Grupos yihadistas abren un nuevo frente en el norte de Siria con el apoyo de Turquía

Milicianos kurdos del PYD en una de las posiciones que mantienen en el norte de Siria. / Karlos Zurutuza

Grupos de orientación yihadista con el apoyo logístico de Turquía están abriendo un nuevo frente en el norte de Siria, concretamente a través de la ciudad fronteriza de Ras al Ain, donde se han encontrado con la resistencia de las milicias kurdas que se niegan a extender la guerra a esta parte del país. Aunque el nuevo enfrentamiento tiene su origen en la conquista de una parte de esta ciudad por rebeldes sirios el 8 de noviembre, los combates estallaron el día 19 cuando desde posiciones yihadistas se disparó contra una manifestación popular que exigía su retirada de Ras al Ain.

La ciudad de Ras al Ain, también conocida como Sere Kani (en kurdo, Manantial), tiene cerca de 60.000 habitantes y está habitada mayoritariamente por kurdos, aunque también hay minorías árabes, asirias y armenias. Se encuentra separada de la localidad turca de Ceylanpinar solamente por la vía férrea que, construida por los alemanes a comienzos del siglo XX para unir Istanbul y Bagdad, hace de frontera entre  los dos países. Debido a este componente demográfico, la principal fuerza política es el Partido de la Unidad Democrática (PYD), que, junto con sectores cristianos de la misma zona, mantienen una posición neutral en el conflicto sirio.

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La manifestación del día 19 fue convocada precisamente por el PYD para exigir que abandonaran Sere Kani todos los grupos armados que no pertenecieran a la ciudad. Como consecuencia de los disparos, al parecer realizados por un francotirador, resultó muerto Abed Khalil, un periodista de 39 años que presidía el Consejo Municipal, mientras otros cinco manifestantes quedaron heridos.

Las milicias kurdas del PYD –la Unidades Populares de Defensa- respondieron a los disparos, generalizándose los combates y quedando dividida la ciudad en dos: el barrio situado junto a la estación de tren de Ceylanpinar, al suroeste, en manos de los yihadistas; y los barrios del norte bajo control del PYD. Durante los días siguientes, ambas partes estuvieron recibiendo refuerzos, las milicias kurdas de otras ciudades sirias –Dirbasiya, Amuda, Kamisli y Derik-; los islamistas a través del paso fronterizo de la estación ferroviaria.

Según diversas fuentes y como ha denunciado ante la comunidad internacional el PYD, las fuerzas yihadistas cuentan con cerca de 500 combatientes, pertenecientes, fundamentalmente, al Frente al Nusra y al grupo Ghuraba al Sham, vinculado a Al Qaeda, organizaciones que han rechazado explícitamente la recién creada Coalición Nacional, el nuevo organismo unitario de la oposición que ha sido reconocido oficialmente por la Unión Europea, los países árabes del Golfo y también por Turquía.

Foto de Google Earth en la que se aprecia la cercanía de las dos ciudades, Ceylanpinar a la izquierda y Ras al Ain a la derecha. La estación del tren es el punto de contacto.

Pese a ello, varios testimonios aseguran que estos grupos están siendo armados y entrenados en cuarteles del Ejército y de la Jendarma (Gendarmería) turca, tal y como han denunciado habitantes de Nusaybin y Kiziltepe. Por su parte, el diario turco Zaman se ha referido a unas imágenes difundidas por la televisión privada NTV en las que se aprecia un grupo de unos 400 hombres armados que, tras discutir previamente la estrategia a seguir, van cruzando el paso fronterizo en grupos de entre diez y veinte. El personal médico del hospital de Ceylanpinar asegura que las autoridades solamente les permiten atender a los heridos de uno de los bandos, siendo rechazados los milicianos kurdos que también necesitan asistencia.

Por su parte, el parlamentario independiente por el distrito de Mersín Etugrul Kurçu ha denunciado en el Parlamento de Ankara que el día 21 de noviembre medio centenar de vehículos cargados de hombres armados y varios carros de combate cruzaron desde Turquía ese paso fronterizo para reforzar al Frente al Nusra y a Ghuraba al Sham. Para este histórico dirigente socialista turco, lo que está ocurriendo en Ras al Ain cuestiona los esfuerzos que Tayip Erdogán dice estar haciendo para establecer en Siria un sistema democrático basado en el respeto a las diferentes religiones y culturas de este país.

En un vídeo difundido por internet y al que se refieren varias agencias de información internacionales, un portavoz del grupo Ghuraba al Sham dijo que su objetivo era iniciar desde Ras al Ain una ofensiva para conquistar la ciudad de Hasaka, capital de esta región situada al noreste de Siria, realizando un llamamiento a todos los “muyahidines” y a los miembros del Ejército Libre de Siria para que se unieran a esta ofensiva.

Hasaka, con cerca de 200.000 habitantes, es, como la mayor parte de las localidades de esta región, una ciudad donde conviven musulmanes, cristianos y yezidis (zoroastrianos) con una gran diversidad étnica (kurdos, asirios, árabes y armenios). Según han manifestado sirios originarios de esa zona que residen en España, estas comunidades no permitirán, sin resistencia, la entrada de los islamistas, y que incluso la comunidad cristiana de Hasaka, donde todavía quedan importantes fuerzas gubernamentales, está organizando su propia milicia para defenderla.

En su declaración, el portavoz de Ghuraba al Sham también advertía al PYD que “no se interpusiera en el camino de la revolución”. Sin embargo y de acuerdo con este partido kurdo, el avance fue rechazado y, tras establecerse una tregua, el PYD volvió a colocar como condiciones para detener los combates la salida de la ciudad de los grupos foráneos y que se respete la autoridad de un consejo municipal integrado por las distintas comunidades étnico-religiosas.