La lucha por el cierre de los CIEs llega al Parlamento Europeo

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De izda. a dcha., Alhagie Yerro Gai, Jordi Sebastiá, Florent Marcellesi, Gonzalo Fanjul y Estrella Galán, ayer, durante su exposición de la situación de los CIEs ante el Parlamento Europeo. / Beatriz Ríos

BRUSELAS.– Solo en el año 2013, más de nueve mil personas estuvieron internadas en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) en España. La realidad de los CIEs: una violación de derechos humanos en la UE, conferencia organizada por la coalición Primavera Europea, a petición del partido Por un Mundo más Justo, llevó ayer esta cuestión a la Eurocámara en Bruselas.  En medio de un profundo debate sobre la inmigración irregular en la Unión Europea, representantes de la campaña 'CIEs NO',  la Comisión Española de Ayuda al Refugiado o el European Council on Refugees and Exiles expusieron la situación en los centros ante varias decenas de personas. 

Alhagie Yerro Gai llegó de Gambia a Tenerife en una patera en 2009, aunque asegura: “al que huye del hambre, no le para una valla.” Antes de lograr la libertad, pasó por tres centros de internamiento distintos. Le cuesta encontrar calificativos. Relata el horror de lo que ha visto con angustia. “No he recibido en mi vida peor castigo que ese". Yerro describe con crudeza tratos inhumanos, faltas de respeto, palizas… Y el relato de Yerro coincide con el de decenas de inmigrantes que dan con sus huesos en los CIEs.

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Ana Isabel Fornés es portavoz de la campaña ‘CIEs NO’, que lleva cinco años pidiendo su clausura. Desde la plataforma denuncia abusos sexuales, maltratos, torturas y carencias en el acceso a la sanidad en estos lugares. “Todo depende del grado de control que ejerza el juzgado encargado de su vigilancia", explica. Entienden que los centros de internamiento son una pieza más en una cadena de represión contra el migrante. “Es absolutamente desproporcionado que, por una falta administrativa, te priven de tu libertad y de muchos otros derechos y libertades,” denuncia Ana.

Los CIEs no son una fuente de preocupación solo en España: más de noventa y cinco mil personas están retenidas en la Unión Europea. Kris Pollet, del ECRE (European Council of Refugees and Exiles) denuncia condiciones inhumanas en centros de extranjeros en Malta o Grecia, y recuerda las decenas de sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos al respecto. Pollet evoca los estudios sobre el impacto físico y psicológico que el internamiento en estos centros tiene para las personas retenidas. “Se trata de una experiencia traumática,” afirma.

¿Inmigrantes o refugiados?

Pero antes de los centros de internamiento, está la huida. El hambre, la miseria, la represión, la guerra y un común denominador: el miedo.

En 2014, más 238 mil personas fueron detenidas en el intento o a su llegada a Europa. “No lo digo yo, lo dice Frontex (la Agencia Europea para el control de fronteras): la mayor parte de las personas que llegan a Europa son susceptibles de recibir protección internacional", destaca Estrella Galán, secretaria general de CEAR (Comisión Española de Asistencia a Refugiados).

Y las cifras hablan por sí solas: en 2014 hubo 626 mil demandas de asilo en la Unión Europea. La mayoría provenían de Siria, Ucrania, Kosovo, Eritrea e Irak, países marcados por la falta de libertades y el conflicto. “Impedirles acceder al procedimiento de asilo, claramente está violando las convenciones internacionales", insiste Estrella.

Las expulsiones: cuando la pesadilla no acaba en el CIE

El drama no acaba con la llegada a Europa. Tampoco con el internamiento en un CIE. A veces, llegar al continente es solo el principio de otra odisea. Más de la mitad de las personas que ingresan en centros de internamiento, son expulsadas. Otras, lo hacen nada más pisar suelo europeo.

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Ana Isabel Fornés. / B. R.

Las repatriaciones, lejos de ser una excepción, se han convertido en una práctica habitual. El caso más extremo, el de las 'devoluciones en caliente', hace referencia a las expulsiones que se producen de manera inmediata. Expulsiones que no dan si quiera la oportunidad al migrante de presentar una demanda de asilo. Esta práctica ilegal, tal y como denuncia el Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, viola el principio de 'non-refoulement' ('no devolución'). Una norma internacional de obligado cumplimiento. Aunque la Comisión ha descrito estas prácticas como contrarias al derecho comunitario, el ministro de Interior español, Jorge Fernández Díaz, ha defendido en numerosas ocasiones su realización.

Una nueva política de inmigración

Hace dos semanas, alrededor de 700 personas murieron al naufragar una embarcación frente a la costa Libia. Se dirigían a Italia. La tragedia conmocionó a Europa y provocó la movilización política inmediata aunque, según algunos, insuficiente. Para el investigador y activista contra la pobreza Gonzalo Fanjul, que ha criticado duramente la política migratoria de la UE, “Europa solo es capaz de ponerse de acuerdo para asegurar las fronteras.”

La Unión Europea se enfrenta en los próximos meses un debate abierto sobre políticas de inmigración. La Comisión está finalizando un proyecto para abordar la situación. En los últimos días, Frontex se coordina con Italia, Grecia y Malta para incrementar los recursos de la 'operación Tritón', si bien no se ha puesto en marcha ninguna patrulla específicamente dedicada a salvamento. La mayoría de los Estados miembros insisten en que la mejor manera de evitar las muertes es disuadir a los migrantes, luchar contra las redes de tráfico y mejorar el control de las fronteras.

¿Hay alternativa?

Jordi Sebastiá (Compromís), miembro de la coalición Primavera Europea, ha destacado que, si bien la Comisión no ha contado con el Parlamento en la redacción de dicho proyecto, este deberá ser aprobado por la Eurocámara. Tanto Sebastiá como Florent Marcellis (Equo) trabajan en busca de una retórica que convenza a otros grupos políticos para proponer una resolución en el Parlamento Europeo que exija el cierre de los CIEs.

Por su parte, Estrella Galán, secretaria general de la CEAR, exige un cambio de estrategia: no es un problema de seguridad sino de integración. “La UE está poniendo todo su esfuerzo en el blindaje de las fronteras sin tener en cuenta los derechos de estas personas", señala. La necesidad de una política de asilo que priorice los derechos humanos, operaciones de salvamento y rescate eficientes, y la habilitación de vías legales de llegada a Europa, deben ser algunas de las prioridades con las que la Unión Europea trabaje, según Galán.

Yerro, que se dejó la piel para llegar a Europa y saltó de CIE en CIE hasta lograr la libertad, solo pide una cosa a la UE: que acabe con las muertes evitables, porque Europa tiene capacidad para hacerlo. Es una cuestión de voluntad.

Intervención de Yerro en la conferencia. / Por un Mundo + Justo (YouTube)
(*) Beatriz Ríos es periodista

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