La presidencia de Uxue Barkos da un vuelco radical a la situación política navarra

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Uxue Barcos, de Geroa Bai y próxima presidenta de la Comunidad de Navarra, junto a un policía foral en el Parlamento de Navarra. / Jesús Diges (Efe)
Uxue Barcos, de Geroa Bai y próxima presidenta de la Comunidad de Navarra, junto a un policía foral en el Parlamento de Navarra. / Jesús Diges (Efe)

PAMPLONA.– Probablemente, el de Navarra sea uno de los vuelcos electorales más sorprendentes surgidos del 24 de mayo. Y no porque, como estaba previsto y ha ocurrido de forma general, también hayan irrumpido con fuerza los seguidores de Podemos, sino porque ese día los electores pusieron fin a veinte años de hegemonía política de UPN, un partido regionalista con clara orientación antivasquista, para entregar el dominio político al nacionalismo vasco.

Distribución de los escaños en el Parlamento. / Manuel Martorell
Distribución de los escaños en el Parlamento. / Manuel Martorell

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Si no hay imprevistos y una vez que la semana pasada quedaba constituido el Parlamento Foral, se espera que antes de las internacionales fiestas de San Fermín el Gobierno quede en manos de Geroa Bai (Sí al futuro) bajo la presidencia de Uxue Barkos, una de las figuras políticas con mayor prestigio no solo dentro de Navarra sino en el resto de España. Para ello, contará con el apoyo, además de su propia organización (9 escaños), de EH Bildu (8), Podemos (7) e Izquierda-Ezkerra (2), fruto de la unión de Izquierda Unida y Batzarre; es decir, 26 escaños, justo la mitad más uno de los 50 que componen la Cámara Foral. Ni siquiera necesitan de los siete parlamentarios del Partido Socialista de Navarra (PSN-PSOE), que se presentó a las elecciones con la esperanza de seguir funcionando como pieza imprescindible para cualquier combinación de gobierno.

Para hacerse a una idea del “revolcón” que han supuesto en Navarra las elecciones del 24 de mayo, valga solo la cifra de que más del 60 por ciento de la población ha quedado bajo la órbita de ayuntamientos controlados por Bildu o por coaliciones apoyadas por la izquierda abertzale, entre ellos la propia capital, Pamplona, que iniciará los famosos Sanfermines con el bastón de mando en manos de Joseba Asirón.

Distribución política de las 20 localidades más importantes de Navarra. / Manuel Martorell
Distribución política de las 20 localidades más importantes de Navarra. / M. M.

Lo mismo ocurre con la mayor parte de las veinte localidades más pobladas, muchas de las cuales tendrán también ayuntamientos de la izquierda abertzale, entre ellas Barañáin (20.458), Estella (13.695), Tafalla (10.966), Ansoain (10.860), Villava (20.211), Berriozar (9.625), Baztán (7.848) y Huarte (6.914)), mientras que Egüés (19.014), Zizur (14.253) y Alsasua (7.612) quedarán en manos de Geroa Bai; Burlada y Noáin en las de Podemos, y Tudela (35.062), bajo control de una Izquierda Unida que ha provocado otra de las grandes sorpresas en estos comicios. De estas veinte grandes localidades, UPN solo conserva Cintruénigo (7.768) y el PSN-PSOE, San Adrián (6.216). Si concretamos esta cifran en el número de concejales, Bildu sigue estando a la cabeza con 297, seguido por UPN, con 281 y por el PSN, con 208.

Seguro que para mucha gente, sobre todo para quienes durante estas dos décadas han terminado convenciéndose de que Navarra no tiene nada que ver con el País Vasco, se trata de una situación incomprensible. Sinceramente, creo que el error ha consistido en polarizar la sociedad navarra como si solamente existieran dos posiciones incompatibles entre sí. Por un lado, los defensores de una Navarra vinculada al País Vasco, a los que se asocia sin matiz alguno con la izquierda abertzale cuando no directamente con ETA, y, por el otro, quienes identificaban su obsesión antivasca con la unidad de España, como si no existieran en Navarra vasquistas opuestos a la independencia. Incluso, tras las elecciones, se ha mantenido este discurso, a tenor de las declaraciones de la expresidenta Yolanda Barcina, quien llegó a comparar el voto emitido por los navarros el 24 de mayo con el que llevó a Adolfo Hítler primero al Gobierno en 1933 y después a implantar el terror nazi.

Distribución del voto popular. / M. M.
Distribución del voto popular. / M. M.

Es cierto que existe una polarización en la sociedad navarra entre quienes están a favor y en contra de la integración en el País Vasco, pero, como demuestran estos resultados electorales, también existe un importante sector de la población que bascula entre esos dos polos. En este caso, los tres bloques –antivasquista, vasquista e intermedio- prácticamente tuvieron el mismo respaldo electoral. La primera opción, representada por UPN y PP, consiguió 105.994, solo 4.331 más que la opuesta, es decir, la claramente partidaria de que Navarra esté integrada en el País Vasco (EH Bildu y Geroa Bai: 101.663).

Lo que habría ocurrido en estas elecciones es que una buena parte del sector intermedio dio su voto a Podemos, siendo consciente de que la nueva organización, igual que Izquierda Unida, no rechazaba pactos con los nacionalistas. Este espacio intermedio estaría por lo tanto ocupado ahora por el nuevo partido, Izquierda Unida y el PSN; entre los tres, lograron una cifra muy similar a los otros dos bloques: 103.853 votos.

Se podría argumentar que, teniendo en cuenta sus posiciones políticas en los últimos años, el PSN debiera contabilizarse en el primer bloque, junto a UPN y PP. Sin embargo, las dos últimas y profundas crisis de este partido han estado motivadas, precisamente, por las imposiciones de Ferraz para que no se llegara a acuerdo alguno con los nacionalistas vascos para desbancar a UPN del Gobierno Foral, tal y como deseaban buena parte de las bases.

Consecuencia de estas crisis es el no menos sorprendente hecho de que la nueva presidenta del recién constituido Parlamento navarro sea una exdirigente del PSN, Ainhoa Aznárez, que, junto con otras importantes figuras del socialismo navarro, no ha tenido inconveniente en tomar iniciativas políticas junto a la izquierda abertzale. Ainhoa Aznárez, que fue concejala del PSN en el Ayuntamiento de Pamplona, terminó abandonando el partido y ha sido elegida ahora presidenta del Parlamento porque iba en las listas de Podemos, partido al que ha correspondido presidir la Cámara Foral tras el correspondiente acuerdo con Geroa Bai, EH Bildu e Izquierda-Ezkerra; todo un símbolo de una complejidad política que nunca debía haber sido reducida a dos opciones radicalmente enfrentadas.

3 Comments
  1. celine says

    Se impone esperar a ver qué tal le va a los navarros con esta fórmula aparentemente variopinta. Ojala salga bien.

  2. Mizu says

    Hay que buscar una nueva terminología parda un nuevo tiempo. Los navarros no pueden seguir siendo calificados de antivascos o provascos. Navarra tiene su propia identidad, y si no, tiene la obligación de empezar a crearla.

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