Ecclestone da marcha atrás

Imagen del circuito de automovilismo de Báhjrein, en Sakhir. / Bryn Williams (Efe).

La realidad de Bahréin se ha impuesto pese a los denodados esfuerzos de la dictadura por mostrar la "terrible tranquilidad" que vive el país, en plena represión de la insurrección social que cuestiona a la dinastía en el poder desde hace 200 años. El patrón de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, acaba de afirmar que duda mucho de que el Gran Premio de Bahréin se celebre, tal como fue aprobado el pasado viernes en Barcelona, a finales de octubre.

Los motivos no son que la Federación Internacional de Automovilismo se haya arrepentido de elegir como escenario de la carrera una tiranía que desprecia los Derechos Humanos, como denuncian todas las ONG locales e internacionales. Han sido los pilotos y los equipos quienes se niegan a corren en un país donde se emplea la fuerza para reprimir manifestaciones pacíficas, en solidaridad con las víctimas del régimen. Como ya explicamos en Cuarto Poder el pasado viernes, un tercio de los empleados del Circuito Internacional de Bahréin han sido arrestados y torturados por participar en las manifestaciones y "alegrarse de la cancelación inicial del Gran Premio", como denunciaba uno de los detenidos en declaraciones al Independent. Sólo cuatro de 29 han sido puestos en libertad. Lo mismo está ocurriendo con médicos, enfermeros, profesores, periodistas, políticos y religiosos, en su mayoría chiíes, acusados por cortes marciales de traición por apoyar o trabajar durante las protestas.

Pero la FIA no consideró eso un problema. Como ya adelantó el presidente de la Real Federación Española de Automovilsimo y vicepresidente de la FIA, el zaragozano Carlos Gracia, Bahréin les parece el lugar idóneo "siempre y cuando las medidas de seguridad dentro y fuera del circuito se cumplan". "No queremos que corran riesgos los pilotos, ni nadie. El 'circo' de la Fórmula 1 mueve mucha gente, mecánicos, patrocinadores, etc. Son 2.500 personas y hay que garantizar la seguridad", afirmó el martes en la rueda de prensa donde se presentó el Gran Premio de Europa. "Se habla demasiado del Gran Premio de Bahrein. En la FIA se decidió mandar un emisario para ver la situación. Me tocó a mí y estuve un día y medio allí. Son situaciones político-religiosas que no sabemos cómo evolucionarán con el tiempo. En la FIA y la FOM no vamos a celebrar el GP contra viento y marea".

En el día y medio que pasó en el reino de Bahréin, Gracia creyó apreciar un "ambiente de calma total y estabilidad", como se escribía en el informe presentado en Barcelona definitivo a la hora de reprogramar la carrera, pospuesta el pasado marzo con motivo de las manifestaciones donde murieron 30 personas. Probablemente no visitó las localidades chiíes donde la policía reprime las protestas sociales y las celebraciones religiosas chiíes incluso después de que se levantara el estado de emergencia, el pasado 1 de junio. Dice que habló “con grupos pro derechos humanos y me han confirmado que no han sido violados", aunque no especificó con que ONG dialogó acerca de los abusos. Las dos principales organizaciones bahreiníes, el Centro de DDHH de Bahréin y la Sociedad Juvenil para los Derechos Humanos de Bahréin, llevaba días pidiendo a la FIA que no entregase el campeonato a las autoridades de Bahréin y deploraron la decisión del viernes. ONG tan prestigiosas como Amnistía Internacional y Human Rights Watch coincidieron en este punto, y llevan meses denunciando las torturas y los abusos del régimen de Hamad bin Issa al Khalifa.

Pero los equipos participantes sí han visto algo raro en el evento. Once de los 12 que participan -todos deben mostrar su acuerdo por escrito- han mostrado objeciones a la hora de correr en Bahréin, y eso ha terminado con el Gran Premio mucho antes de que comenzase. "El acontecimiento no puede ser programado sin el acuerdo de los participantes", ha admitido Ecclestone a la BBC Sport. La satisfacción entre los manifestantes bahreiníes es evidente y está siendo aireada en las redes sociales. También la organización Avaaz, responsable de campañas internacionales como la que recabó en pocos días 450.000 firmas contra la celebración del Gran Premio de Bahréi, ha mostrado su alegría.