Día de Acción en Nueva York

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Manifestantes del movimiento 'Occupy Wall Street' derriban las vallas colocadas por la policía para impedir su acceso, ayer, al edificio de la bolsa neoyorquina. / Justin Lane (Efe)

NUEVA TORK.– No lograron retrasar el toque de campana de apertura de la bolsa neoyorquina como pretendían, pero sí que provocaron que más de uno llegara el jueves tarde al trabajo. Numerosas calles del Bajo Manhattan fueron valladas por la policía, laberinto sin sentido construido para evitar que los manifestantes de Occupy Wall Street lograran penetrar en el corazón financiero.

"Yo era favorable a ellos, ¿y ahora esto?", se preguntaba una frustrada trabajadora de la zona, incapaz de llegar a su oficina. "Están incomodando a todo el mundo".

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Y quizá de eso se trataba. De incomodar hasta la saciedad, táctica que elevó la tensión del lugar hasta desembocar en más de doscientos arrestos y varios policías y manifestantes heridos.  "Estoy molesto por la reacción excesiva de la policía", opinaba un trabajador de la agencia de transporte. "Es como si Mubarak cerrara la Plaza Tahrir".

Incomodados también, los hermanos John y Derek Tabacco, dueños de una pequeña empresa, que decidieron pasearse por la zona con dos letreros: "Ocupa un escritorio" y "Búscate un trabajo". "Pienso que deberían llevar esta lucha a Washington", dice Derek, molesto porque dice ver gente orinando y drogándose todos los días en la zona. "Estando aquí en Wall Street están dañando nuestra economía y los impuestos de la ciudad".

Dos días después de que la policía desmantelara el campamento de Occupy en mitad de la noche, cientos de manifestantes demostraron que el movimiento continúa rebosante de energía. "Nos echaron la otra noche", comentaba una joven en el ahora limpio y despejado Parque Zuccotti, "pero mira la asistencia de hoy. Seguimos aquí, seguimos vivos, y esto no nos va a parar".

Era el comienzo de un Día de Acción que se extendió durante la tarde en las estaciones del metro neoyorquino, el Puente de Brooklyn y en la Plaza Foley -también en el Bajo Manhattan- para conmemorar el nacimiento de Occupy Wall Street hace ahora dos meses.

"Nos ha llevado dos meses para demostrarles a ellos que estamos cansados de sus absurdas políticas y que no vamos a tolerar más", decía otro manifestante tras increpar a la policía.

Si bien los manifestantes fueron criticados en un principio por una supuesta falta de claro mensaje, una gran mayoría de personas ahora reconoce el impacto de sus protestas en el debate político nacional.

La retórica de las primarias republicanas, que comenzarán en enero, y un posible derrumbe de la Zona Euro -con consecuencias tan catastróficas como la caída de Lehman Brothers en 2008- podrían ofrecer dos sólidos argumentos más a este movimiento que no cesa.

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