Una intervención tardía e imprescindible

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Celebración en Bengasi por la decisión de la ONU ante la sede del Consejo Nacional Transitorio de Libia. / Manu Brabo (Efe)

Actualización:

(a las 14.40 hora de Libia). El régimen de Muammar Gaddafi responde a la resolución de la ONU anunciando un alto el fuego incondicional, el final de las operaciones militares y su respeto por los Derechos Humanos. La ciudad de Benghazi, capital de los rebeldes, estalla en júbilo.

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(a las 14.20 hora de Beirut). Las fuerzas de Seguridad yemeníes han abierto fuego contra una manifestación contra el dictador Ali Abdullah Saleh que congregaba a decenas de miles de personas en la capital, Sana, matando a al menos 28 personas e hiriendo a 200, según un médico contactado por el canal qatarí Al Jazeera.

Por una larga semana, la rebelión social que trata de derrocar a los tiranos árabes desapareció de los medios de comunicación. Ahogada por el tsunami y la catástrofe múltiple que padece Japón, la oleada revolucionaria quedó relegada a un segundo plano y los dictadores aprovecharon el momentaneo alivio para respirar con alivio y cambiar de estrategia. Estaba claro que las promesas de reformas democráticas y los sobornos en forma de ayudas sociales, la táctica iniciada por el tunecino Ben Ali y el egipcio Mubarak y seguida por todos los regímenes de la región, no era la más adecuada aunque sí la políticamente correcta. En cambio, la lanzada por el libio Gaddafi sí estaba dando resultados: bombardear a sus civiles por tierra y aire hasta liquidar la rebelión.

Así fue como los gobernantes árabes optaron por la represión sin miramientos, sin preocuparse por las cámaras -cada vez más enfocadas hacia el drama del sureste asiático- ni por las convenciones internacionales. En Bahrein, el rey Hamad bin Issa al Khalifa decretó un estado de emergencia que le permite justificar el uso de la fuerza y un toque de queda imprescindible para encontrar excusas, y envió a las tropas y a la policía antidisturbios a desalojar la acampada pacífica de la Plaza de la Perla. Con carros de combate y helicópteros artillados.

No tiene miedo porque nadie le tose -en todo caso, sus socios británico y norteamericano le recuerdan que el uso de la fuerza contra manifestantes pacíficos está muy feo- y porque su primo suní ha acudido en su ayuda en forma de una fuerza de 2.000 soldados saudíes, emiratíes y kuwaitíes -estos últimos parece que se están retirando ante el rechazo interno que ha generado la decisión- listos para garantizar que el pequeño reino rico en hidrocarburos no cae en manos de su archienemigo: los chiíes. Aunque el 70% de la población bahreiní sea chií, y aunque la invasión suní -así lo califica la oposición al régimen de Manama- haya provocado manifestaciones de protesta entre las minorías chiíes de Kuwait y Arabia Saudí, con el riesgo de desestabilización que eso conlleva, y entre la mayoría chií de Irak, así como la retirada del embajador iraní, en una escalada regional que sólo augura lo peor.

El régimen de Bahrein, gran aliado de Estados Unidos y sede de la V Flota norteamericana, no es el único en optar por la represión a palos. En Siria, Arabia Saudí, Yemen y Gaza sus respectivos gobiernos han optado por la misma respuesta a las legítimas reivindicaciones de sus manifestantes. Las marchas en los dos primeros países, minúsculas en comparación con las que padece Yemen, fueron reprimidas sin miramientos por sus respectivos muhabarat -Inteligencia interna, conocida por el uso de torturas-; en Yemen, donde al dictador Ali Abdullah Saleh ya sólo le apoya su familia -como ocurre con Muammar Gaddafi, y no le va tan mal dado que parte del Ejército está a las órdenes de sus parientes- ayer hubo 100 heridos cuando los vándalos a sueldo del régimen se enfrentaron a tiros con los manifestantes prodemócratas de la localidad de Taiz, en el centro del país. En la franja palestina, las fuerzas de Hamas no encuentran mayor prioridad que disolver a golpes una manifestación de universitarios que exigían que el Movimiento Islámico dialogue de una vez con Al Fatah y ponga fin a la división palestina. Lo más obvio que se puede reclamar en el contexto palestino.

Y luego está Gaddafi. Bombardeando con total impunidad, dando entrevistas surrealistas a los medios en los que un día califica de “ratas y cucarachas” a sus oponentes y al día siguiente les ofrece una amnistía a sus “hijos” si deponen las armas. Un demente que se consideraba impune porque el mundo le reía las gracias a cambio de su petróleo y sus contratos multimillonarios, y que se creyó dueño de su país y superior a los intereses de toda una nación. Pensaba que si el mundo no había intervenido en las pasadas semanas ante sus crímenes de guerra no lo haría jamás, pero incluso para la tibia comunidad internacional las cosas tienen un límite -aunque el concepto de límite parece ser más laxo si los afectados son habitantes del tercer mundo- y hoy se apresta a intervenir. Por fin.

