La lista de Arianna

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Arianna Huffington, este miércoles, en Nueva York. / Justin Lane (Efe)

Uno de los hombres más poderosos del mundo, según esas listas que hace la revista Forbes, se quejaba hace unas semanas de que en el mercado de medios de hoy se le da valor no a los que emplean su tiempo en elaborar periodismo original, sino a los que se dedican a agregar o agrupar en un espacio el trabajo de otros. Ese hombre era Bill Keller, director ejecutivo del New York Times que, obviamente molesto, declaraba a Arianna Huffington "reina de la agregación".

Unas semanas antes, en su The Huffington Post, la reina había anunciado que la compañía de internet AOL -que lleva años fracasando en repetidos intentos de reinvención- había adquirido su popular portal de blogs y agregación por 315 millones de dólares. O sea, la paleolítica marca que popularizó el soniquete "you've got mail!" volvía a intentar rejuvenecerse comprando el llamativo portal de moda. Dicen que juntos van a enfocarse en el periodismo "hiperlocal" (que es como antiguamente se llamaba a lo que hacen los periódicos de barrio o la hoja parroquial). También que van a contratar a un montón de periodistas.

El Huffington Post, para los que no lo conozcan, es como un escaparate sin tienda. Y AOL lo ha comprado como si fuera unos grandes almacenes. Su contenido se basa en llamativas fotografías con magnificados titulares que, o bien te conducen a un artículo o segmento televisivo de otra compañía o bien te resumen la noticia en cuestión a base de pegar retazos escritos por otros. Todo con un tinte progresista. ¡Ah! también tiene columnas de opinión -o blogs- que lee muy poca gente. Y por las que Arianna no paga con dinero sino con exposición... ese maldito concepto que ha abaratado -o mejor dicho, descalabrado- la profesión periodística durante los últimos años.

O sea, tú le escribes una columna a Arianna -como ocurre con infinidad de blogs similares- y ella te paga colocándote en su escaparate, que lo tiene puesto en la calle mayor del ciberespacio. Ante él pasan -¡click!- 25 millones de visitantes únicos al mes (números jugosos que permiten los ingresos por venta de publicidad). Seguro que en algún momento alguien te descubrirá y te ofrecerá un trabajo de los de siempre, de los que pagan a fin de mes (si es que queda alguno cuando se deje de trabajar de gratis). Mientras tanto, no ves un duro. Tampoco los medios tradicionales de los que se nutre de noticias. Y todos contentos. Hasta que llega AOL.

Jonathan Tasini, en una imagen de 2009. / Wikimedia Commons

Una vez los hambrientos súbditos ven cómo la reina pasa por caja, se preguntan si a ellos no les corresponde un pedazo del pastel. Un grupo de blogueros, liderados por el activista de izquierdas Jonathan Tasini -que a través de los años ha escrito unas 200 columnas para el portal-, ha presentado una demanda colectiva para recibir parte del dinero (105 millones de dólares) pagado por AOL. "Arianna Huffington es una hipócrita", dice Tasini. "Mientras recoge beneficios y construye su 'marca' basada en libros y discursos que condenan la creciente spearación entre ricos y pobres, está precisamente actuando para empobrecer a los blogueros y crear una plantación de blogueros donde sus esclavos trabajan para construir el futuro de ella".

Los analistas dicen que Tasini perderá el juicio, como ya lo hemos perdido los periodistas. Porque más allá de la euforia generada por la fantástica campaña de autobombo, la fusión de AOL y The Huffington Post se queda en un fracaso de la industria, espejismo en la mente de trabajadores sedientos de buenos empleos.

Arianna, mientras tanto, se pasea en su rol de analista por programas de noticias y opinión vendiendo la pócima mágica, compuesta de la mezcla de productos creados por otros. Ella los junta todos, los agita, les pone un toque progresista... y voilà! Su cuenta corriente engorda a la vez que adelgaza una industria de productivos becarios de futuro incierto.


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5 Comments
  1. José Simián says

    ¿Pero realmente estás culpando a Arianna Huffington de debilitar al periodismo?

    La demanda de Tasini no tiene ningún fundamento. Mira: http://bit.ly/fvRB0n

  2. ramon says

    Tasini pone el dedo en la llaga. La Huffington, como la inmensa mayoría de los grandes medios, se aprovecha del trabajo de los blogueros, a los que considera una subespecie del mundo de la comunicación. Que, además, lo haga desde un discurso pretendidamente izquierdista demuestra la catadura moral del personaje. Espero que este periódico de blogs no copie unas prácticas tan letales para el periodismo.

  3. el_zurdo says

    Esa Arianna es una parásita, una pirata o vampiresa mediática que se aprovecha del trabajo de otros compañeros de profesión. Lo preocupante es que esa especie está proliferando y amenaza al periodismo original y serio

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