Los tuareg piden ayuda internacional para evitar un nuevo Afganistán en África

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Un salafista prende fuego a la bandera del Azawad independiente utilizada por el MNLA. / Tamazgha.fr

“Mientras el mundo libre y democrático se ensañaba, marcaba distancias y desoía al MNLA, Ansar Dine recibía en la sombra un apoyo total de sus mentores oscurantistas que lo reforzaban financiera, técnica y mediáticamente. Las naciones amantes de la paz, la estabilidad y el entendimiento entre los pueblos han faltado a su deber”. “Mucho antes de desencadenarse las hostilidades –recuerda Nina Wallet Intalou refiriéndose al inicio de la guerra del Azawad en enero-, alertamos a la comunidad internacional del riesgo que suponía el terrorismo islamista. Solo seis meses más tarde, el MNLA y el Azawad han sido abandonados a su suerte”.

Con estas dramáticas palabras, esta prestigiosa dirigente del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) critica la pasividad de la comunidad internacional ante el sorprendente avance en el norte de Mali de Ansar Dine, que se ha visto respaldado por grupos yihadistas de todo el norte África.

Entre estos grupos estarían, sobre todo, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), pero también el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en el África Occidental (MUJAO) e incluso de Boco Haram, tristemente famoso por haber protagonizado las  últimas matanzas de cristianos en el norte de Nigeria.

Todos convergen hacia Azawad con la misma idea de transformar este territorio, tan extenso como toda la Península Ibérica, en base de operaciones para difundir la yihad  de la misma forma que Bin Laden y los talibanes hicieron con Afganistán.

Ansar Dine (Defensores de la Fe) era, en enero, un pequeño grupo creado por Iyad Ghaly, antiguo líder tuareg durante la rebelión de los años 90, que aprovechó la ofensiva del MNLA contra el Ejército regular para irrumpir con sus milicianos en el nuevo conflicto. El MNLA, después de llevar la iniciativa y de haber proclamado la independencia de un Azawad laico y democrático el pasado 6 de abril, se ha visto rebasado por este grupo integrista, cuyo declarado objetivo es implantar la ley islámica en todo Mali.

Posición esquemática de los principales grupos armados. /Manuel Martorell

Según las informaciones difundidas por organizaciones de apoyo al pueblo tuareg, cientos de yihadistas están afluyendo desde Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Mauritania, Nigeria e incluso Sudán para engrosar las filas de Ansar Dine, lo que les ha permitido controlar las importantes ciudades de Kidal, Tombuctú y parcialmente Gao, la capital de Azawad. En manos del MNLA solamente estaría la mayor parte de la capital y las zonas colindantes con el resto de Mali, Burkina Faso y Níger.

En todas las zonas bajo control de Ansar Dine, ya se estaría aplicando la charia, obligando a las mujeres a llevar velo, practicando la segregación sexual en las escuelas, cerrando bares, centros de esparcimiento, destruyendo monumentos no islámicos e, incluso, prohibiendo jugar al fútbol y fumar en la calle, lo que ya habría provocado protestas de jóvenes y mujeres tanto en Gao como en Kidal.

Según los testimonios difundidos por los dirigentes del MNLA, la inusitada fuerza de Ansar Dine se notaría en los numerosos vehículos artillados de que dispone en la actualidad y en las impresionantes cantidades de dinero que maneja para comprar voluntades y nuevos reclutas. Uno de estos testimonios dice, por ejemplo, que los hombres de Iyad Ghaly recorren Tombuctú con maletas de millares y millares de euros ofreciendo el equivalente a 5.000 euros a adolescentes para que se unan a su organización.

A finales de mayo, el MNLA intentó evitar una guerra civil entre los dos grupos negociando un compromiso, que llegó a anunciarse públicamente, según el cual Ansar Dine reconocía la independencia del Azawad y el MNLA aceptaba el carácter islámico del nuevo estado. Solo unos días después, el convenio era anulado al no ponerse de acuerdo sobre el papel que debía jugar el islam y al negarse Ansar a expulsar del Azawad a los otros grupos yihadistas.

Zakiatou Oualet Halatine, ex ministra de Turismo de Mali. / Tamazgha.fr

El propio compromiso fue contestado, nada más anunciarse, por destacados dirigentes del MNLA, que no consideraban suficiente el argumento de evitar la guerra civil para renunciar a los principios de laicidad y democracia. Entre estos dirigentes críticos, destaca, debido a su importancia política, Zakiatou Oualet Halatine, ex ministra de Turismo del Gobierno de Mali,  así como Magdi Ag Mohada, comandante y miembro del comité ejecutivo, y Mossa Ag Attaher, portavoz oficial del MNLA en Europa.

Otro de los fundadores del MNLA, Hama Ag Mahmud, se ha sumado a las críticas de Nina Wallet hacia a las grandes potencias responsabilizándoles de lo sucedido al no haber apoyado al movimiento tuareg. “Todo el mundo habla de la lucha contra Al Qaeda. Desafiamos a todos estos países a que pasen de las palabras a los hechos. Somos los únicos que podemos combatir a los islamistas en esta región. Sabemos hacerlo pero nadie responde a nuestro llamamiento. Si nosotros desaparecemos, no quiero ni imaginarme lo que vendrá después”


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