente del Parlamento, Nabib Berri, que fue elegido con sin oposición del grupo de Hariri, a pesar de su papel en las crisis anteriores y la presión de EE.UU. para que no lo hiciera. En el caso de la presidencia, un maronita, Michel Suleiman es un candidato de consenso, apoyado por todos los grupos, debido precisamente a la división del campo cristiano entre 8 y 14 de marzo. Luego en este caso, lo lógico sería respetar a la mayoría de la población suní, que abrumadoramente apoya a Hariri.
    Miqati ha sido elegido con el apoyo de los tránsfugas, gente que fue elegida en el seno de la coalición 14 de marzo y que ahora se ha cambiado la chaqueta, por un motivo u otro.
    Yo creo que el objetivo de este nuevo gobierno es retirar el apoyo al Tribunal Internacional y apoyar a la «mukawama» o Resistencia y por tanto, es el gobierno de Hizbulá, se quiera o no.
    Mónica ve las cosas escorada hacia el 8 de marzo que es una coalición de un maronita mesiánico cuya única obsesión es ser presidente, fascistas del Partido Nacionalista Sirio, fascistas del Baath sirio, oportunistas de Amal y con apoyos del Partido Comunista Libanés, facción estalinista. Pero quién manda ahí, tenga los diputados que tenga, es Hizbulá, el partido-milicia irano-libanés.

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