Berlusconi hace borrón y cuenta nueva y rescata su antiguo partido

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Lucía Magi *

Imagen de archivo del exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi. / Efe

ROMA.– Siempre se vuelve al primer amor. Lo cantaba Carlos Gardel y es la misma ley ineludible que ha pensado poner en práctica el tres veces primer ministro de Italia Silvio Berlusconi, de 76 años: disolver de cuajo el Pueblo de la libertad –el partido fundado para las generales de 2008, de la fusión de su primera criatura Forza Italia y de la post fascista Alianza Nacional– y rescatar del baúl el símbolo y el nombre que le acompañaron en el exitoso debut político de 1994.

Volver a Forza Italia, una sigla afortunada, casi una incitación, para cambiar el paso de un centro derecha nunca en cuerda tan floja en las urnas y en las encuestas. Volver al primer amor para hacerse imprescindible, para colocarse en el centro de las maniobras de preparación a los próximos comicios, para ser – en definitiva - “el número uno, otra vez”, como dijo él mismo.

Berlusconi se pone en primera línea en la construcción de un “nuevo partido moderado”, que tiene sabor y líder de antaño, pero que de paso se va a liberar, como si se tratara de una de sus empresas que necesitan recortar, del aparato de dirigentes y de las presencias incómodas, sobre todo el secretario y exdelfín Angelino Alfano, ahora también ministro de Interior.

El tránsito del viejo al más viejo que parece nuevo se dará antes de finales de julio. El magnate de la comunicación sabe que es el momento de pisar el acelerador: las administrativas de mayo fueron un fracaso rotundo, los suyos están que trinan, el Gobierno de amplios acuerdos del que son parte tiene que acometer una reforma de la Justicia y es tan débil que las elecciones siempre están a la vuelta de la esquina. Y además, Berlusconi trabaja en el terreno donde aún goza de algún calado la reacción a la condena a siete años de cárcel que el Tribunal de la primera instancia de Milán dictó en su contra el lunes por delitos de abuso de poder e instigación a la prostitución de menores.

Que Il Cavaliere acunara el deseo de recuperar Forza Italia es un hecho sabido. Las discusiones sobre este punto se intensificaron tras las municipales fallidas de hace un mes. La noticia es, sin embargo, el gran acelerón que ha dado esta semana. “Hay una razón si Berlusconi decidió apurarse –escribe en L'Huffington Post Alessandro De Angelis, gran conocedor de cómo se mueven las cosas en el campo de la derecha– sin discusiones, ni congresos: hay que hacer cómo él diga. La razón es la semana de pesadilla que acaba de vivir. Su calvario judicial. Alfano –sigue el analista citando fuentes internas al PdL– no lo defendió como hubiera debido. Se entiende que una parte del partido, los más jóvenes, está esperando el cadáver judicial de Berlusconi blindándose en la responsabilidad que impone formar parte del Gobierno”. La operación que está orquestando el empresario de las televisiones no es solo cuestión de imagen, de marketing político. Es cuestión de sustancia política: marcar territorio, enseñar quién es el “capo”. Así que si para el jefe se complica la situación en las Salas del Tribunal y él decide que es el momento de desenchufar el respirador al Gobierno, quiere que el partido le siga, sin romperse. “Está claro que apunta a decapitar a todo el grupo directivo. Para tener manos libres”, cierra de forma ejemplar De Angelis. La temperatura dentro al partido está que arde. Los fieles le apoyan y aplauden. Pero muchos, entre ellos Alfano o Schifani, que estando Berlusconi en el Gobierno presidía el Senado, saben que tienen las horas contadas y patalean. Los analistas hablan de una situación insufrible. De dos almas que viven como una pareja de separados bajo el mismo techo. A ver si las paredes son bastante robustas.

(*) Lucia Magi es periodista.

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