Los manifestantes de Hong Kong encaran las horas más tensas de su pulso con Pekín

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Uno de los manifestantes pro-democracia, herido en los altercados de Hong Kong. / Captura TV local

La tensión en Hong Kong crece por momentos tras dos semanas de protestas. China se ha pronunciado en tono airado en el último editorial del Diario del Pueblo, uno de sus principales órganos de propaganda, en lo que parece una amenaza. En el artículo, reseñado en portada y titulado Determinados a proteger el estado de Derecho en Hong Kong, el rotativo deja claro que Pekín no está dispuesto a ceder a las demandas de los manifestantes que mantienen vivas sus protestas en petición de una plena democracia. “Cualquier intención por parte de un reducido grupo de gente de sostener una revolución colorida [término referido a los levantamientos civiles en las ex repúblicas soviéticas y balcánicas] en el continente mediante Hong Kong sería un sueño de un día”.

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El diario prosigue que el movimiento Occupy Central, inspirador de las protestas, “supondrá una significativa pérdida económica y posiblemente serias consecuencias en términos de muertos y heridos”. Insiste en la ilegalidad de la insurrección civil e incide en que “lidiar con actividades ilegales mediante medios legales es la mejor forma de salvaguardar el estado de Derecho" y advierte de que nadie “incluidos los jóvenes y estudiantes” está por encima de la ley. “¿Puede Hong Kong seguir disfrutando de su estabilidad si la gente recurre a la confrontación, ocupa las calles y crea ruido cada vez que esté insatisfecha por algo?”, continúa el artículo. La agencia Xinhua, por su parte, ha llamado a todos los “funcionarios y masas del país” a apoyar al Ejecutivo de Pekín y a mostrar su “total oposición” a los manifestantes.

El tono amenazante del diario oficialista chino viene acompañado de un endurecimiento de las declaraciones de las autoridades de la ex colonia británica, que en los dos últimos días ha vivido tensión en las calles cuando grupos de opositores a los manifestantes –según éstos, a sueldo de Pekín- se han llegado a enfrentar con los estudiantes por la fuerza exigiéndoles que levanten sus acampadas ante la indiferencia de la Policía, en lo que parece un remake de los orígenes de las primaveras árabes.

En la noche del sábado al domingo, el jefe del Ejecutivo hongkonés Leung Chun-ying adelantó que se puede producir una “tragedia” si los estudiantes y el movimiento Occupy Central no levanta sus sentadas, que bloquean los accesos al complejo que alberga el Gobierno y el centro financiero. Lung adviritió que colegios e instituciones “deben abrir” el lunes, lo que hace pensar que la protesta podría vivir las últimas horas. O bien los manifestantes se dan por satisfechos tras una exitosa campaña de desobediencia civil, o bien podrían ser desalojados por la fuerza. Esta mañana, según la prensa local, sólo había acampados un millar de personas en el área de Admiralty, entre 600 y 800 en el distrito de Mong Ko, un centenar en la Bahía de Causeway y menos de cien frente a las oficinas del Gobierno, custodiadas por 250 agentes.

Lung habló de una “imperiosa necesidad” de que los 3.000 funcionarios que trabajan en la sede gubernamental regresen a sus puestos de trabajo en la zona de Tamar, a lo que el líder de Occupy Central ha respondido ofreciendo una ruta segura para que los funcionarios puedan acceder a los edificios de Gobierno sin problemas. Lung ha “condenado duramente todos los actos violentos” y ha adelantado en un inquietante comentario que “la situación puede probablemente quedar fuera de control, lo que tendría serias consecuencias para la seguridad pública y el orden social”.

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Imagen de las protestas difundida por el movimiento Occupy Central with Peace and Love. / Facebook

Es de esperar que los enfrentamientos violentos que se desarrollan desde el viernes, donde incluso se han registrado agresiones sexuales según denunciaron las víctimas y ONG como Amnistía Internacional, se incrementen a medida que pasen las horas. “Mujeres y chicas se encuentran entre los atacados en incidentes de violencia sexual, acoso e intimidación”, explica en un comunicado donde señala que “la policía de Hong Kong ha fracasado en su misión de proteger a centenares de manifestantes pacíficos y prodemocráticos en los ataques de los contramanifestantes ocurridos el pasado viernes”.

Uno de los estudiantes, llamado Harry Lam y citado por el diario local South China Morning Post, explicó que tanto él como sus amigos recibieron mensajes en Whatsapp el pasado jueves donde se les ofrecía dinero a cambio de atacar a los manifestantes. “Nos ofrecía 50 euros por ir a Mong Ko, arrancar pancartas y gritar y hacer ruido. Pretendían que provocásemos problemas para que la policía tuviese la excusa de parar la protesta y arrestar gente”. Lam, de 19 años, afirmó conocer a gente que había aceptado la oferta. Según los manifestantes, la policía ha protegido abiertamente a los agresores. “La policía coopera con estos gánsteres”, explicaba a la prensa local David Chan, de 22 años. “Hemos visto a agentes permitiendo a los agresores marcharse. Por eso los manifestantes pacíficos están tan enfadados. Ya no confiamos en nadie”.

Los manifestantes acusan abiertamente a “gamberros” y “criminales” dirigidos por el Gobierno de protagonizar los altercados, pero el malestar de muchos hongkoneses es patente tras dos semanas de protestas (la primera, protagonizada exclusivamente por estudiantes, y la segunda originada por la represión policial de la primera) y la tensión social está creciendo. El profesor Law Chi-kwong, de la Universidad de Hong Kong y miembro del Partido Democrático (tercera fuerza en el Parlamento) ha advertido en un email a los manifestantes que “cuando los estudiantes dicen no a las negociaciones, eliminan su última línea de protección. Las cosas pueden cambiar muy drásticamente en las próximas horas. Os ruego a todos que abandonéis, o al menos que os alejéis de la Puerta Occidental [del complejo de Gobierno]. Creo que nadie en Hong Kong puede parar lo que se avecina. Os lo suplico con lágrimas en los ojos”.

Su compañero de partido Cheung Man-kwong ha descrito la situación como “muy peligrosa” y ha pedido a los sublevados que negocien para evitar una “tragedia”.

Tras los violentos enfrentamientos entre personas opuestas al movimiento democrático y los manifestantes, especialmente en el barrio de Mong Ko, los organizadores decidieron romper la oferta de negociación con el Ejecutivo de Hong Kong. La Federación de Estudiantes, una de las organizaciones convocantes, puso como condiciones para retomar el diálogo que se investiguen las acusaciones de que la policía “benefició a los agresores y aplicó la ley de forma selectiva” amparando a quienes atacaron a los manifestantes. “El Gobierno ha usado fuerzas orquestadas e incluso pandillas criminales para intentar dispersar a los ciudadanos”, aseguró el vicepresidente del departamento de Seguridad del Consejo Legislativo, James To Kun-su, del partido democrático. La presidenta del Partido Democrático, Emily Lau Wai-hing, ha asegurado que su facción “da la bienvenida al diálogo, pero parece que gente con antecedentes [criminales] está detrás de los incidentes”. El diputado independiente Joseph Lee Kok-long ha ido más allá: “La ciudad ha sido tomada por bandas criminales, esto es la anarquía”.