La guerra llega a Tombuctú, patrimonio de la Humanidad y centro de cultura andalusí

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Los asteriscos rojos indican las localidades que paulatinamente han ido cayendo en las manos del MNLA. / Manuel Martorell

En apenas dos meses y medio, la revuelta tuareg de Mali ha partido en dos el país. Toda la región del Azawad, situada al norte de la Curva del Níger, ha caído en sus manos. Los militares que dieron el golpe de Estado el 21 de marzo acusando al presidente Amadou Toumani Touré de no frenar a los rebeldes, se han visto obligados a restaurar las garantías constitucionales por la misma razón, ya que, sin este requisito, no podrá contar con la ayuda internacional que impida la división definitiva del país.

La junta militar presidida por el capitán Sanogo no ha logrado restaurar el orden. Al contrario, el caos y vacío de poder provocados por el golpe militar han permitido al Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) intensificar sus ataques, ocupando, en menos de una semana, Kidal, Gao y Tombuctú, las tres capitales provinciales de ese territorio donde quiere declarar la independencia.

El MNLA, una confluencia de fuerzas surgida en octubre del pasado año, retomó la lucha armada en enero debido al abandono por el Gobierno central del Azawad. Según ha ido explicando este movimiento en su página web, tras tomar Menaka el 17 de enero,  fue extendiendo sus acciones por la mitad oriental de esta región habitada mayoritariamente por tuaregs.

A finales de enero cayeron Anderanboukane, al sur de Gao, y Leré, al sureste de Tombuctú, junto a la frontera de Mauritania, mientras que las guarniciones de Tessalit, Aguelhok y Amachach quedaban cercadas por los rebeldes. El 8 de febrero, el MNLA ocupaba Tinzawatene, un punto de gran valor estratégico porque comunica Mali con Argelia y donde, además, esta guerrilla se hizo con grandes cantidades de armamento.

El 25 de febrero los tuareg aniquilaron una columna de socorro que, procedente de Gao y Kidal, iba en auxilio de las fuerzas gubernamentales cercadas en Tessalit y Amachach, provocando así su rendición.

Durante el mes de marzo tomaron Goundam, en el camino de Leré a Tombuctú, y Aneflis, situada en la carretera que une Gao con Kidal. El golpe de Estado del día 21 no hizo más que debilitar a las guarniciones que aún resistían, cayendo Kidal, capital de provincia del mismo nombre, Asongo, y Gao, también capital provincial. Con la toma de Tombuctú, se puede decir que el MNLA completa el control de toda la zona del Azawad habitada fundamentalmente por tuaregs, quedando solo fuera de alcance Arauane y Taudeni, en pleno desierto del Sáhara.

Mezquita de Djingareiber, una de las joyas arquitectónicas de Tombuctú. / Wikipedia

Con Tombuctú no solamente queda bajo control del MNLA la principal ciudad del Azawad sino uno de los lugares más turísticos del país, declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 1988 debido a un estilo constructivo muy vinculado al arquitecto andalusí Ishaq as Saheli. Este arquitecto de origen granadino se encargó de levantar en el siglo XIV una de sus joyas artísticas: la mezquita de Djingareiber. A ella hay que sumar por su valor la de Sidi Yahya y la llamada Universidad de Sankore, una de las primeras del continente africano.

En Tombuctú igualmente se encuentra la Biblioteca Andalusí, también conocida como Fondo Kati, que reúne unos 3.000 volúmenes de libros y documentos pertenecientes, en buena parte, a moriscos españoles que, por una serie de circunstancias, terminaron asentándose en la Curva del Níger entre los siglos XIV y XVI.

Entre esas familias de origen hispano se encuentra la del principal impulsor de este tesoro bibliográfico, Ismael Kati, heredero de los Banu Quti, originarios de Toledo. Ismael Kati, con la colaboración del Ministerio español de Cultura y de la Junta de Andalucía, consiguió abrir este importante centro cultural el año 2003.

Previamente, entre los años 1997 y 1998, la Universidad de Granada ya había organizado sendas expediciones científicas para rescatar el legado lingüístico dejado por miles de moriscos que, encuadrados en el Ejército del almeriense Yuder Pachá, conquistaron esta región a finales del siglo XVI. Enviados, según algunas interpretaciones, a una “misión imposible” contra el poderoso Imperio Songhay ya que su poder comenzaba a ser una amenaza para el sultán de Marruecos, la sorprendente victoria sobre los songhay les permitió asentarse a lo largo de la Curva del Níger, conservando un lenguaje particular donde se mezclaban las palabras árabes con otras de origen castellano.

Por este motivo, el año 2000, los escritores José Saramago, Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina y Bernard Vincent pidieron públicamente a las autoridades españolas que ayudaran a salvar un patrimonio cultural que, con la toma de Tombuctú, queda en primera línea del frente entre tuaregs y el Gobierno.


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4 Comments
  1. Jonatan says

    Pena de legado cultural y horror por las vidas perdidas. Hay una teoría por ahí que asegura que los países con banderas en las que se contiene el color verde tienen muy mala suerte. Mali abunda en esta trágica extravagancia.

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