Arnaldo Otegi pide a Sortu una «revolución mental» para la nueva etapa de «diálogo»

Arraiz (izq.) es felicitado tras su proclamación como presidente de Sortu en el congreso fundacional. / Villar López (Efe)

PAMPLONA.– Sortu (en euskera, crear, dar a luz), la nueva marca de la izquierda abertzale, comenzó ayer su andadura en el congreso fundacional celebrado en Pamplona con un mensaje enviado por Arnaldo Otegi desde la cárcel insistiendo en el carácter estrictamente político de este nuevo partido, cuya dirección, el Consejo Nacional, presenta un notable cambio de rostros.

Fue Karmele Aierbe la encargada de dar lectura al escrito de Otegi, que se encuentra cumpliendo condena en Logroño por el llamado “caso Bateragune”. Detrás de la mesa del congreso fundacional, integrada por los sortzailes (creadores) del proceso constituyente, se proyectaba una gigantesca imagen del dirigente abertzale.

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Maribi Ugarteburu, responsable de Vizcaya. / Sortu

Otegi resaltaba en su comunicación que el nacimiento de Sortu se producía en un “momento histórico” en el que están convergiendo distintas crisis políticas y económicas tanto a nivel internacional como nacional. Destacaba, por ejemplo, la profunda crisis económica que está suponiendo “la ruptura del Estado de bienestar” y también “el proceso de descomposición del Estado español” debido al avance de las posiciones independentistas en Cataluña y el País Vasco.

Después hacía un explícito llamamiento  a la militancia de la izquierda abertzale para que realizara “una revolución de las mentalidades” porque con Sortu se ponía fin a “una década de ilegalidad” y se iniciaba una nueva fase basada en “el diálogo y el convencimiento”, en la que habrá “menos consignas y más argumentos”, “menos autocomplacencia y más autocrítica y organización”.  “La izquierda abertzale no nació para resistir y para protestar eternamente”, sino para crear “las condiciones para la libertad de Euskal Herria”; ahora, añadió, hay que pasar de la fase “de resistencia a la de la victoria”.

Txus Martínez, responsable de Álava. / Sortu

También aseguraba Otegi en su mensaje que la nueva organización contaba con “capacidad y voluntad” suficientes para hacer frente con “la lucha política diaria” a la  “represión y boicot” por parte de los gobiernos español y francés. “Reir es otra forma de enseñar los dientes”, añadía Otegi para explicar gráficamente el cambio de actitud que se está produciendo dentro de la izquierda abertzale.

A continuación, Joseba Álvarez se encargó de describir con datos lo que había supuesto el proceso constituyente de Sortu. Según explicó ante los 400 delegados y otros tantos invitados, en total se habían convocado cerca de mil asambleas en las que han participado unos 6.000 afiliados, de los que más de la mitad tienen menos de 35 años y un tercio son mujeres, lo cual, en palabras del orador, garantizaba la continuidad de la organización durante unos cuantos años.

De acuerdo con sus cálculos, habrían sido unas 16.000 horas de debate para discutir los cuatro apartados de la ponencia –Bases Ideológicas, Línea Política, Comunicación, y Organización y Funcionamiento-, que fue aprobada prácticamente por unanimidad con 396 votos a favor y cuatro abstenciones.

Josean Agirre, por Guipúzcoa. / Sortu

También explicó que casi todos los cargos del partido –en torno al millar- habían quedado ya cubiertos, reconociendo que en algunos casos se habían tenido entrevistas personales con quienes se ofrecían como candidatos para comprobar si realmente estaban en condiciones de asumir la tarea de relanzar el movimiento político iniciado en los años 80 por Herri Batasuna.

Especialmente ovacionada fue la intervención del Colectivo de Presos Políticos Vascos, que envió un mensaje de adhesión al nuevo partido, sobre todo cuando exigió la amnistía para los miembros de ETA encarcelados.

Como estaba previsto, Hasier Arraiz Barbadillo, un antiguo responsable primero de Jarrai, después de Herri Batasuna y actualmente parlamentario de Bildu por Álava, fue elegido presidente de la nueva fuerza abertzale, mientras que la Secretaría General queda, en la práctica vacante, al haber sido elegido para ella Arnaldo Otegi. Después, uno a uno fueron subiendo al estrado los miembros del Consejo General, el nuevo órgano decisorio de Sortu integrado por 22 miembros, que hará las veces de comité central.

Juan Kruz Aldasoro, por Navarra. / Sortu

Entre ellos había antiguos dirigentes como Fernando Barrena, Joseba Permach y Rufi Etxeberria, pero igualmente aparecieron otros cuadros del partido, muchos de ellos desconocidos públicamente, que deberán asumir una creciente responsabilidad política en los próximos años, como ocurre con los responsables de los cinco grandes territorios en los que queda dividida la organización de Sortu: Vizcaya, de la que se hará responsable Maribi Ugarteburu; Álava, cuya coordinación estará en manos de Txus Martínez de Lahidalga; Guipúzcoa, con Joxean Agirre; Navarra, que estará representada por Juan Kruz Aldasoro, y el País Vasco-francés, cuya militancia estará coordinada por Jean-François Lefort.

A estos responsables hay que sumar tres portavoces oficiales y otros encargados de funciones como Organización, Tesorería, Comunicación, Relaciones Internacionales, Movimientos de Masas, Instituciones o del proceso de paz.

Jean-François Lefort, coordinador en el País Vasco-francés. / Sortu

Una vez que todos los integrantes del Consejo Nacional estuvieron sobre el estrado, los sortzailes, que hasta ese momento ocupaban la mesa congresual, se levantaron y se fueron despidiendo de ellos, pasándoles el testigo en la dirección del nuevo partido, que tomó carta de naturaleza en el auditorio del Baluarte de Pamplona cuando estaban a punto de dar  las dos menos cuarto de la tarde.

Tres horas más tarde un pabellón Anaitasuna abarrotado con miles de seguidores acogía el primer acto público de Sortu y aplaudían la primera intervención de Hasier Arraiz, el nuevo y joven dirigente de la izquierda abertzale que deberá demostrar con los hechos el compromiso de utilizar solo los métodos políticos, gracias al cual consiguieron su legalización por el Tribunal Constitucional.