Los kurdos de Siria se preparan para hacer frente a una posible invasión de Turquía

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Un control de los "comités populares" organizados por el DYP en la zona de Afrin. / Actualidad Kurda

La población kurda de Siria, que habita fundamentalmente a lo largo de la frontera con Turquía, se apresta a defenderse, pero no, como se podía pensar, de una ofensiva gubernamental sino ante una eventual invasión de Turquía en apoyo de la oposición al régimen de Bachar al Asad.

Según reflejan fuentes directas de esa zona, la estructura del Estado sirio se está desmoronando y el vacío de poder está siendo ocupado por las distintas fuerzas políticas kurdas, especialmente por el Partido de la Unión Democrática (PYD), franquicia local del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lucha contra el Ejército turco desde 1984.

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Algunas de estas informaciones dan fe del reparto de armas entre la población, del establecimiento de controles armados en carreteras, caminos y ciudades por los denominados “comités populares de defensa” e incluso de la llegada desde las montañas de Irak de guerrilleros del PKK de origen sirio experimentados en técnicas de combate y en el uso de armamento pesado.

Se trata de una situación explosiva si se tiene en cuenta la creciente tensión entre Turquía y Siria tras el derribo de un cazabombardero turco en aguas del Mediterráneo. Debido a este hecho, el Gobierno de Tayip Erdogán ha solicitado formalmente el apoyo de la OTAN, organización de la que Turquía es destacado miembro, y ha realizado un amplio despliegue militar en varios puntos de la línea divisoria.

El verde señala la franja habitada por kurdos y la azulada por alawíes. Las cruces indican la principales zonas cristianas. / Manuel Martorell

Pero este es el menor de los problemas. El verdadero peligro estriba en que, de ser necesaria una acción militar exterior con el apoyo de la OTAN para poner fin a la guerra civil, la intervención de Turquía tendría que realizarse a través de zonas pobladas por las minorías más opuestas a la presencia de tropas turcas en territorio sirio: los alawíes, que dominan en la costa mediterránea; los kurdos, que son mayoritarios en la franja que va desde Alepo hasta Irak, y los cristianos, con núcleos importantes en Alepo, Hasaka y Qamisli. Estas tres comunidades suponen conjuntamente más del 30 por ciento de la población total de Siria.

Los tres grupos étnico-religiosos tienen con Turquía cuentas pendientes difíciles de olvidar. Por ejemplo, los alawíes son la base social del régimen y no pueden perdonar a Ankara que haya dado su apoyo a los suníes, los históricos y encarnizados enemigos de esta corriente chií. Por su parte, los cristianos que viven en estas ciudades, en buena parte, son nietos o biznietos de familias que sobrevivieron al Genocidio Armenio, hecho ocurrido a comienzos del siglo XX y que, pese a su nombre, afectó igualmente a la numerosa población cristiana de rito asirio-caldeo que era mayoritaria en el sur de Turquía. Incluso se da la circunstancia de que algunas localidades, como la hoy populosa Qamisli, nacieron en torno a campamentos provisionales formados por deportados bajo el Imperio Otomano y que, tras la I Guerra Mundial, contaron con la ayuda de las fuerzas de ocupación francesas para asentarse de forma definitiva.

Finalmente, la población kurda siempre ha estado muy asociada a la situación que sufre esta minoría al otro lado de la frontera. Es muy conocido que, debido a esta identificación, cientos de jóvenes kurdos de Siria combaten en las filas del PKK y tampoco son inusuales los actos de solidaridad, como el de Hokman Joma, que lanzó en Sevilla un zapatazo a Erdogán mientras le llamaba “asesino”.

El PKK ha asegurado que, si se produce la temida invasión turca, intensificarán sus acciones por doquier. No es casualidad que, mientras aumenta la tensión entre ambos países, se hayan registrado duros combates con el PKK en otros lugares, causando la muerte a una veintena de soldados turcos. Debido a esta situación, el Gobierno de Turquía ha declarado “zona militar”, con restricción de acceso a los civiles, toda su frontera con Irak, desde donde el PKK suele lanzar sus principales ataques.

Mientras tanto, por todo el norte de Siria se extienden los llamados “comités populares de defensa”, integrados por kurdos, en muchos casos armados, que están ocupando en la calle el vacío de poder que se está creando. A nadie se le escapa que el enfrentamiento entre tropas turcas, respaldadas por la OTAN, y estas fuerzas de autodefensa, con el consiguiente balance de muertos, provocaría un fuerte rechazo entre la opinión pública de los países integrantes de la Alianza Atlántica.

El Ejército Libre de Siria (ELS), brazo armado del opositor Consejo Nacional, ha intentado infructuosamente infiltrar sus unidades en esta zona para ampliar su campo de acción en la frontera, actualmente limitado al área de Idlib. Conscientes de su valor estratégico, el “mando conjunto” del ELS ha realizado un llamamiento “a nuestros hermanos kurdos” para que se unan a sus filas, prometiendo que el futuro Gobierno “acabará con las injusticias sufridas, sea cual sea su etnia o religión”.

Pero los partidos kurdos no se fían. Acusan al Consejo Nacional de seguir la estrategia internacional de Turquía y de estar excesivamente dominado por los islamistas; de la misma forma, rechazan el actual régimen que no reconoce su existencia como pueblo. Tampoco olvidan que, cuando estalló la revuelta general de 2004, los grupos opositores y en especial los Hermanos Musulmanes permanecieron con los brazos cruzados mientras el Ejército y la Policía reprimían las manifestaciones kurdas con la brutalidad que les caracteriza, provocando decenas de muertos.

Ahora se les presenta, como también ocurrió en Irak a partir de la Guerra del Golfo de 1991, una ocasión única para poner en práctica, siguiendo la política de los hechos consumados, su proyecto de autogobierno. En un reciente congreso celebrado en Qamisli, varios partidos plantearon por primera vez la exigencia de un sistema federal o, como mínimo,  la autonomía, una reivindicación  que, antes de la actual crisis, solamente pertenecía al mundo de los sueños.

2 Comments
  1. bekas says

    veva kurdstan ios kurdos tenimos dericho com todos mondo acemos un pais

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