Los médicos libaneses prohíben las pruebas anales de la vergüenza

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BEIRUT.- La polémica suscitada por la detención y violación 'legal' de 36 homosexuales en Líbano para comprobar si habían mantenido relaciones sexuales anales -castigadas hasta con un año de cárcel por la legislación local por ser consideradas 'prácticas antinaturales'- comienza a recabar pequeños cambios positivos.

La Orden de Médicos, en la que se asocian los doctores, republicó el martes una circular por la cual prohíbe a los sanitarios llevar a cabo dichos exámenes "conforme al artículo 30 del código deontológico". "Como médicos, se espera que respetemos y preservemos la libertad, la dignidad y la intimidad de la persona", ha explicado al diario en lengua francesa L'Orient Le Jour el presidente de la asociación, Charaf Abu Charaf.

Las pruebas de sexualidad, que se realizan por órdenes de la Fiscalía en casos de 'sospechosos' de homosexualidad, son "una violación por parte de médicos a petición del fiscal general", ha denunciado el presidente de Helem, la única ONG legal que defiende los derechos del colectivo LGBT en Oriente Próximo, Charbel al Maydaa. "Es otra práctica homofóbica destinada a intimidar a la comunidad gay del Líbano", ha dicho, y "va en contra del principio de inocencia que ampara al acusado. Así intentan probar la culpabilidad más que su inocencia". 

El doctor Charaf coincide en la improcedencia de estos exámenes. "El médico no debe recurrir a actos susceptibles de dañar a la persona en un plano físico, moral o psicológico, o que contradigan la ciencia", afirma el facultativo, quien denuncia la carencia de "estudios científicos que confirmen la eficacia de semejante prueba, sin olvidar que constituye una humillación para la persona que la sufre, para el médico, para nuestra asociación y para el Estado que lo autoriza".

Uno de los médicos que suele realizar estas prácticas es Hussein Chahrour, responsable de la asociación de forenses. La aplica desde los años 90. "Estos exámenes no prueban absolutamente nada. Su valor científico es nulo, particularmente porque son consultas visuales: el doctor echa un vistazo al recto del arrestado y escribe un informe", ha afirmado en declaraciones a la BBC. Cuestionado por qué, entonces, acepta realizar semejante examen respondió que "sólo cumplo las órdenes de la oficina del fiscal". 

La circular de la Orden de Médicos había sido publicada hace un mes, y una copia fue enviada al ministro de Justicia. Para sorpresa de la orden, la prueba en sí fue aplicada forzosamente a 36 jóvenes que, además, tuvieron que pagar para que les examinaran y  penetraran con un dispositivo en busca de restos de semen por órdenes de la Fiscalía libanesa. El incumplimiento de la circular aviva la polémica, y las instituciones implicadas se culpan entre sí de incompetencia. Según el ministro de Justicia, Shaqib Qortbawi, un problema burocrático impidió que la misma llegase a las comisarías y eso explicaría la humillación de los jóvenes arrestados.

Incluso el ministro ha expresado su rechazo hacia estas prácticas. "Inmediatamente después de ver el reportaje en televisión, envié una carta al fiscal general pidiéndole explicaciones. Acto seguido, el fiscal escribió un memorándum", ha afirmado Qortbawi. El fiscal general del Líbano, Saed Mirza, no se ha dejado amedrentar por la polémica y sigue defendiendo el uso de estos peculiares exámenes médicos, afirmando que si la policía necesita pruebas de su homosexualidad el interpelado debe "consentir someterse a dichos exámenes" o, en caso contrario, su rechazo puede constituir una prueba en sí.

Tras el cruce de acusaciones se esconde mucha hipocresía. Las iniciativas sociales para reformar o abolir el artículo 534 del Código Penal -este sábado ha sido convocada la enésima protesta-, el mismo que impone penas de cárcel para quienes mantengan sexo 'antinatural', se encuentran siempre con la desidia de políticos que no parecen considerar la libertad sexual de sus ciudadanos una prioridad y que además creen impopular censurar el citado artículo, dado que la homosexualidad es un tabú para la sociedad árabe. Para el ministro de Justicia, "la ley es un espejo de la sociedad. Pienso que queda mucho tiempo antes de llegar tan lejos", ha afirmado en referencia a un eventual cambio en la legislación.

Pero la detención y violación de los jóvenes arrestados en el Cinema Plaza sí está logrando cambiar pequeñas cosas en lo que podría constituir un primera paso para el cambio. Buena parte de los medios de comunicación libaneses se han hecho eco de la polémica criticando en duros términos los controvertidos exámenes médicos, incidiendo en la libertad sexual de los acusados y empleando un lenguaje inédito que contrasta con la auto censura que solía rodear a este tipo de informaciones en el Líbano.

Artículos en favor de la reforma del artículo 534 y críticas contra los test médicos y la fiscalía llenan las páginas de los periódicos. El canal LBC comenzaba hace unos días uno de sus informativos tachando al Líbano de república de la vergüenza  y tanto éste como Al Jadeed han exigido a la MTV, el canal local cuyo reportaje llevó a la redada en el Cinema Plaza de Beirut, que presente disculpas públicas por los comentarios homófobos de su presentador, Joe Maaluf. Según la comunidad gay libanesa, Maaluf es un conocido miembro del colectivo en lo que, de ser cierto, constituiría todo un ejemplo de la hipocresía que rodea a las cuestiones sexuales en Oriente Próximo.

2 Comments
  1. inteligibilidad says

    El mal ya está hecho para esos pobres treinta y seis y todos los que lo han pasado antes, pero la noticia da un rayito de esperanza…

    ¡Gracias por el artículo!

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