El grupo islamista ISIS ejecuta a siete niños en una aldea Siria

4
ejecución_de_niños
Los cuerpos sin vida de varios niños y adultos en la camioneta que les trasladó desde Tileliye. / Firat News

Tanto el Observatorio sirio de Derechos Humanos como la llamada Coordinación Nacional para el Cambio –un grupo de oposición moderado- han difundido sendos mensajes dirigidos a la comunidad internacional clamando por una respuesta a los crímenes perpetrados por el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) tras conocerse la nueva masacre en la que habrían sido asesinados a sangre fría, además de otros tantos adultos, siete niños, uno de ellos de apenas un año de edad.

Según informaciones que ambas organizaciones consideran contrastadas, entre los pasados días 28 y 29 de mayo, fuerzas del ISIS lanzaron una ofensiva a lo largo de la carretera paralela a la frontera turca uniendo las ciudades de Tel Abyad y Serekaniye (Ras al Ain). Los pueblos afectados serían Tel Khenzir, Tel Bilal, Al Ferise, Mebruka, Nugra y Rawiya. Más al sur, también habrían sido atacadas las localidades de Timad, Al Concak y Tileliye, esta última habitada por población yezidi, un ancestral credo no musulmán relacionado con el antiguo mazdeísmo zoroastriano.

En esta última localidad, además de saquear el pueblo, los militantes del ISIS habrían asesinado a sangre fría al menos a una quincena de personas. Se trata de un número que puede considerarse insignificante si tenemos en cuenta que la guerra siria ha costado ya la vida a más de 160.000 personas. Pero, como ha ocurrido con la destrucción del patrimonio histórico-artístico o el secuestro de civiles, el asesinato de siete niños en una misma aldea da una idea del tipo de amenaza a la que se enfrenta no solo Siria sino todo Oriente Medio.

Dos lugareños trasladan uno de los cuerpos encontrados en la aldea. / Firat News
Dos lugareños trasladan uno de los cuerpos. / Firat News

Las fotografías difundidas por la agencia Firat News son de una crudeza estremecedora; en ellas se puede ver a varios lugareños, ayudados por milicianos de las Unidades de Defensa Popular (YPG), cargando los cadáveres en camionetas para trasladarlos a lugares más seguros. De acuerdo con estas informaciones, algunos de los cuerpos parecerían haber sido mutilados.

La credibilidad de estos graves hechos está avalada por la lista de nombres facilitados por las YPG, que destacan que estas aldeas estaban fuera de su zona de control y, por lo tanto, no pudieron defender a la población.

Los niños serían Mihemed Mehmud Hisen, de un año de edad; Hisen Mehmud Hisen de 3 años; Mihemed el Hemed, de 5; Mihemed Ibrahim, de 7; Esmaa el Hisen y Halid Mhemed Ibrahim, de 11; y Seher Mihemed Ibrahim, de 12 años.

Los nombres de los adultos serían: Ehmed Mehmud el Cumaa (19), Xezale Hisen el Hemdo (20), Hesen Mihemed el Cumaa (22), Eyse Hisen el Hemdo (25), Emine Mehmud el Cumaa (27), Mihemed Ibrahim el Hesen (35), Mehmud Cumaa (60) y Casim Ibrahim Mihemed, del que no se facilita la edad.

No cabe duda de que esta nueva matanza está relacionada con la campaña de limpieza étnica iniciada hace más de un año por los diferentes grupos asociados a Al Qaeda en las regiones septentrionales de Siria e Irak, de forma especial por parte del ISIS. Sus objetivos preferentes son los kurdos, yezidis, asirio-caldeos (cristianos) y las extendidas corrientes sufíes.

El viernes 30 de mayo, al día siguiente de esta masacre, se difundió la noticia del secuestro de casi 200 civiles en Qabasin, otro pueblo habitado mayoritariamente por kurdos al oeste de Alepo.

Según el Observatorio sirio de Derechos Humanos, este nuevo secuestro colectivo estaría confirmado por testimonios locales. La organización humanitaria recuerda que en esta misma localidad ya fueron apresados cuarenta civiles en agosto del año pasado. En aquella ocasión, se acusaba a los detenidos de apoyar al Partido de la Unidad Democrática (PYD), principal organización kurda de Siria.

Según recuerda el Observatorio, los apresados fueron llevados a una mezquita, donde les entregaron varios textos islámicos para que los leyeran y después se arrepintieran públicamente por su “apostasía”. Para el Estados Islámico de Irak y Siria, el apoyo al PYD y “al régimen nusairi (alawi)” significa renegar de la fe mahometana y, por lo tanto, merecer la pena capital.

Al conocer estos hechos, este organismo humanitario ha reiterado su exigencia de crear tribunales especiales para juzgar a los autores de estos crímenes de guerra y contra la Humanidad. Palabras muy semejantes han sido difundidas por la Coordinación Nacional por el Cambio Democrático, que se dirige expresamente al Consejo de Seguridad y a los países europeos para que tomen cartas en este asunto.

Esta organización opositora está convencida de que muchos de los combatientes a los que se atribuye estas masacres proceden de Europa. “El número de ciudadanos de esos países que se han unido a las organizaciones terroristas de Siria al amparo de la yihad –dice la Coordinación por el Cambio- se ha incrementado dramáticamente, lo cual supone una amenaza no solo para Siria y toda la región (de Oriente Medio) sino también para la seguridad de esos países en el futuro”.


loading...

Leave A Reply

Your email address will not be published.