La aprobación de una zona de exclusión aérea contra Libia que implicará ataques inmediatos contra la aviación de Gaddafi envía un mensaje necesario desde hace tres meses para la población de Oriente Próximo: Occidente no sólo defiende los valores de la democracia y la justicia para sí mismo, lo hace para todo el mundo aunque le vaya sus intereses económicos en ello. Es la única acción -aunque terriblemente tardía- que puede reconciliar a los árabes con el primer mundo. Nuestra indiferencia les mata, y la inacción sólo puede generar un odio contra Occidente que se traduzca en extremismo y muertos. Ahora sólo tienen que enviar un mensaje parecido al resto de sus monarquías amigas del Golfo: los muertos civiles no pueden salir gratis, por mucho beneficio que nos reporte mirar hacia otro lado.

11 Comments
  1. andaluzparao says

    Vamos a ver si los rebeldes son el pueblo ¿como que gadafi os tiene acorralados?…

    A mi me parece que el g15 como apuntaban por ahí se la pela los civiles, van a lo que van, como ejemplo afganistan donde ayer mismo mataron 50 civiles con un avioncito de mando a distancia, o palestina donde dia si y otro tambien le tiran una bombita que casualmente falla el objetivo, y asi podemos estar enumerando masacres de los buenisimos del g15 que por cierto son exportadores de armamento y basan su economia en el desarrollo de armamento para venderlo…

    ¿que gadafi debe abandonar el poder? pues claro que si, ¿pero que autoridad moral pueden tener los 15 de la ONU si en sus mismos paises no hay democracia y utilizan la represión para mantener el poder, ademas de soplar las velas de las dictaduras de barhein, saudita, marruecos, etc…?, miren como acaban las huelgas de los obreros en los 15 salvadores de la ONU.

    Esta claro que quieren el pretoleo, que quieren controlar la zona desde la OTAN y lo más importante, necesitan el territorio para bases militares. La idea de mandar diplomaticos de varios paises ni siquiera se ha barajado…de verguenza.

  2. Treparriscos says

    ¿En que se diferencia la sangre inocente de la población libia respecto de otras sangres (ejemplo, sangre palestina)?
    ¿En que se diferencian las resoluciones de la O.N.U. 181, 194, 242, 338, 3236 y 1322 de la 1973?
    Un, dos, tres responda otra vez.
    Para Reyes voy a pedir la actualización 2.0 de O.N.U.

  3. Jordi says

    Monica creo que te has pasado de frenada… Vaya, que se te a visto el plumero.

  4. Aguila says

    Es hora de eliminar a todos los dictadores del mundo aunque el precio sea alto. Toda la babosada pacifista no tiene sentido cuando estos tiranos tienen las manos llenas de sangre. Las posturas de reirle las gracias por parte de Europa a Gadafi y a otros como el, demuestra la falta de moral del liderato europeo y la falta de voluntad para lidiar con esos dictadores. Tiene que Estados Unidos que intervenir para que la izquierda timorata que tan solo sabe gritar los estribillos de siempre que no sirven para nada comience a decir sus estupideces en defensa de la tirania. El tiempo del lunático Gadafi ha terminado, o ahora o después, de esta no lo salva nadie.

  5. Jordi says

    Pintaius ¿ acaso crees que el trabajo de Mónica es informar ? No te equivoques es desinformar y legitimar un genocidio. Cuarto Poder empieza a a ser un Medio Neofascista. ¿ Desde cuando se puede legitimar el genocidio de un pueblo ?.

  6. pintaius says

    Lo siento Jordi pero en cuanto a tu apreciación acerca de Monica discierno totalmente ya que me consta que es una excelente profesional aunque esta vez no coincida con su punto de vista. El «problema» libio es complicado y muy oscuro, no tiene nada que ver con Tunez y Egipto ni en la forma y puede que tampoco en el fondo, pero lo que esta bastante claro es que la información que se esta dando desde la prensa es muy sesgada y parcial. Con esto no defiendo a Gaddafi ni a su regimen, simplemente hago ver que existen otras formas de actuar y muchas lagunas informativas que se estan «cubriendo» con certezas falsas a falta de una confirmación «visual» de las mismas. No me quiero extender mucho más para no parecer pesado. Salud Jordi y Monica. P.D. Hablo con conocimiento de causa ya que conozco Libia y su ¿realidad?

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