Kobani ‘pasa factura’ al resto del mundo: ¡ahora, ayudadnos a reconstruir la ciudad!

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Un combatiente kurdo en una de las zonas totalmente destruidas de Kobani. / Hawar News
Un combatiente kurdo en una de las zonas totalmente destruidas de la ciudad de Kobani, al norte de Siria. / Hawar News

Tras pagar el elevado precio de su práctica destrucción para frenar al Estado Islámico y defender los valores del resto de la Humanidad, Kobani reclama ahora ayuda para recuperar la vida de una ciudad reducida a escombros. Este es el mensaje que las autoridades kurdas de Siria lanzan a la comunidad internacional después de haber soportado continuas ofensivas durante dos años y medio y haber estado a punto de caer en manos yihadistas el pasado mes de septiembre.

No se trata solo de una desolación que afecta a la totalidad del centro urbano sino también a 400 pueblos, aldeas y caseríos que fueron precipitadamente desalojados para evitar un genocidio semejante al de los yezidis en el Sinjar iraquí.

Hoy, las Unidades de Defensa Popular (YPG) y sus aliados árabes y cristianos asirios han logrado ya recuperar casi todo el terreno perdido, habiendo alcanzado por varios puntos la cuenca del río Éufrates, tomado las localidades dentro del distrito administrativo de Raqa y cortado en varias decenas de kilómetros la estratégica ruta M-4, que forma el principal eje septentrional del país conectando las ciudades de Hasaka y Alepo, llegando ahora a amenazar la ciudad de Tel Abyad, uno de los principales feudos del yihadismo.

Este hecho tiene un gran valor simbólico y militar porque la provincia de Raqa fue la primera ciudad importante controlada íntegramente por el Estado Islámico y desde la que se llevó a cabo su posterior expansión al resto de Siria e Irak. Ahora los mandos de las YPG aseguran estar dispuestos a unir territorialmente los tres cantones kurdos –Afrin, Kobani y Yazira- actualmente separados para formar un solo territorio autónomo.

El hospital público de Kobani antes de los combates. / Mustafa
El hospital de Kobani antes de los combates. / Mustafa.Ah.9

El acceso al río Eufrates por parte de las YPG tiene un especial significado porque se ha producido a la altura del puente de Kara Kozak. Aquí se encuentra la tumba de Suleyman Shah, un lugar considerado territorio nacional por Turquía y que, debido a los acuerdos internacionales, está protegido por soldados de ese país. Por esta razón, las YPG se han apresurado a declarar que, en el caso de que se produzca cualquier acción contra la tumba de Suleyman, lo cual llevaría a Turquía a entrar directamente en la guerra, ellas no tendrían nada que ver con esa agresión (Días después las YPG colaboraron con las tropas turcas que entraron en territorio sirio para poner a buen recaudo junto a la frontera los restos de este histórico personaje otomano, cuyo mausoleo estaba amenazado por los islamistas).

Para la recientemente creada Junta para la Reconstrucción de Kobani, lo prioritario en estos momentos es compensar el terrible sacrificio asumido por la “ciudad mártir”: más de 500 jóvenes muertos en combate; el principal núcleo urbano arrasado en un 80 por ciento; más de 500.000 refugiados; destrucción total o parcial de sus cinco centros de asistencia médica, incluido un hospital público de reciente edificación; catorce centros educativos, entre ellos la única facultad universitaria de Kobani; miles de toneladas de escombro que se tienen que retirar de las calles; desaparición de las redes de suministro de agua, luz, teléfono y alcantarillado; falta total de combustibles, alimentos y medicinas; necesidad urgente de un “campamento” para 15.000 personas, y un pasillo humanitario protegido por la ONU que garantice el retorno de los refugiados y la llegada de recursos humanos y materiales necesarios en la reconstrucción.

Estado en que se encuentra el hospital público actualmente. / Mustafa
El hospital de Kobani en la actualidad. / Mustafa.Ah.9

Bajo  supervisión de la citada Junta de Reconstrucción ya se está permitiendo la vuelta de parte de los desplazados. De hecho, más de 2.000 familias han regresado a Kobani mientras que otros 3.000 jóvenes se están integrando progresivamente a las tareas defensivas, de desescombro o edificación. Según manifiestan los líderes del Partido de la Unidad Democrática (PYD), el principal partido kurdo de Siria, se trata de mostrar el caso de Kobani como ejemplo para la reconstrucción de la nueva Siria de la misma forma que la “pequeña Stalingrado” se ha convertido en el símbolo de la resistencia al yihadismo.

En este sentido, tanto Joan Josep Nuet Pujals, de Izquierda Plural, como Jon Iñarritu por parte de Amaiur (Grupo Mixto) han vuelto a preguntar en el Congreso de los Diputados al ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, cuál va a ser la actitud y qué va a hacer el Ejecutivo de Rajoy para ayudar a Kobani en este proceso de reconstrucción tan cargado de significado ante la amenaza yihadista.

La respuesta de Margallo tanto en la sesión de la correspondiente Comisión Exteriores  como en la remitida por escrito a Iñarritu el 16 de enero consiste en obviar la pregunta dejando de lado cualquier ayuda directa a Kobani para no molestar a Turquía, fiel aliado atlantista que ha hecho lo posible y lo imposible para que el Estado Islámico terminara ocupando la ciudad. De esta forma, Ankara intentaba abortar la incipiente autonomía kurda en el norte de Siria, una autonomía que el presidente turco, Tayip Erdogán,  ya ha declarado públicamente que no piensa tolerar (En la primera versión de este artículo se decía por error que Erdogán "piensa tolerar" la autonomía kurda en Siria cuando sus declaraciones señalaban exactamente lo contrario).

Ahora habría que preguntar al ministro de Exteriores si, cuando el Ejército turco se lance contra la autonomía kurda que los islamistas no han logrado destruir, seguirá manteniendo su fidelidad a su aliado en la OTAN o, por el contrario, se atreverá a contrariarle como acaba de hacer Francois Hollande; el presidente galo, rompiendo las usuales normas de protocolo, recibió personalmente en el suntuoso Palacio del Elíseo a Nesrin Abdullah, líder de las mujeres que están combatiendo en Kobani, cuando esta dirigente kurda iba ataviada con el uniforme de combate, un gesto que en Turquía se ha interpretado como un verdadero desafío del Gobierno francés.

A la derecha y frente a Hollande, Nesrin Abdullah, en uniforme de combate durante la recepción en el Eliseo. / Mustafa
A la derecha y frente a Hollande, Nesrin Abdullah, con uniforme de combate durante la recepción en el Eliseo. / Mustafá.Ah.9

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