La ‘guerra civil’ entre kurdos y yihadistas se extiende por las «zonas liberadas» sirias

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Viñeta de Silo parodiando a los yihadistas que corren para atacar a los kurdos de Afrin en vez de plantar cara al Ejécito sirio en Al Qusair. / actualidadkurda.wordpress.com

Desde hace una semana y de acuerdo con informaciones facilitadas por la representación del Partido de la Unidad Democrática (PYD) en Europa, se han generalizado los combates entre los principales grupos yihadistas que actúan en Siria y las Unidades kurdas de Defensa Popular (YPG). Según estas informaciones, la nueva escalada bélica se habría desencadenado tras el ataque a una patrulla integrada por mujeres kurdas en las cercanías de Ras al Ain (Sere Kaniye en kurdo).

Esta localidad fronteriza con Turquía era una de las principales bases de acción del llamado Frente Al Nusra, que se estableció con la colaboración de las autoridades turcas justo en el paso fronterizo. En este mismo barrio de Ras al Ain se habrían asentado recientemente fuerzas del Estado Islámico de Irak y Siria, una nueva organización igualmente vinculada a Al Qaeda que ya se ha hecho tristemente famosa por realizar ejecuciones sumarias bajo una aplicación estricta de la Sharia.

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El Estado Islámico de Irak y Siria es una prolongación de la organización iraquí de Al Qaeda que en los últimos meses ha aumentado considerablemente su poder en las «zonas liberadas» bajo control de los rebeldes sirios, especialmente en la región de Idlib, Alepo y en la zona de Raqqa, habiendo desplazado en muchos lugares al propio Ejército Libre de Siria (ESL) que, al parecer, es incapaz de frenar su ascendente influencia. Incluso algunas informaciones describen que, además de aplicar de forma rigurosa la Sharia, los militantes del Estado Islámico se han dedicado a sustituir las banderas de la Revolución Siria –verde, blanca y negra- por las negras con versículos coránicos y un círculo blanco  características de quienes siguen al desaparecido Bin Laden.

Se da la paradójica circunstancia de que esta organización yihadista, y en menor medida el Frente Al Nusra y otras brigadas adscritas al ESL, dedican más esfuerzos en “limpiar” las zonas rebeldes de grupos opuestos a su orientación islámica que a combatir a las fuerzas de Bachar al Asad. En este sentido, es muy ilustrativa una viñeta [arriba] ampliamente difundida en los medios de la oposición siria en la que se ve a estos yihadistas dirigiéndose a la ciudad de Afrin, controlada por las YPG, en vez de acudir en ayuda de quienes resistían la ofensiva del régimen contra la ciudad del Al Qusair, finalmente ocupada por las fuerzas gubernamentales con el apoyo de las milicias libanesas de Hezbolá.

Entonces estos grupos yihadistas no lograron entrar en Afrin aunque sometieron a esta importante ciudad kurda a un dramático bloqueo económico. En el caso de Sere Kaniye, la contraofensiva de las Unidades de Defensa Popular ha terminado por desalojar a las fuerzas yihadistas, parte de las cuales habrían huido cruzando la frontera con Turquía. Al ocupar los edificios que servían desde el mes de noviembre de base de operaciones tanto para Al Nusra como recientemente para el Estado Islámico de Irak y Siria, los kurdos han encontrado, además de abundante armamento, documentos que confirman la presencia de voluntarios extranjeros procedentes de Túnez, Egipto y Bahrein, existiendo el caso de un ciudadano norteamericano de nombre Faruk Ibrahim, procedente de Pensilvania, que habría llegado a Siria atravesando Turquía, país al que llegó por el Aeropuerto Internacional Ataturk, de Istanbul.

Tras la ocupación total de esta estratégica ciudad fronteriza, los enfrentamientos se han extendido al también paso aduanero de Tal Abyad, inicialmente ocupado, hace casi un año, por el Ejército Libre de Siria pero donde, como está ocurriendo en muchas zonas “liberadas”, se están imponiendo las cada vez más poderosas organizaciones yihadistas.

En concreto, en Tal Abyad las fuerzas del Estado Islámico de Irak y Siria habían secuestrado a unos 300 civiles kurdos para poder canjearlos por uno de sus comandantes, Abu Musa, que había caído en manos de una organización armada kurda local. Igualmente se han reproducido los combates en torno a la ciudad de Hasaka y en la zona petrolífera de Rumeilan, entre esta ciudad y la frontera con Irak.

Esta verdadera guerra civil dentro de la oposición al Gobierno de Bashar al Asad coincide con el anuncio realizado por el Partido de la Unidad Democrática (PYD) para formar a corto plazo un Gobierno autónomo que, además de una “constitución provisional”, contaría con su propio Ejército y que estaría en disposición de convocar elecciones en todas las regiones habitadas mayoritariamente por kurdos. Precisamente, para este proyecto autonómico sería clave el control de la región de Tal Abyad, ya que eso permitiría la continuidad geográfica del Kurdistán sirio, desde la frontera con Irak hasta los denominados Kurd Dag o Montes Kurdos, cuya capital es la ciudad de Afrin.