La charia, con flagelaciones públicas, se implanta a las puertas de Europa

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Militantes yihadistas en plena destrucción de uno de los mausoleos sagrados de la ciudad de Tombuctú. / You Tube

Ante la pasividad internacional y desoyendo los continuos llamamientos de los rebeldes tuareg, la región del Azawad, situada al norte de Mali, se ha convertido ya en un territorio regido por una de las interpretaciones más radicales de la ley islámica: la defendida por Al Qaeda.

Flagelaciones en público por beber alcohol o haber mantenido una relación sexual fuera del matrimonio, castigos corporales a mujeres por no llevar velo, destrucción de monumentos declarados patrimonio de la Humanidad por la Unesco, cierre de lugares de oración sufíes, prohibición de la música, el fútbol, la televisión e incluso de fumar en espacios abiertos… Este tipo de normas, propias del Afganistán de los talibanes, son hoy una realidad cotidiana en una zona muy próxima a Marruecos, Argelia, Túnez y Libia, países bañados por el Mediterráneo, prácticamente a las puertas de Europa.

Se trata de un fenómeno que ha ocurrido otras veces: atendiendo a intereses geoestratégicos, se favorece, de forma explícita o implícita, a movimientos fundamentalistas para frenar el avance de fuerzas seculares o progresistas, generando así, a la postre, un problema internacional mucho más difícil de resolver, que es lo que ocurre ahora en la mitad norte de Mali.

Ocurrió cuando EEUU, bajo los mandatos de Reagan, Bush y Clinton, apoyó a muyahidines y talibanes afganos contra el Gobierno “comunista” de Kabul. También lo hizo Israel catapultando a Hamas como alternativa de Al Fatah e igualmente el Ejército turco apoyando la denominada “hezbo-contra” frente a los separatistas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). De la misma forma se podría hablar de la política arabo-islámica de Argel contra el Frente de Fuerzas Socialistas y los autonomistas bereberes de la Kabilia, del último periodo bajo el régimen de Sadam Husein en Irak e incluso de la cooperación entre salafistas y militares en la represión de las protestas de los coptos en Egipto.

Ahora ha ocurrido en Azawad, un extenso territorio a apenas 300 kilómetros de los campamentos del Polisario, de Marruecos y con una frontera, totalmente permeable, de más de mil kilómetros con Argelia, un hecho que permite a los grupos yihadistas que se han hecho con el control de esta extensa y desértica región ampliar su ámbito de acción a prácticamente toda la costa mediterránea.

De acuerdo con distintas informaciones provenientes de la zona, Ansar Dine, una organización salafista local, se habría hecho fuerte en Kidal, mientras que el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en el África Occidental (MUJAO) dominaría en Gao, capital de la región, y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) gobernaría Tombuctú, ciudad calificada por la Unesco como patrimonio de la Humanidad debido a su legado religioso y monumental.

Mezquita de Djingareiber, edificada por el arquitecto granadino Abu Isaq. / Upyernoz (Wikipedia)

Un informe recientemente elaborado para esta organización cultural de la ONU por Heiner Bielefeldt y Farida Shaheed confirma lo que la Fiscalía del Tribunal Internacional de La Haya ha calificado de “crímenes de guerra”, es decir la destrucción de valiosos monumentos históricos por grupos armados. Entre ellos están la llamada “Puerta del fin del mundo” de la mezquita de Sidi Yahia, las tumbas de santos locales, como las de Alpha Moya, Sidi Moctar, Sidi Mahmud, Cheik al Kabir, Baber Babedose y Ahamadun Fulan.

Especial significación para el importante legado andalusí de esta ciudad tiene la destrucción de estos dos últimos lugares de oración, ya que pertenecen a la mezquita de Djingareiber, obra maestra del estilo arquitectónico sahaliano extendido por el granadino Abu Isaq es Saheli, quien trabajó para el emperador Mansa Musa durante el siglo XIV.

De acuerdo con la valoración de Bielefeldt y de Shaheed, la ocupación de Tombuctú también supone un atentado contra la libertad religiosa y la interpretación exotérica del islam que durante siglos ha caracterizado a la “ciudad de los 333 santos”, en la que se encuentran media docena de centros teológicos, cuya actividad está ahora amenazada, entre ellos la Biblioteca Andalusí o Fondo Kati, financiada por la Junta de Andalucía y el Ministerio español de Cultura.

Se trata del mayor desafío de este tipo a Occidente desde la destrucción por los talibanes de los Budas Gigantes de Bamiyán, una acción que fue determinante, debido a su simbolismo y a la repercusión mediática que tuvo, para que la Administración norteamericana se decidiera a iniciar la guerra de Afganistán. En este caso y según algunos testimonios, mientras las milicias destruían a golpe de pico y maza los mausoleos de Tombuctú, decían: "Nosotros somos musulmanes. ¿Quién es la Unesco?"

En su momento, nadie atendió los llamamientos del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) advirtiendo del peligro que se venía encima si, en vez de apoyar las reivindicaciones nacionales de los tuareg, se permitía la consolidación de los grupos yihadistas que actúan en el Sahel. Ahora, cuando el MNLA se ha visto totalmente superado por estas organizaciones, la Unión Europea reacciona tarde aprobando el envío de una misión a Níger para combatir el terrorismo en toda la zona, incluyendo de forma especial la región del Azawad. Francia, Marruecos, Argelia y los países de la Comunidad de Estados del África Occidental, además, ya han mostrado su disposición a impulsar una intervención internacional.

Coincidiendo con este anuncio, en un nuevo comunicado  difundido el 12 de julio, el MNLA responsabiliza indirectamente de lo ocurrido a las grandes potencias al recordar  “la obligación de la comunidad internacional a intervenir de forma eficaz en la lucha contra estos grupos”. Al mismo tiempo, el MNLA reitera su ofrecimiento a elaborar una estrategia común contra el terrorismo y acepta el diálogo con las autoridades de Mali para encontrar una solución al problema tuareg en el Azawad, lo que, implícitamente, supone una posible revisión de la independencia que este movimiento declaró el pasado 6 de abril para esta región.


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2 Comments
  1. PACO OTERO says

    Completamente de acuerdo con su denuncia Manuel Martorell
    las mismas manipulaciones fundamentalistas bajo ropajes de contestacion progresista las estamos viviendo en el mundo occidental (sin de momento llegar al drama islamista como en este caso, claro)
    los nuevos beatos laicos estan apoyando los totalitarismos economico-religiosos.
    su exposicion es valiente y casi unica desde hace años…

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